-¡Maldición!
El golpe de Carla quiebra la madera del escritorio donde se encuentra
sentada. Había recibido recientemente el reporte del segundo grupo que envió a
Moscú. Desde un principio no confiaba en el hablador de Damian por lo que
preparó un pequeño equipo de menos de 100 soldados para que siga al ejercito
principal, no con la intención de ayudarlos sino con el objetivo de verificar
que cumplan la misión asignada o de darse el caso confirmar su fracaso, puesto
que no disponía de otro medio de monitoreo dado que los canales de comunicación
desde Moscú habían quedado inoperativos después del rapto.
Y, lastimosamente para ella, se había dado el peor de los escenarios, la
información que llegó a ella detallaba que se dio un combate en la plaza roja,
frente al Kremlin pero que a pesar de la aparente victoria rusa sobre el
ejército de la tierra unida se activó un sistema de autodestrucción en el
interior de las instalaciones soviéticas que eliminó a todos lo que quedaba de
su equipo.
La joven dedujo que esta acción tan inesperada y violenta se debió
planificar en un escenario en el que ella hubiera estado allí, por lo que fue
inteligente sacrificar a Damian ya que si ella los hubiera acompañado podría
haber perecido en ese lugar y con ello los planes de su señor, un amargo
recuerdo de ella encadenada en una roca hizo correr un escalofrió por su
espalda.
-¡Malditos sean, Salvador, James y cualquier que los esté ayudando! – Se
dijo a si misma apretando los dientes.
Vio el calendario, ya era el 7 de diciembre, faltaba poco para el día
decisivo. Se puso de pie y comenzó a caminar por su oficina con la mano derecha
en el mentón cavilando que debía hacer. Ya no sabía donde podían encontrarse
sus enemigos, por lo que enviar un nuevo grupo de ataque no era una opción
viable, ya que no tenía por donde comenzar a atacar, el tiempo se le estaba
acabando, pero sabía algo que podría ayudarle a preparar su estrategia final.
Extendió un mapa mundial que tenía sobre su escritorio y posó sus dedos
sobre Israel.
-Megido… -murmuró.
La antigua ciudad mercantil de Israel, debía ser el escenario final de
la batalla entre sus fuerzas contra las de aquellos que aún se mantenían fieles
al Dios de los judíos. Habiendo pasado ya por combates en guerras pasadas,
terremotos, destruida y reconstruida a través de la historia humana, ahora sólo
era un gran conjunto de ruinas abandonadas, pero el controlar esa zona en este
momento crucial sería vital para su victoria, luego de dos segundos se percató
de que Salvador también lo sabía y por consiguiente él debía de estar
planificando algo similar desde el lugar donde se encuentre.
Tomó una decisión, ya no habría otro ataque improvisado a ningún líder
político ni a ningún gobierno o reino, no era seguro cuales países aun estarían
de pie y cuales ya estarían completamente abandonados.
La imagen de Salvador y James sobre las ruinas de Megido pasó por su
mente, una sensación de confianza surgió en ella, ellos deben apuntar a lo
mismo, por lo que este juego se reduce a quien mantendrá su bandera sobre la
ciudad histórica.
Sobre su escritorio había un pequeño dispositivo blanco de
intercomunicación, era antiguo pero funcional, si bien para la tecnología
actual era fácilmente interceptar una comunicación en esos equipos no le
importaba pues estaba segura que sus enemigos estaban tan limitados como ella
en lo que respecta a personal de espionaje, toco tres botones y se escuchó un
pitillo por unos segundos.
-¿Si? Carla. – La voz de una joven mujer se escuchó por el dispositivo.
-Zeitan… ven a mi oficina- respondió Carla.
La chica con la que acababa de hablar Carla era, al igual que Damian,
una luciferista. Pero a diferencia de este último ella era mucho más
inteligente, calculadora y precavida, pero no era una persona que destaque por
sus capacidades físicas, por lo que era mejor mantenerla lejos del campo de
batalla al menos por ahora.
Un minuto después ingresó por a la oficina una pequeña joven de no más
de 25 años y menos de metro y medio de alto, pelo castaño claro, lentes
delgados, un pendiente en el labio inferior, vestía ropa de color negro y botas
de cuero, tenía la apariencia de ser una chica que le gustara el género musical
metal ya que llevaba el logo de una de sus bandas favoritas en el pecho de su
ropa.
-Zeitan, imagino que estás enterada del fracaso de Damian en Moscú ¿no
es así?
-El equipo que enviaste a seguirlo compartió los detalles de su reporte
conmigo. Por lo que sí, tengo entendido que todos nuestros soldados perecieron
y existe un ejército ruso de gran tamaño, del cual debemos de preocuparnos.
A Carla le pareció adecuado que le importará más la fuerza de ataque de
sus enemigos que la pérdida de su antiguo compañero, no podía tener personas
muy emocionales en su equipo cercano.
-Así es, por lo que ya definí cual será nuestro siguiente paso.
-¿Nos reagruparemos y haremos un nuevo ataque a los soldados que nos
derrotaron en Moscú?
-No…-Comenzó a responder Carla mientras que miraba el mapa sobre su
escritorio – Incluso si enviamos un nuevo equipo, es posible que ya no
encontremos a ningún enemigo allí. Esa ciudad solamente era una trampa mortal
para nosotros, una vez cumplido su cometido ya no tiene sentido seguir allí,
nuestro nuevo objetivo es aquí. –Señalo la ubicación de la antigua ciudad de
Megido en Israel.
La joven luciferista, un poco sorprendida respondió:
-Ese lugar está deshabitado.
-Ahora quizás, pero es posible que en pocos días todos nuestros enemigos
se reúnan allí, si no es que ya están allá en estos momentos.
-Temo no entenderla del todo mi señora. –Comentó aún más confundida
Zeitan.
Carla no tenía tiempo que perder explicándole a la joven los detalles de
su plan ya que sabía que sus enemigos debían de tener el mismo objetivo.
-Comprendo que no sepas mucho de esto, pero sólo te diré que el bando
que controle esta milenaria ciudad será el que gane esta guerra, el resto lo
veras por ti misma. Reúne a todos los que estén de nuestro lado, cuando digo
todos me refiero a no sólo el personal militar también a los civiles como tú y
el resto luciferistas, nadie quedará acá todos iremos a tomar la ciudad.
La joven luciferista, sintió un poco de miedo. Ella nunca esperaba ir
directo al campo de batalla, no era una persona con experiencia en combate, ese
plan que proponía Carla parecía no sólo desesperado sino que descabellado.
Enfrentar al ejército ruso con lo civiles y militares de bajo rango le parecía
poco menos que un suicidio. Pero no quería darle la contra a su señora pues
temía represalias.
-¿Cómo llegaremos allá? Es demasiada gente para transportar.
-Utilizaremos todos los aviones y personal capacitado de vuelo que
tengamos. Existe un aeropuerto a 10 kilómetros de la ciudad antigua llegaremos
allí y haremos los viajes que sean necesarios, contacta con los aliados que
podamos tener aun en otras partes del mundo, de requerirlo utilizaremos aviones
de carga para transportar personal. No podemos permitirnos bajo ningún motivo
no obtener el control de la ciudad ¿Entiendes? –En esa última pregunta se
reflejó una mirada de maldad en el rostro de Carla.
Algo atemorizada por su expresión Zeitan respondió.
-Entendido.
Y procedió a retirarse, pensando que definitivamente ella no iría en los
primeros vuelos.
Ya a solas Carla observó por la ventana el cielo, las nubes oscuras
vaticinaban una fuerte lluvia. “Esta vez, esto debe funcionar, definitivamente
debe funcionar… Salvador no se atreverá a hacer explotar la ciudad, sabe lo
importante que es”, pensó mientras cerraba con fuerza los puños y presionaba
sus dientes.
En el lado opuesto del mundo, en el sótano de un edificio en china tres
hombres estaban reunidos, sólo alumbrados por el brillo de una vela, en una
mesa redonda de madera. El lugar parecía un almacén de libros y adornos chinos
antiguos.
-¿Estás seguro que este lugar es seguro Hu Jong?- pregunto James, vestía
un abrigo marrón desgarrado, se encontraba despeinado y con una barba de días
sin afeitarse.
El presidente de la república popular china era un hombre de 57 años,
vestía un elegante traje negro y una corbata roja, tenía pocas arrugas en el
rostro y una poblada cabellera negra con muy pocas canas en ella.
-No te preocupes el museo de Shanghái tiene fuertes paredes, además nos
hemos asegurado de eliminar todas las cámaras que existan en 10 cuadras a la
redonda, por lo que no pueden espiarnos entrando a nuestra red de seguridad, y
en caso lo hicieran, hemos realizado una acción similar con la torre de
Shanghái, la de la perla Oriental, la Jin Mao, la del banco de china y el museo
de ciencia y tecnología. No sabrían donde buscarlos e intentar un ataque
aleatorio no sería recomendable pues podrían tener un nuevo fracaso como en
Moscú.
-Muy astuto –confirmó Gavrel,
en el otro lado de la mesa con un ropa muy similar a la de James sólo que de un
color gris- y si a eso le sumamos nuestra apariencia de vagabundos sería
difícil reconocernos a la distancia.
-Exacto –dijo con satisfacción el presidente asiático, ya que la mayor
parte de esas ideas habían sido elaboradas por el- Ahora necesito que me
expliquen que es lo que vamos a hacer con esta chica Carla y su ejército de la
tierra unida.
Hu Jong era un antiguo amigo de Gavrel, luego del rapto su país fue
también afectado en todos los niveles excepto en el militar, ya que mantenía el
ejército más grande del mundo en ese momento con cerca de dos millones de
soldados. Siempre desconfió de la supuesta enviada que apareció en estados
unidos, pensaba que era un invento americano, pero luego de lo sucedido y lo
comentado por Gavrel y Kang, el cual en ese momento se encontraba recibiendo a
los ejércitos de las dos Koreas, se dio cuenta que debía tomar en serio esa
amenaza no como una a su país sino al mundo entero.
-Debemos de tomar la ciudad de Megido… - Dijo James con firmeza mirando
a Hu Jong ya que sabría que este tendría serias dudas acerca de tomar un montón
de piedras abandonas por siglos además de que no esperaba que supiera mucho de
textos bíblicos.
-¿Esa no es una ciudad en ruinas en Israel? – Preguntó el mandatario
chino con desconcierto –Esperaba que propusieras un ataque más directo, creo
que ya sabes que Estados Unidos quedó muy despoblado después del rapto, así que
no deberías de preocuparte de atacar a tus amigos más cercanos.
-Somos conscientes de eso Hu Jong, pero hay una buena razón para que
hagamos este movimiento- comenzó a explicar Gavrel que consideraba que era
mejor que la información viniera de él, ya que en ese país los americanos,
tampoco eran muy queridos – De acuerdo a la información que nos dios Salvador
antes de irse y lo escrito en los libros sagrados del cristianismo esa ciudad
será el lugar donde se desarrollará la pelea final entre el bien y el mal. No
tiene sentido realizar un ataque hacía Carla directamente pues es probable que
ya este abandonando Estados Unidos si no es que ha tomado la ciudad antigua ya
mientras otro equipo independiente suyo iba a Moscú, o en el peor de los casos
haya tenido la misma idea que nosotros y dejó un equipo en América como señuelo
para que lo ataquemos y perdamos importantes recursos.
Si bien la idea de una “pelea final entre el bien y el mal” le sonaba a
novela de ficción Hu Jong sabía que aquellos dos hombres tenían mayor
información de este enemigo altamente desconocido para el, y después de ver a
su familia elevarse como rayos de luz al cielo, su mente estaba preparada para
aceptar ideas que antes sólo las podía concebir en películas de cine, eso y
generar una alianza con antiguos enemigos militares y comerciales.
-De acuerdo… -Comenzó a hablar el presidente asiático- ¿Cómo esperas que
llevemos a todos los ejércitos que reunamos? ¿Deberíamos tomar el aeropuerto de
la cuidad?
-No –Intervino James – Salvador dijo que esperemos hasta el día 20 de este
mes para realizar el ataque, por lo que podríamos fácilmente ir por tierra ya
que es un viaje de menos de una semana. Mientras podríamos rodear la ciudad
entrando por las fronteras del Líbano, Siria y Jordania. De esa manera no
centramos nuestra fuerza de ataque en un solo grupo.
La idea parecía bastante simple, tomar una ciudad antigua en ruinas y
con ello se ganaba esta guerra, cada vez esta situación parecía más un
videojuego de computadoras, debía haber algo que se les estaba escapando, pensó
Hu Jong, pero quizás sólo lo descubrirían en el último momento, por lo que
debía aplicar el lema de Dalai Lama: “Esperar lo mejor, pero estar preparado
para lo peor”.
-De acuerdo haré los preparativos para ejecutar este plan propuesto por
ustedes. - dijo finalmente el presidente de china – Gavrel ¿En cuánto tiempo
estará con nosotros el resto de tu ejercito?
-Los sobrevivientes junto con los soldados de medio oriente y el resto
de Europa que se nos han unido debían de estar aquí en cuatro días.-Respondió
el ruso.
-Entonces solo haría falta ver con que apoyo podemos contar en
Latinoamérica. - Comentó James. – Salvador y sus compañeros de ese continente
están reuniendo refuerzos por allá deberíamos tener noticias de ellos en pocos
días.
Los otros dos hombres asistieron.
A miles de kilómetros de distancia otras tres personas estaban reunidas
en una casa en Perú.
-¿Entonces cómo te fue con difundir el mensaje Diana?-preguntó Emilio
tomando una taza de té en la casa de su amiga.
-Fue difícil hacer funcionar la radio sin personal de mantenimiento
experimentado, pero con el soporte del poco que quedó y leyendo unos manuales
pude ponerla operativa nuevamente. Y enviar un mensaje por todo Perú y
replicarlo con ayuda de unos contactos en los países cercanos y con algo de
suerte debería de llegar hasta México.
-¿Básicamente que decía el mensaje?- preguntó Salvador.
-Pues comenzaba con una explicación de lo que era el rapto para poner en
contexto a cualquier oyente, luego puntualizaba los hechos de por que Carla no
puede ser considerada una verdadera enviada de Dios, tocando puntos como los
asesinatos contra los ateos de Rational response squad, en el vaticano,
Inglaterra los judíos, etc. Finalmente una invitación a la reflexión de a quien
deben apoyar…. El resto depende del criterio de cada uno, si tratamos de
imponer nuestras ideas sobre las personas no seremos muy diferentes a ella y la
elección podría terminar dándose con lanzar una moneda al aire.
-Tienes razón –respondió Salvador – La gente está nerviosa, han perdido
a sus hijos, abuelos, familia y amigos. No podemos actuar igual que el otro
bando.
-Bueno y el punto de reunión sería…-consultó Emilio.
-La base aérea Las palmas en Santiago de Surco, dentro de 5 días,
–Respondió Diana, mostrando un mapa de Lima, extraído de una guía telefónica antigua.-
Hace unos años el papa hizo una misa allí que esperaba congregar a más de dos
millones de personas… Al ser un ambiente abierto creo que es un buen lugar para
que reunamos a todas las personas que podamos y allí Salvador puede hablarles a
todos, cuento con que la gente podrá conseguir una forma de llegar en esos dias
y de paso nos da tiempo a nosotros para prepararlo todo.
-Es una buena idea Diana, -Admitió Salvador viendo el mapa – Pero… ¿Cómo
sabremos que no hay infiltrados de la tierra unida entre el público?
La joven cerró el mapa, puso sus manos en las caderas y con una sonrisa
de autosuficiencia dijo:
-Estoy preparada para ello, sólo necesito que ustedes hagan lo que les
digo, presten atención.
Pasaron 5 días, y la abandonada cuidad de Lima parecía haber recuperado
a la mayoría de sus habitantes, llegaron personas de todas partes del mundo, no
sólo de América. La mayoría llegó en buses o autos que viajaron por días con
paradas mínimas sólo para evitar recalentamiento de motores y cambiando de vehículos
dentro de las ciudades pues las carreteas estaban llenas de autos vacíos por el
rapto que imposibilitaban el paso pero la mayoría podían volverse a encender
colocando combustible.
Las otra parte llegó en aviones,
por fortuna los primeros que llegaron por esta vía fueron pilotos de experiencia que pudieron
asumir las funciones en la torre de mando del aeropuerto Jorge Chávez y evitar
suceda algún accidente con los siguientes arribos.
Diana y Emilio eran los principales dirigentes del movimiento, prefirieron
que Salvador no se muestre pues podría haber alguien del ejército de Carla
dispuesto a intentar un ataque suicida con explosivos contra él y de ejecutarlo
podría matar a muchas personas y en el peor de los casos incapacitar al
enviado.
La base Aérea Las Palmas, estaba muy por encima de su capacidad por lo
que había gente en las avenidas cercanas que no pudieron ingresar. Se había
instalado un pequeño escenario en la parte posterior tal y cual como se hizo
cuando el papa había estado allí.
Para la organización se del evento se generaron equipos de trabajo,
Emilio estuvo a cargo de las personas con conocimiento en telecomunicaciones,
para poder transmitir el evento en vivo para las personas que no habían podido
llegar y a su vez este sea proyectado en cerca de 100 paneles dispuestos dentro
de la base Aérea y en las inmediaciones de la misma.
Por su lado Diana tenía lo referente al personal de seguridad, instaló
arcos de detección de metales en todas las entradas, la sensibilidad estaba al máximo
ni siquiera una persona con reloj podía pasar sin ser detectada. Esto era para
evitar que un grupo de personas pueda ingresar una bomba por partes. Si alguien
tenía marcapasos o alguna placa de acero en el cuerpo debería de ver lo que
pasará desde afuera por alguno de los paneles. Además dirigía el grupo que armó
el escenario asegurándose que este tenga las medidas adecuadas y la posición
ideal para que pueda ser visto por los asistentes y que el equipo de grabación
pueda hacer las tomas adecuadas.
A las 18:00 horas el sol comenzaba a ocultarse, la gente que había
llegado estaba ansiosa por saber que tipo de mensaje se iba a proyectar,
murmuraban acerca de posibles milagros como multiplicar comida o convertir el
agua en vino, quizás podrían hacer algo más evidente a la vista de todos como
un eclipse.
De pronto una figura delgada, con elegante traje de color negro y una
cabellera rubia impecable salió al escenario, llevaba en su mano derecha un
micrófono, las cámaras apuntaron a su rostro, se veía nervioso.
-Buenas tardes- Comenzó a hablar – Mi nombre es Salvador.
La multitud guardó silencio instantáneamente, tanto las personas adentro
como afuera de la base aérea estaban bastante ansiosos ante lo que iba a decir
la persona en frente de ellos.
-Como todos saben – Continuó – Hace unos días sucedió el rapto o
arrebatamiento, como prefieran llamarlo, los que aún quedaron en la tierra son
aquellos que han tenido dudas, o tienen alguna misión aún por cumplir. Existe
una persona que se ha proclamado como enviada de Dios, la cual ustedes conocen
como Carla, pero a la luz de sus métodos basados en asesinatos e imponer sus
ideas a utilizando el miedo creo que pueden darse cuenta que ella no práctica
la forma de conducta de los antiguos profetas.
Las personas que estaban escuchando comenzaron a impacientarse, el
discurso que estaba emitiendo esa persona no era del todo convincente, y la
gran mayoría de la concurrencia había sido atea, por lo que palabras
relacionadas a conceptos bíblicos siempre les habían parecido vacías.
-Sé que para ustedes debe ser complicado entender estas palabras pues
nunca ha sido personas muy devotas a una fe específica… Pero créame cuando les
digo que Carla ha sido enviada por el enemigo de todos nosotros.
Desde un palco apartado en uno de los costados de la Base Aérea Diana y
Emilio veían cómodamente el escenario.
-¿Cómo crees que va? – preguntó el joven.
-Mmmm…. Es difícil decirlo. No es fácil hablar ante un público escéptico
y asustado como este, quieren respuestas y soluciones concretas.
Se comenzaron a escuchar murmullos entre la concurrencia, pues las
palabras de la persona frente de ellos no eran del todo convincentes, ni el,
por su lado, mostraba mucha seguridad.
-En estos momentos Carla está al mando de una armada de personas
confundidas, las cuales no desean nada bueno para los que quedamos en la
humanidad.- Continuó la persona en el escenario- Por lo que nosotros los que
nos hemos reunido aquí debemos de organizarnos en un movimiento que se le
oponga rotundamente y hacer caer al ejercito de la tierra unida.
Repentinamente en las primeras filas dos grupos de personas comenzaron a
abrirse paso hacía el estrado, eran unos 40 en cada costado del escenario.
Golpearon al poco personal de seguridad que había y luego de ello subieron a la
tarima manteniéndose en los extremos y mirando directamente a la persona en el
medio.
Uno de ellos, un hombre de unos 25 años bastante corpulento, con gafas
oscuras y una gorra verde, sacó de una chamarra de cuero una pistola apunto
directo a la persona con el micrófono y grito:
-¡Por Carla! ¡Y la tierra unida!
El disparo fue perfecto, atravesó la cabeza de su objetivo matándolo
instantáneamente, el cadáver calló al piso y el micrófono rodó hacía los pies
del atacante, el cual lo tomó para dirigirse al público.
-Realmente quien quiera que haya preparado la seguridad en este evento
debió saber que existían pistolas de plástico que se puede fabricar en
impresoras 3D – Comenzó a hablar el asesino mientras lanzaba al piso su arma –
Lastima que dada la potencia de este modelo sólo me permite hacer un disparo.
Comenzó a caminar hacia el centro del escenario, mirando con desprecio
el cadáver de su victima.
-Este sujeto no era ningún enviado de Dios –Comenzó a gritar de forma
violenta mientras señalaba al cadáver desangrándose – Sólo se estaba burlando
de ustedes, no hay otra persona que no sea Carla a la cual debamos de escuchar…
Ella diseño el arma que acabo de utilizar y nos envió para evitar que sean
engañados y darles la oportunidad de pertenecer a su ejército, el cual está
marchando victorioso hacia la antigua ciudad de Megido en estos momentos, y
todo el que se oponga a nosotros terminará como este pobre diablo.
En ese momento una gran luz blanca como un foco gigante aparece de la
nada, unos 10 metros sobre el escenario, deslumbrando a los más cercanos. De ella
Salvador, con una ropa idéntica a la de su doble, emerge y cae en el escenario
desde esa altura sin hacerse el menor daño.
Las cámaras se sitúan en el su rostro, tiene una mirada firme y segura y
observa con dureza a los miembros del ejército de la tierra unida. Al verlo
entrar de esa forma dos de ellos se ponen nerviosos y disparan con armas de
plástico idénticas a las usadas por el primer asesino.
La puntería de ambos fue perfecta a pesar del nerviosismo y cada disparo
vino de un lado diferente, pero con un movimiento extremadamente hábil y casi
imposible de percibir para el ojo humano normal el verdadero enviado detiene
las balas en el aire antes que lo toquen y luego de ellos las suelta y deja
caer en el piso.
-¿Alguno más?- Preguntó Salvador con calma mientras observaba a sus
enemigos.
-¡Todos contra el! – gritó el asesino desesperado.
Todo el grupo humano se lanzó sobre Salvador, rodeándolo de forma
desordenada pero este consiguió dejar fuera de combate a todo aquel que se le
acercaba, esquivaba golpes, devolvía ataques en puntos de presión precisos,
tomaba con un brazo a uno de sus agresores y lo lanzaba con fuerza contra otros
tres, en menos de 10 minutos de un combate completamente inclinado a favor del
enviado todos los miembros de la tierra unida se encontraban en el piso
gimiendo de dolor pero ninguno se atrevía a levantarse pues ya sabían que sería
inútil.
Las cámaras se enfocaron en Salvador que caminaba tranquilamente hacía
el cadáver de su doble muerto en la parte de atrás del escenario.
-Realmente esta tecnología es sumamente letal, le ha atravesado todo el
cráneo con una bala de plástico. –comentó para sí mismo. – Quizás no me hubiera
matado a mí, pero de haberme caído de forma desprevenida pudo haberme hecho un
daño que me dejara incapacitado…. Maldita Carla aun no te rindes.
Las imágenes en los paneles se centraron en el cadáver, era una escena
horrenda que hacía que varias personas apartaran la vista. La sangre le fluía
por los dos agujeros en la cabeza.
Al llegar a su lado Salvador se
arrodilló, puso su mano sobre los agujeros donde brotaba la sangre y dijo unas
palabras, en voz baja.
-Gracias por tu valor Willy, pero tu valiosa colaboración aún no ha
terminado.
La gente adentro y fuera de la base aérea comenzó a gritar, los miembros
del ejército de la tierra unida no daban crédito a lo que veían a sólo pocos
metros de ellos, Willy Pérez un hombre de 25 años que tenía un gran parecido
con Salvador se ponía de pie como si nada le hubiera pasado y en su cabeza ya
no se apreciaba herida alguna.
Desde su palco Emilio le comenta a su amiga.
-Parece que todo salió como esperabas Diana.
-Obviamente – respondió la chica, mientras se dejaba caer en una silla
liberándose de toda tensión. – Claro que sabía que se podían hacer armas de
plástico con impresoras 3D, de hecho esperaba que hicieran eso, sabía que iba
ser imposible detectar a los miembros del ejército de Carla, pero a nuestro
favor estaba que ellos sólo tenía una descripción de Salvador pero no una
fotografía.
-Así que pusiste esta carnada esperando que ataquen con armas plásticas.
-Incluso pensé que podrían traer una espada de madera japonesa llamada
Bokén, pero pensé que Carla no los enviaría a matar a Salvador con algo tan debil,
debía ser un objeto de gran potencia y que no sea detectado con un arco de
seguridad… Luego sólo era cuestión que los actores aparezcan para que se dé la
gran e impactante entrada del verdadero enviado.
Emilio veía como en el estrado su amigo caminaba a recoger el micrófono.
-Veo que pensaste en todo Diana… a veces me asustas, al menos es bueno
saber que estas de nuestro lado.
-¿Qué harías tu sin mí?
Al joven no le gustaba pensar en eso, pero por un momento le recorrió un
escalofrió, no el pensar que ella no esté ahí, sino la posibilidad que Carla
tenga una persona igual a ella a su lado.
-Amigos míos –Comenzó a hablar Salvador, ignorando a los miembros de la
tierra unida a su alrededor que no se atrevían a moverse.- Todos ustedes están
aquí porque saben que no puede haber bien en alguien que usa el terror y la
violencia para que se le siga, el camino que nuestro padre quiere, no es el de
enfrentarnos unos a otros si no el de estar unidos como un solo puño frente a
la maldad que hay en este mundo.
La multitud comenzó a guardar silencio, ya que después de haber presenciado
a una persona aparecer de la nada, derrotar a 80 soldados en dos minutos y
resucitar a otro ser humano tenía mucha más confianza, era casi imposible haber
podido preparar todo esto en sólo unos días con las pocas personas que había en
Lima.
-Gracias a la intervención de nuestros amigos de la tierra unida sabemos
que Carla está rumbo a la ciudad de Megido –Continuó Salvador, con un tono
firme y seguro- Esa ciudad debe de ser defendida a toda costa por aquellos que
aún tenemos fe en Dios o la hemos renovado, por lo que mañana partiré rumbo a
ella con todo el que me quiera seguir. Nadie se debe sentir obligado a ir, los
que se queden acá sólo les pido que sus oraciones estén con nosotros y muy
pronto todo esto habrá acabado para bien y volverán a ver a todos sus seres
queridos.
La gente estalló en aplausos y vítores hacía Salvador, esas palabras de
esperanza era precisamente lo que necesitaban oír.
-¡Wow creo que todo salió muy bien Diana!-Dijo Emilio con mucho
entusiasmo –Ahora tu que crees que…
El joven se detuvo al ver la expresión de su amiga llena de seriedad y
frialdad.
-Se acerca la batalla final.... –Respondió Diana mirando al cielo.
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