Eran las 9 de la mañana, Emilio se levantaba de su cama. Los rayos de
sol entraban por su ventana a la derecha de su habitación, era un día muy
hermoso, ideal para salir y hacer ejercicio pensó mientras se asomaba a ver el
cielo. Era un poco gracioso que pensara de esta manera dado que rara vez hacia
algo más allá que caminar para tomar el bus.
Se bañó y rápidamente se puso una camisa roja y unos pantalones Jean
largos, los cuales como la mayoría de los que tenía estaban muy desgatados en
la parte inferior y con tiras de hilo colgando. Bajó al primer piso de su casa,
donde encontró a Salvador. EL desayuno estaba servido igual que el día
anterior, Salvador ahora se le veía más arreglado vestía el mismo traje de
siempre “¿Será que no se ensucia?” pensó Emilio, lo encontró viendo las
noticias en el televisor que Emilio tenía en su comedor y además tenía un
diario sobre sus piernas, estaba algo desordenado y doblado, evidenciando que
ya había sido revisado.
- Buenos días Emilio –Saludó Salvador- Las noticias de hoy se centran en
Carla, en todos los canales del mundo… ¿Has pensado que podríamos hacer
nosotros soy?
- Pues sí…- respondió mientras se sentaba a desayunar- He pensado que
podríamos ir donde una buena amiga mía, es una persona extremadamente
inteligente, siempre que he tenido un problema ella ha podido ayudarme con un
buen consejo. Y tengo el presentimiento de que esta vez no será la excepción.
- Se te escucha animado, por lo visto tienes mucha confianza en esa
persona, de acuerdo iremos a visitarla hoy después que termines de desayunar,
esperemos nos pueda dar una buena idea.
Ambos desayunaron, y luego de eso Emilio fue el primero en salir de la
casa, Salvador se había detenido un poco a darle una ojeada final al diario. Ya
en la calle un chico de pelo largo, de unos 23 años, vestido completamente de
negro, con el pelo largo y un collar de plata que tenía como dije un símbolo
con una especie de A colgando se le acercó al dueño de casa.
- ¡Hey! Emilio ¿Qué Ondas?
Emilio giró y mira a la persona que se le acercaba y le respondió el
saludo.
- Hey, Luis ¿cómo te va?
Luis era un viejo amigo de Emilio, él era fanático de la música metalera
y los géneros que se le parezcan, además era un ateo combativo y algunas veces
discutió con Emilio acerca de su forma de pensar, pero siempre respetó las
ideas que este tenía. Pero ahora él no tenía un humor tolerante ese día, y le
respondió:
- Mal, ¿Has visto las noticias de esta tal Carla… enviada de Dios? –
hizo un gesto con las manos como de comillas cuando dijo las últimas palabras.
- Pues creo que el mundo entero las ha visto, ¿Qué pasa con eso? ¿Al fin
te has dado cuenta que existe un ser superior?
-Buff… - Hizo una mueca de desprecio - ¿Ser superior? Bueno, ya esperaba
una respuesta tuya así. ¿No te das cuenta que es toda una mentira generada por
los Estados Unidos? ¿Realmente crees que cientos de personas pueden curarse de
un momento a otro? ¿Será que aun crees también en el conejo de Pascua?
En ese momento Salvador salió de la casa, Emilio al verlo pensó que esté
sería el mejor momento para ganarle la discusión teológica a Luis de una vez
por todas después de tanto tiempo y lleno de orgullo dijo:
- Luis te presento a Salvador, él es una persona muy importante que he
conocido hace solo un par de días.
- Mucho gusto, Salvador. –respondió Luis sin mucho ánimo.
- Él no es cualquier persona Luis, él es el verdadero emisario de Dios,
que ha sido enviado a nosotros…
- ¿Qué? ¿Tú también estas con eso?- interrumpió Luis de forma abrupta –
Escucha jamás pensé que llegarías a este extremo de alucinar que “tu Dios”
enviaría a alguien aquí a hacer milagros, siempre pensé que eras una persona un
poco más racional que eso.
-Escucha Luis, estoy hablando en serio, déjame que te explique…
-¡Olvídalo! Ya tuve suficiente de estas cosas durante toda la noche
pasada, la televisión no pasaba otra cosa que no fuera esta dichosa chica, por
ese motivo mis compañeros de APERAT (Asociación Peruana de Ateos) y yo nos
vamos a reunir en breve… pasaba por aquí para invitarte a que me acompañes
pero… - Dirigiendo una mirada de desconfianza a Salvador – veo que tienes tu
propia manera de reaccionar a este acontecimiento.
-Luis, si tan solo me dejaras hablar un minuto…
-Te he dejado hablar lo suficiente todos estos años, y por lo visto
sigues terco y obstinado con una creencia propia de un cuento de hadas,
discúlpame pero me voy con seres pensantes… quizás escuchemos algo de Rock
metalero hacia Satanás, el cual estoy seguro no será de tu agrado.
-De hecho… - Intervino Salvador que se había mantenido callado hasta ese
momento – Tengo entendido que esa música tampoco le gusta a Satanás, el
prefiere la música clásica como la de Ludwig Van Beethoven o las composiciones Wolfgang
Amadeus Mozart.
Luis arqueó las cejas como si hubiera escuchado a un elefante cantar el
himno nacional, pensó que si se quedaba más tiempo allí algo se le podía pegar,
por lo que dijo.
- No tengo idea de lo que están hablando, ni quién es este sujeto pero
creo que ya he perdido demasiado tiempo aquí, me voy y les aconsejo que piensen
seriamente en no andar diciendo tonterías por la calle… detestaría tenerte que
ir a visitar a un manicomio, Emilio.
Diciendo esto dio media vuelta y se alejó de los otros dos, mientras
caminaba sacaba un teléfono móvil de su bolsillo, marcó algunos números y se
acercó el equipó a su oído. Cuando estuvo lo suficientemente lejos, Emilio vio
a Salvador y le dijo.
- ¿Sabes? Creo que debemos de dejar que se vaya por ahora, tengo mucha
curiosidad por saber como van a reaccionar los ateos ante todo lo que ha hecho
esta chica, Luis es un buen amigo ya habrá oportunidad de hablar con el de
nuevo.
-Si tú lo dices, entonces vayamos a la casa de tu amiga, ¿Cuál es su
nombre?
- Pues, se llama Di…
Emilio no pudo terminar la frase detrás de él, a solo unos metros se
escuchó el fuerte chirrido del freno de un auto, y el grito de dolor de alguien
que él conocía bien, al momento de oírlo se giró y fue corriendo lo más rápido
que pudo hacia el lugar de donde provino el sonido.
Mientras se acerca lo pudo divisar, el cuerpo de su amigo estaba tendido
en el piso, un gran charco rojo se estaba formando debajo de él, mientras que
su cabeza giraba observaba un cielo que ya no podía ver, la posición de su
columna evidenciaba una torcedura a la cual era imposible sobrevivir, con la
esperanza de que aún lo pudiera escuchar Emilio le gritó.
- ¡Luiiiiiiiis!
Pero no hubo respuesta, la persona que yacía en el piso ya no se
levantaría más, en ese preciso instante una persona bajaba del auto rojo que
estaba al costado de ellos, era un joven de unos 20 años, se tambaleaba
mostrando evidentes signos de ebriedad y solo atinó a decir:
- ¡Él estaba hablando por teléfono! ¡No es mi culpa!
En otro lugar Luis despierta sobre un frio suelo de mármol, un extraño
vapor en el suelo de unos 40 centímetros de alto le impide ver bien hasta que
se pone de pie. Con su mano toca su costado donde hace apenas unos segundos un
auto le impactó de lleno y le torció la columna vertebral, pero no nota ningún
dolor, ni ninguna seña de golpe, su ropa tampoco tenía manchas de sangre. Miró
alrededor y contempló el espacio donde se encontraba, altas columnas de mármol
de aproximadamente 5 o 7 metros de altura estaban situadas a cada lado del
pasadizo donde está parado, aproximadamente eran 20 a la derecha y otras 20 a
la izquierda. Entre cada columna había unos bancos de piedra para dos o tres
personas cada uno. Al final del pasadizo pudo ver una gran puerta de oro.
Luis caminó hacia el fondo del lugar donde se encontraba “Esto no parece
un hospital”, se dijo para sí mismo. No sabía que estaba pasando pero cuando
llegó a la gran puerta de oro, esta se abrió por si sola. Consciente de que sus
opciones eran muy reducidas, atravesó la puerta para llegar a un gran salón, a
su derecha vio algunos hombres leyendo algunos libros gruesos, estaban agrupado
en 3 filas escalonadas uno atrás de otro. En frente suyo había un podio de
madera muy alto sobre el cual se podía ver un libro apoyado y atrás un hombre
de barba blanca, brazos robustos y una camisa blanca, leía con interés el libro
y al verlo a Luis levantó la vista y Dijo:
- Luis Alberto Chávez, 23 años, ateo, causa de muerte accidente de
tráfico. ¿Correcto?
-¿Mu… muerte?- preguntó Luis nervioso.
- Si, has muerto y ahora estas ante el juzgado divino, donde se verán tus
buenas acciones y tus malas acciones.
Luego de eso el personaje en frente de él comenzó a enumerar las
acciones que Luis había hecho en vida, no parecía que nada se le escape, se
mencionó cuando él había ayudado a sus hermana a preparar una cena de cumpleaños
para su madre y hasta un pequeño hurto de un lápiz a un niño de su clase cuando
solo tenía 7 años.
- Bueno, creo que eso es todo.- Dijo el personaje de barba cerrando el
libro que tenía frente suyo.- Por lo visto la mayor parte de tu vida fuiste una
buena persona, pero desde los 10 años dejaste de creer en la existencia de Dios
y por ende ya no lo respetabas ni alababas.
- Pero… ¿Cómo podía hacerlo?... habiendo tantas religiones ¿Cómo podía
saber cuál era la correcta? – Se defendió Luis.
- Tenías la religión católica, que durante toda tu vida tu madre trató
de inculcártela, pero por lo visto no tuvo éxito.
- Pero, eso quiere decir que… alrededor del mundo millones de personas
pertenecientes a otras religiones adoran a otras deidades incorrectas.
- Si te refieres a los judíos o musulmanes, pues no están en un error.
Jesús o Muhammad, nunca trataron de hacer el cristianismo o el islam, Jesús
nació y murió siendo judío, y Muhammad solo trató de complementar las
enseñanzas de Dios que se fueron perdiendo en el tiempo. Las religiones son
creadas por los hombres, por interpretaciones diferentes del mismo mensaje, por
ambición de poder, por orgullo de tener la razón. Dios solo envía a sus
mensajeros con la mejor esperanza que el hombre los escuche y entienda el
mensaje en el sentido para el cual fue hecho. Hablando de mensajeros… creo que tú
conociste al último que enviamos.
-¿Carla Moon Haya?
Las personas que estaban a la derecha leyendo libros, dejaron de
hacerlo, para mirar a Luis de una forma desaprobatoria. Pasados dos segundos
volvieron a sus respectivas lecturas. En ese momento el personaje sobre podio
respondió.
- ¡NO! Ella no tiene nada que ver con nosotros, me refiero al hombre que
acompañaba a tu amigo Emilio.
-Ese sujeto… ¿Salvador? ¿Él fue enviado desde acá?
-Así es, Emilio trató de decírtelo, pero estabas demasiado lleno de tu
propio orgullo y sentido de suficiencia intelectual que rechazaste cualquier
idea que se opusiera a la tuya.
- Pero… ¿entonces qué será de mí? ¿Iré al infierno solo por no creer en
un ser del cual no tenía ninguna prueba de su existencia?
- ¿No tenías ninguna? Existen al menos tres libros sagrados que te
muestran todo lo que Dios ha hecho por los hombres. Y aún en tiempos modernos,
Dios sigue tratando de llegar a las personas ¿has oído hablar del milagro de
Fátima? ¿Curaciones que se dan sin
explicación alguna en diversas partes del mundo? ¿Realmente esperas que todos
sean falsos? El hecho que nunca se manifiesten directamente sobre ti, no es
prueba de su no existencia. Solo quiere decir que hay gente que los necesita
más que tú.
- Existen muchas personas alrededor del mundo que viven vidas miserables.
Agobiadas por el sufrimiento, ¿Por qué permiten que ese tipo de cosas pasen?
- No podemos intervenir de forma indiscriminada en la vida de los seres
humanos, si lo hiciéramos dejarían de poseer libre albedrío, se les quitaría la posibilidad de elegir entre
el bien y el mal y la posibilidad de creer o no creer. Dios tiene un plan para todos y muchas de las
personas que ves sufriendo alguna vez estuvieron igual que tu aquí pidiendo
perdón por una vida llena de pecados (mucho mayores a los tuyos) y se les
permitió poder expiar sus culpas, regresando al mundo de los vivos a vivir una
vida de sufrimiento similar a las que ellos causaron, para luego de eso
alcanzar el perdón al momento de regresar aquí. Ellos además te deberían de
servir de motivación para agradecer a Dios el no estar en su situación, pero
parece que en tu caso tampoco fue muy útil.
- Pero… ¿y tantas religiones pasadas? ¿Qué adoraban a ídolos paganos?
-La gran mayoría se forjo alrededor de enviados nuestros que llegaron
con el único propósito de enseñarles a sobrevivir, a través de la agricultura,
ganadería recolección de frutos, etc. Sin ir muy lejos de tus conocimientos en
Perú tuvieron a Manco Capac, por el lado del antiguo egipcio a Osiris, pero la
religión alrededor de ellos se creó por los humanos una vez que estos
abandonaron la tierra.
- ¿Eso quiere decir que aún mitos como los griegos fueron verdad en su
momento?
Ante esta pregunta el personaje sobre el podio, hizo una mueca de incomodidad.
Y respondió:
- Yo nunca quise crear una religión llena de diversos tipos de deidades,
simplemente Dios me dio el poder de potenciar las habilidades de otros seres
humanos. Como la fuerza física, la puntería en la caza, la velocidad, hubo uno
que logre hacer que salte tan alto que algunos pensaron que tenía alas en los
pies.
Al oír esto Luis abrió los ojos como platos y las palabras no le salían,
solo alcanzó a balbucear:
- Tú… tú eres…
-Corrección, fui… se me conoció con el nombre de Zeus.
-Esto es imposible técnicamente me estás diciendo que me hubiera servido
igual adorar a los dioses del Olimpo que adorar al Dios de los musulmanes.
-En la práctica así es, ya que las enseñanzas de ambas religiones son
similares desde una perspectiva ética y moral. Bueno, pero creo que ya hemos
hablado suficiente. Luis Alberto, es tiempo que te diga tu destino.
- ¿Qué va a ser de mí? ¿Me enviaran al infierno?
- No, no tienes tanta maldad en tu interior como para merecer semejante
castigo… tenemos una misión especial para ti.