lunes, 16 de junio de 2014

Capítulo 10: La espada de Dios



Un gran resplandor iluminó la sala de la casa de Diana Bonilla, de su interior una figura de atuendo oscuro colapsó y cayó sobre el piso haciendo un sonido suave el cual fue seguido por un gemido de dolor de la persona que acababa de llegar.
- ¡Salvador!- gritó Emilio al ver a su amigo caer al suelo y en un estado muy lamentable.
Del costado derecho del recién llegado un flujo de sangre brotaba de una pequeña herida de aproximadamente 3 centímetros de longitud, mientras que en el pecho un corte similar pero de 15 centímetros de largo manchaba de rojo su camisa, la parte superior de su manga izquierda estaba desecha y sobre su piel, en esa zona, se veía una quemadura de aspecto muy desagradable, mientras que casi la totalidad de su palma derecha presentaba un daño similar aunque con una apariencia aún más grave, ya que de esa herida no solo parecía brotar un poco de humo sino que además se podía percibir un aroma extraño similar a la carne quemada pero combinado con algún químico especial.
Diana y Emilio ayudaron a levantarse a Salvador, y lo echaron sobre uno de los sofás, con mucho cuidado le retiraron el saco y demás prendas de la parte superior del cuerpo, para poder ver mejor las heridas.
-Llama inmediatamente al papá de Karen.- Dijo la chica de forma apresurada sin sacar la vista de las heridas, estaba agachada mientras que parecía estar analizando cada una de ellas tratando de identificar cual es la más grave. – Esto se ve mal, muy mal. ¿Qué rayos hiciste?  ¿Introducir la mano en recipiente de metal fundido?
-Haa… ¡Ay!-Gimió la persona a su costado- fuego… fuego del infierno… esa chica puede generar de forma espontánea y a voluntad fuego del infierno sobre su cuerpo, fue con eso con lo que me quemó.
Emilio estaba marcando en su teléfono móvil el número de Karen, cuando al escuchar eso se detuvo y no pudo evitar preguntar:
-¿Fuego del infierno?
-Si es, similar al fuego del mundo humano, solo que su color es más oscuro, su aroma es irritante al olfato y no requiere de un combustible para arder. Por eso las heridas que me ha hecho tienen esa apariencia a pesar de que solo estuve en contacto con las flamas un par de segundos en cada oportunidad.
-Suena algo que desafía toda Lógica. –Mencionó Diana, mientras se ponía de pie muy rápidamente- ¿Quieres darte prisa con esa llamada Emilio? No soy médico, soy Ingeniera y mis conocimientos en tratamientos de quemaduras son muy limitados, en especial para casos en los cuales tratamos con fuentes de daño que aún no han sido vistas por el hombre.
La chica comenzó a caminar de forma apresurada hacia el interior de su cuarto baño, encendió la luz y se escucharon sonidos metálicos en su interior. Mientras Emilio había terminado de marcar el número de Karen y esperaba que le contesten.
-¿Hola? ¿Karen?... Si, escucha necesito la ayuda de tu padre. Salvador ha tenido un accidente y necesitamos que venga de inmediato a la casa de Diana… bueno no estoy del todo seguro de que tan grave sea por eso  preferiría que él venga  a revisarlo y cuanto antes llegue mejor… Ok, gracias.
Una vez terminada la conversación Emilio guardo su teléfono móvil y vio a Diana salir del cuarto de baño cargando con ella, unas vendas, algodón, gasas, alcohol y un par de tijeras. Se acercó de nuevo a Salvador y pregunto:
-¿Hiciste la llamada? ¿En cuánto tiempo estarán acá?
-Si ya lo hice, contando que no están lejos de aquí deberían de llegar en unos diez minutos. ¿Vas a curarle tú las heridas?
-Creo que puedo hacer algo con los cortes no parecen tener nada de especial, al menos trataré de detener la hemorragia con lo que tengo aquí. Pero prefiero no tocar las heridas de quemadura ya que no estoy del todo segura como tratarlas.
Diana limpio y desinfectó las superficies alrededor de los cortes, una vez que consideró que ya estaba suficientemente limpia las zonas de daño colocó trozos de algodón y gasa sobre ellas.
-Es todo lo que puedo hacer, el resto es trabajo de un médico.
-Gracias esto seguro ayudará mucho.- Musitó Salvador, se podía notar mucho más calmado que hace unos minutos pero su expresión de dolor confirmaba que aún había trabajo por hacer.
-Siento haberte sugerido que vayas, a enfrentar a Carla. No me imaginaba que estas serían las consecuencias.
-No te sientas mal Diana, tenías razón. Este encuentro nos ha proporcionado información, no mucha pero al menos ya se que puedo esperar si tengo que pelear con ella de nuevo.
Eso no pareció hacer sentir mejor a la chica, la cual  tenía una expresión muy preocupada. Emilio nunca la había visto perder la tranquilidad pero ahora, a raíz de los acontecimientos que acababan de suscitarse, incluso su cabello, el cual usualmente estaba perfectamente peinado, se veía muy desordenado. En ese momento se escuchó el sonido del timbre. Emilio rápidamente salió a abrir la puerta, en menos de un minuto regresó acompañado de Karen, su hermana, su padre y madre.
-¡Dios Mío! ¿Qué te pasó?- Dijo la señora Gloria al ver la escena.
El señor Martín junto con Beatriz se agacharon al costado del sofá donde estaba echado Salvador y revisaron las heridas en el cuerpo de este. El corte del costado no era nada grave pero el corte del pecho era algo profundo y comenzaba a sangrar de nuevo cuando lo inspeccionaron. Las heridas de quemaduras en el brazo izquierdo y mano derecha tenían un mal aspecto, no se parecían a nada que hubiera visto antes en su vida profesional, salvo quizás en algunos libros que trataban de quemaduras con ácidos altamente corrosivos.
-Esto no se ve bien, será mejor que lo llevemos a un hospital.
-¡Esperen!- Dijo Emilio, acercándose al sofá- Salvador, ¿no es posible de que tú mismo puedas curar tus heridas? después de todo incluso has podio resucitar a alguien.
-Lo siento, pero una de mis limitaciones es la de no poder curarme a mí mismo, es una especie de medida de seguridad para que en caso decida traicionarlos no me vuelva un peligro tan grande, además no se contempló en la misión original que tuviera que enfrentarme a un ser de esta naturaleza, y finalmente para hacer ese tipo de cosas requiero de una alto nivel de concentración, energía mental, y paz espiritual que en estos momentos no tengo. Por las heridas y la pelea con Carla.
-¿Pelea con Carla es que fuiste a enfrentarte a ese demonio?- Chilló la señora Gloria, mientras se llevaba las manos a la boca.
-Sí, esperaba que ella fuera un oponente más manejable. Pero lastimosamente es muy hábil y peligrosa si me hubiera descuidado un poco pudo haber acabado conmigo.
Salvador les relató el breve encuentro que había tenido con Carla hacia menos de media hora, la familia de Karen se quedó observándolo. No sabían que decir o pensar al ver el estado en el que el ser enviado por Dios había quedado luego de un encuentro con su contraparte maligna. Finalmente el señor Martín, habló:
- Entonces no queda otra alternativa, debemos llevarlo a un hospital, si vamos al que yo trabajo lo atenderán muy ra….
-Esa no es una buena idea.-interrumpió Diana.
La chica, estaba recostada sobre una pared cercana con los brazos cruzados, había dejado a los demás hacer su trabajo, siguiendo la filosofía de que más ayuda el que no estorba. Pero al oír lo que se estaba proponiendo no pudo evitar intervenir. Comenzó a caminar hacia el grupo, parecía más calmada y había recuperado su tono de voz habitual.
-Soy consciente que el daño de Salvador es tan grave que el mejor lugar para ser tratado es un hospital, pero si pensamos un poco las cosas antes de actuar, nos daríamos cuenta que estamos olvidando un pequeño detalle muy importante.
-¿De qué detalle estás hablando Diana?- Preguntó Karen.
-Salvador nos acaba de decir que encontró a Carla sola en el despacho de James Burt. Eso nos puede hacer suponer que ha ganado más control e injerencia sobre el mandatario del que esperábamos. Por lo que podría apostar que el servicio de inteligencia americano en este momento está rastreando todos los hospitales, clínicas, postas de salud y demás servicios sanitarios a nivel mundial, buscando un paciente rubio, con un corte grande en el pecho el pecho, uno pequeño en el costado derecho, una horrible quemadura en la mano derecha y una similar en el brazo izquierdo.
Todos se quedaron viendo a la chica en silencio se dieron cuenta que todo lo que decía era muy realista, aprovechando que nadie se atrevía a contradecirla, Diana continuó:
-Comprenderán que con solo esa simple descripción sería muy fácil encontrar a Salvador, inferir en qué país se ha estado alojando, y por la forma como ingresará al hospital quienes lo han estado ayudando.- mientras dijo eso último miró a toda la familia de Karen- luego solo quedaría eliminar el problema cuando este está más débil y cualquier rastro de su paso la por la tierra.
Todos los presentes sintieron algo de temor, al escucharla. El instinto de supervivencia humano afloró, fue allí cuando se percataron de la magnitud de la situación en la cual se estaban involucrando.
-Ti… tiene razón.- Salvador trató de tranquilizar la situación, pero el tono de su voz no era nada tranquilizante.- Es mejor que hagan lo que puedan aquí. Traten las quemaduras como lo harían con cualquier paciente.
Luego de esto el señor Martin y su hija Beatriz estuvieron trabajando en las heridas por casi dos horas, durante las cuales Karen tuvo que salir un par de veces, la primera de vuelta a su casa para traer algunos libros que le encargó su padre y la segunda a una farmacia cercana a comprar unas pastillas y algunas cremas para quemaduras. Los demás ayudaban como podían ya sea trayendo paños húmedos o cortando trozos de vendajes. Una vez terminado el trabajo el aspecto de Salvador había mejorado mucho se veía más tranquilo, las hemorragias habían cesado el corte del costado había sido cubierto por bandas curativas, mientras que todo el pecho de salvador estaba rodeado por vendas, en las quemaduras había colocado apósitos de mayor tamaño.
-He tratado las quemaduras como si fueran de segundo grado.- Comenzó a explicar el señor Martín.- los cortes en si no tienen nada fuera de lo común y deberían cicatrizar rápido. Además le hemos dado un poco de ibuprofeno con lo que seguramente se podrá mitigar el dolor y podrá descansar durante la noche. Lo mejor será que vengamos a verlo todos los días y que los apósitos sean cambiados aproximadamente cada 12 horas.
-De acuerdo. – Respondió Diana – Él se puede quedar aquí el tiempo que sea necesario. No creo que sea prudente moverlo mucho al menos por los próximos días.
-Muchas gracias señor Martín, Beatriz y a todos ustedes.- comenzó a hablar Salvador – Realmente es una verdadera bendición que Emilio haya contado con amigos tan amables como ustedes.
-Es lo menos que podíamos hacer por ti. – comenzó a hablar el Señor Martin, con un sonrisa en el rostro.- No solo nos devolviste a un miembro muy importante y querido de nuestra familia cuando lo perdimos, sino que has hecho que yo recupere la fe que había perdido.
-Para eso es que he venido.
Salvador se le escuchaba satisfecho y complacido a pesar de las heridas que tenía, pero además se le notaba un poco cansado, por lo que la familia de Karen consideró que era mejor dejarlo descansar, no sin antes mencionar que alguno de ellos vendría cada mañana para realizar seguimiento sobre el estado del paciente.
Cuando Diana y Emilio regresaron a la sala luego de despedir a sus amigos encontraron que Salvador estaba durmiendo profundamente. Por lo que en voz baja la chica le dijo.
-Creo que es mejor que hagamos el menor ruido posible para que él pueda recuperarse, ha tenido una muy mala noche. Si gustas puedes quedarte en el cuarto de visitas, pero hazme el favor de esta vez sí tender la cama.
Ambos comenzaron a subir las escaleras y Emilio dijo aun en voz baja.
-Hey, la última vez si la tendí.
-Creo que tu concepto de cama ordenada difiere mucho del mío.
-Lo que pasa es que tú eres una maniática y llevas las cosas al extremo.
-Hombres…
Y con esta última palabra Diana entró en uno de los cuartos y cerró la puerta detrás de ella. Emilio avanzó un poco más por un pasadizo de madera hasta una puerta de color oscuro, al pasar por ella entró en un cuarto amplio de color crema, al fondo había una ventana que daba al patio trasero de la casa y a la izquierda una cama con sábanas de seda blancas muy limpias, se notaba que la persona que la había ordenado puso mucho cuidado en ello, “maniática” pensó Emilio para sí y se echó a dormir.
Durante la noche Emilio tuvo un sueño muy extraño una persona vestida de negro y con alas de luz resplandeciente estaba de espaldas a su lado y frente a esta criatura estaba Carla con unos 20 marines de los estados unidos, los cuales a una orden de ella dispararon contra el ser alado el cual cayó al piso y no se movió más.
El chico se despertó muy asustado, “¿Salvador?” pensó, vio hacia el lado izquierdo y pudo ver los rayos de sol entrar por la ventana del cuarto. Ya era de día por lo que decidió bajar a ver como estaba su amigo herido. Cuando llegó a la sala vio a Diana y a Salvador hablando entre ellos, en la mesa estaba el desayuno listo para tres personas.
- Nueve con treinta y cinco minutos de la mañana, realmente conoces muy bien a Emilio, Diana. Ha bajado exactamente a la hora que dijiste.
-Cuando es usual que una persona se quede a dormir seguido en tu casa es normal que puedas anticipar la hora en que despierta, así me da la posibilidad de preparar el desayuno antes que él se despierte.
- ¡Ho! comprendo eres realmente una chica muy amable con él.
-No realmente es la única forma de evitar que me desordene la cocina buscando comida.
-Cierto tienes razón, su cocina es un verdadero desorden si supiera lo que me costó la primer vez encontrar un cuchillo.
Emilio se dio cuenta que ambos estaban de buen ánimo ya que había comenzado a hablar mal de él sin importarles que les estuviera escuchando, por lo que comenzó a caminar hacia la mesa y tomó un poco de pan con jamón que había allí con una taza de té y se sentó en uno de los sofás vacíos. Luego sin importarle mucho el hecho que aun tuviera comida en la boca dijo.
-Por lo que veo estas mucho mejor, Salvador.
-Algo, hoy me desperté a mitad de la noche por que me enviaron a alguien de allí arriba con un mensaje.
- ¿A alguien de allí arriba? – Se sobresaltó Emilio, tanto que casi se atraganta.- ¿Hablas del juzgado divino? ¿Dónde está? ¿Nos va ayudar a pelear contra Carla?
-Ya se fue, solo vino a decirme algo y luego la regresaron ya que su trabajo no es estar en este mundo ahora, pero en su momento la conocerás.
- ¿Y qué fue lo que te dijo? – inquirió Emilio con mucha curiosidad.
-Estábamos esperando a que te despiertes para contártelo, no sería nada justo ni agradable que te dejemos fuera de esto que es tan importante. En primer lugar el ataque a Carla ha sido visto como una acción muy riesgosa y hasta cierto punto imprudente, pero han aprovechado la información que se obtuvo de la pelea para llegar a una decisión crucial.
-¿Qué tipo de decisión?- Emilio estaba tan atentó a las palabras de su amigo que casi estaba al borde del sofá.
-Han decidido que es necesario que yo cuente con un arma, para un eventual nuevo enfrentamiento con ella. Y la única arma que es capaz de tener una oportunidad contra un ser como Carla es la espada de Dios.
-¿La espada de Dios?- inquirió Diana- ¿Es como la que tenía el ángel que expulsó a Adán y Eva del paraíso?
-No, esta espada es diferente se le fue entregada a Jesucristo a sus 25 años aproximadamente, es un objeto hecho de un material que no existe en este mundo. Es más duro que el diamante pero aun así es ligero como una pluma, además tiene la facultad de poder resistir al fuego del infierno y si un ser humano es cortado con ella la vida en él se desprende de su cuerpo de forma inmediata, independiente del tamaño del daño. Sin embargo por la naturaleza de Jesús él nunca la utilizó debido a que creía más en el dialogo que en la violencia, además nunca hubo necesidad real de darle uso durante su paso por la tierra. Siglos después, Muhammad la buscó pero el lugar donde se encontraba era muy lejano para él y desistió de obtenerla.
Emilio no podía creer lo que estaba escuchando, había existido por siglos un arma de esa naturaleza en el mundo humano y posiblemente ninguna persona la había utilizado hasta ahora, y ellos serían los primero en presenciar su enorme potencial. Por lo que lleno de entusiasmo preguntó.
-Bueno ¿Y Dónde está?
-Fue enterrada junto con su poseedor original. Es por eso que es tan difícil de acceder a ella.
-A ya veo está en el sepulcro donde lo enterraron después de crucificarlo.
-No, realmente…-Dijo Salvador, mientras que trataba de escoger las palabras adecuadas.- se encuentra en un lugar un poco alejado de Jerusalén.
- ¿Está en Cachemira verdad?- Intervino Diana.
-¡Exacto!- respondió Salvador, con entusiasmo.
-¿HE?- fue lo único que un sorprendido Emilio alcanzo a decir.

jueves, 12 de junio de 2014

Capítulo 9: El primer enfrentamiento entre el bien y el mal



La sala se quedó en silencio por un par de minutos. Hasta que esta atmosfera fue interrumpida por Salvador.
-¿Realmente crees que esta es la mejor opción?
-Así es – respondió Diana- la principal razón es que de una u otra forma el que tú la encares es una situación que nos podría otorgar algo de información, recurso del cual carecemos en demasía, en segundo lugar si se da el mejor escenario planteado, acabaras con ella en solo unos cuantos segundos y con eso solucionarías el problema de raíz, en tercer lugar si no haces algo ella continuará ganando adeptos que no hará que tu posición mejore y finalmente creo que ella no estaría en ventaja física contra ti ya que de ser así simplemente pudo haber esperado a que tú te mostraras al mundo y atacarte en la primera oportunidad que tenga, sería fácil y rápido y la mejor opción para alguien confiado en sus propias habilidades.
-Pero no sabemos dónde está en este momento.- comentó Emilio.
-Eso es cierto, pero si tomamos en cuenta que se ha entrevistado con el presidente de los estados unidos hace muy poco, apostaría a que si no está en estos momentos con él en la casa blanca, al menos James Burt, sabrá donde ubicarla y si vas a esta hora de la noche a ese lugar, al menos tendrás la ventaja del elemento sorpresa de tu parte y la tranquilidad nocturna.
Era evidente que la chica había analizado a profundidad la situación y su razonamiento era muy sólido. Por lo que Salvador se puso de pie y miró a ambos con seriedad y dijo:
-Espero que sepas lo que estás haciendo.
Devolviéndole el mismo tipo de mirada, ella le respondió.
-No se te olvide que si las cosas no salen bien, puedes escapar tele transportándote de regreso.
En ese momento una gran luz salió del interior del cuerpo de Salvador, lo que obligó a Emilio a cubrirse los ojos con la mano, cuando la luminosidad se redujo y pudo ver sin problemas, observó a Diana, la chica se mantenía mirando el lugar donde antes había estado el enviado, lo extraño es que parecía que no le había afectado en lo más mínimo el fenómeno que acaba de acontecer, y dijo despreocupadamente.
- Al fin se fue.
-¿He? ¿Es que acaso querías que se vaya?
Diana se puso de pie, tomó su taza y la de Emilio y se dirigió a un extremo de la sala a rellenarlas de nuevo.
-Emilio, ¿es que no te has puesto a pensar que las cosas podrían ser de otra manera?
-¿A qué te refieres?
-¿Qué tal si Salvador es en realidad el enviado de Lucifer y Carla la de Dios?
-Pero ya te dije lo que hizo por la señora Gloria y lo que esta chica ha hecho hasta ahora que no va en concordancia con los designios divinos.
-Todo eso lo has deducido en función de aceptar que lo que él te dijo es verdad, pero ¿si no lo fuera?... pero descuida ahora confío un poco más en ese sujeto y creo que si te ha dicho la verdad.
- ¿Por qué lo dices?
-Si realmente hubiera sido un enviado de Lucifer no creo que hubiera aceptado tan fácilmente el ir a enfrentarse solo a otro ser como él.
-¿Fácilmente? pero si le has dado 4 buenas razones para que vaya.
-Solo son cosas que se me ocurrieron en el momento, si te soy sincera tengo el presentimiento que ese enfrentamiento estará muy igualado por ambas partes.
A miles de kilómetros de distancia hacía el norte de Perú, en uno de los edificios más protegidos del mundo, dentro de uno de sus cuartos de baño un gran resplandor surge a mitad de este, el cual al desvanecerse deja ver a un hombre rubio vestido de negro. Salvador había logrado entrar en la casa blanca, en Washington D.C en Estados Unidos sin que nadie se percate de su presencia. Había estudiado el plano de ese lugar hacia unos años, ya que al ser el principal centro de labores de una de las personas más influyentes del mundo se pensó que sería necesario que lo conozca bien de antemano, y no fue una mala decisión ya que siempre pensó que cuando tenga que entrar a ese lugar sería acompañado del mismo presidente en vigor, pero la realidad fue otra y una persona se le adelantó y lo ha visto forzado a entrar como un intruso, algo para lo que nadie lo había preparado.
Se sintió aliviado de haber llegado al lugar exacto donde había pensado aparecer, y más aun de que hubiera estado vacío en ese momento, ya que debía mantener el elemento sorpresa lo más que pudiera, vio a su alrededor y era el cuarto de baño más grande que había visto en su vida y posiblemente el más limpio. El olor a perfume de rosas le dio una leve sensación de tranquilidad, casi la totalidad del lugar era de color blanco, en las paredes se podía ver algunos papeles colgados desde consejos de higiene, hasta registros del personal de limpieza.
Caminó hacia afuera y abrió lentamente la puerta al asomar la cabeza vio un pasadizo de aproximadamente 7 metros de longitud de color rojo, cubierto por una finísima alfombra del mismo color adornada con decorados dorados y plateados, en las paredes había pinturas de diversas personalidades de la historia del Estados Unidos, avanzó por ese ambiente y a pesar de que la oscuridad le dificultaba la vista prefirió no encender ninguna luz para evitar ser detectado. Al final del pasadizo giró a la izquierda y entro a una sala de conferencias conocida como “Roosevelt Room” estaba vacía aunque tenía una capacidad para aproximadamente 20 personas. En el centro se encontraba una mesa de madera larga, y en las paredes blancas vio cuadros de personas y paisajes, atravesó la sala tratando de hacer el menor ruido posible.
Al salir de la sala Roosevelt entro a un nuevo pasadizo similar al anterior solo que más largo y circular, pero ya no debía caminar mucho más dado que había llegado a la puerta del despacho Oval. No estaba seguro donde estaría Carla, pero confiaba que la persona que trabajaba en esa oficina se lo podría decir. Dio unos pasos hacia adelante y estaba a punto de tocar la puerta, cuando de alguna forma lo sintió, adentro de esa oficina había un ser vivo que no era humano. No sabía exactamente lo que estaba pasando, pero podía sentir que lo que había en el otro lado era un ser igual que él, era como si un nuevo sentido se hubiera despertado y le diera la capacidad de percibir la cercanía de un ser que representaba un gran peligro.
Finalmente, se decidió levantó la mano y tocó la puerta dos veces. Y fue al oír su voz que sus sospechas se confirmaron:
-Pase- se escuchó.
Salvador abrió la puerta y la vio, allí estaba, sentada en el escritorio del presidente, con la misma ropa que con la que la había visto por televisión, leyendo algunos informes, no se molestó en levantar la vista para saludarlo.
-Le traigo un sobre de parte del presidente.
El hombre se sintió realmente tonto al no haber preparado algo más inteligente, ¿Qué pasaría si no le creé? ¿Se ha dado cuenta ya de quien es en realidad?
-Ha que bueno, debe ser la lista de nombres que le pedí. Por favor, ponla sobre el escritorio.
Salvador comenzó a acercarse hacia ella e internamente repasaba lo que había pensado hacer, “al momento que este lo suficientemente cerca, lo haré. Debo ser lo más rápido posible, un solo golpe… en la cabeza o quebrarle el cuello. Todo me debe de tomar menos de 5 segundos… no, menos de 3 segundos”, junto cuando estaba a solo 3 pasos de llegar a su destino la chica levantó la mirada y le dijo.
-Espera.
El enviado se detuvo instantáneamente, mirando a la chica, mientras los pensamientos volaban a todo velocidad por su mente: “¿Qué pasó? ¿Me ha descubierto? ¿Ya sabe quién soy? ¿Me va atacar? ¿Va a huir? ¿O solo me va a empezar a hacer preguntas?” Todos estos razonamientos se detuvieron cuando la escuchó decir:
-Por favor, ¿Serías tan amable de traerme una botella de Vodka de aquel mini bar?- Lo dijo señalando a la esquina más alejada de la oficina.
-Claro no hay problema.-Respondió Salvador cortésmente y se dirigió a la ubicación señalada.
Al momento de llegar al mueble indicado tomó una botella de líquido transparente, en cuya etiqueta estaba escrito el nombre con letras azules, la levantó a la altura de su cara para inspeccionarla un poco. Luego todo sucedió extremadamente rápido, en el reflejo del objeto que tenía en su mano pudo ver que Carla ya no se encontraba en el lugar donde había estado sentada hacia solo unos segundos, sino que ella se encontraba a solo unos poco centímetros detrás de él con el brazo derecho levantado y doblado en posición de ataque por la forma que había adoptado su mano, el instinto hizo que Salvador se apartara del lugar donde se encontraba solo una décima de segundo antes que el golpe caiga sobre él.
El pequeño mini bar estalló en pedazos por la potencia del ataque de la chica, trozos de madera y vidrio llenaron la alfombra de la sala Oval, la mano de Carla no presentaba el menor corte a diferencia del hombre que estaba a su lado que si bien pudo esquivar el mortal golpe no estaba del todo ileso, la velocidad con la que se movió la chica le hizo un ligero corte en el costado derecho, el cual comenzaba a sangrar.
- Eres más veloz de lo que esperaba. – Mencionó la chica- Esperaba que vinieras hoy, dado el espectáculo que he montado. ¿Cuál es tu nombre?
-Salvador…pensé que sabrías todo acerca de mí.- Contesto el enviado, mientras daba unos pasos alejándose de ella, tratando de mantener una distancia prudente.
-No creas que tenemos un servicio de inteligencia o algo parecido de nuestro lado, de hecho incluso dudábamos de que ya estuvieras en el mundo humano, por ende tuve que hacer mi llegada lo más mediática posible.
Mientras hablaba, Carla acercaba su mano a los trozos de vidrio que había regados en el suelo. Ante la sorpresa de la persona que estaba a su lado, estos pequeños fragmentos se comenzaron a mover y unir por si solos formando una gran espada de cristal, una vez realizado esto la levantó y empuñó en dirección de Salvador, el cual ante este fenómeno solo atinó a decir.
-¿Qué es lo que has hecho?
-Reordené las cargas eléctricas de los átomos en los fragmentos de vidrio de modo que estos se atraigan entre sí y tomaran esta forma, luego reformé sus enlaces atómicos para que se unan en un solo cuerpo y ganen solidez. Algunos lo pueden llamar transmutación de la materia… ¿Tu no lo puedes hacer también?
-No… yo no puedo hacer eso…
Al oír eso ella hizo una sonrisa llena de malicia y avanzó contra él atacándole con su arma con una velocidad sorpréndete, muy superior a la que cualquier artista marcial podría tener. La espada de cristal cortaba el aire generando un ligero silbido, pero a pesar de su sorprendente celeridad esta no lograba llegar a su objetivo, Salvador no había sido entrenado para combatir cuerpo a cuerpo cuando se preparaba para llevar a cabo su misión, pero algunos reflejos instintivos de su vida pasada como asesino salieron a flote, de forma inconsciente pudo deducir que su velocidad y agilidad era superiores a las de su oponente y podía esquivar todos sus intentos de corte, pero si se descuidaba un segundo sería cortado con toda seguridad.
- Te mueves muy bien, no esperaba que esto fuera tan difícil.- Dijo Carla de forma burlona, mientras continuaba tratando de acertar algún corte- Pero esto no puede durar toda la noche.
De pronto la chica dejo de atacar y se detuvo por un par de segundos. Dio un paso hacia atrás para tomar impulso y se lanzó directo hacia adelante con la intención ya no de realizar un corte sino de penetrar el pecho de Salvador, este aprovechó este movimiento tan directo para contraatacar por lo que al momento de evitar el golpe cogió la muñeca de Carla con la intención de romperla, pero ella al verlo actuar de esa forma, con un tono de júbilo dijo:
-Craso error... chico.
Un dolor terrible surgió en la mano de Salvador, lo que lo obligó a apartarla de inmediato y pudo ver una horrible quemadura sobre ella. Mientras que del brazo de Carla se veía una pequeña flama de un fuego de color oscuro el cual desapareció rápidamente. Esta oportunidad no fue desaprovechada por la portadora de la espada, al ver que su enemigo bajó la guardia finalmente logró realizar un hábil corte sobre su pecho. El enviado soltó un gemido de dolor y comenzó a retroceder, sin percatarse que su brazo izquierdo, cuya mano no había sido dañada, estaba siendo cogido por la chica. Nuevamente al contacto de ambos una ligera flama negra surgió y quemó la carne de Salvador forzándolo a golpear a su contrincante con desesperación para liberarse.
-Fuego del infierno.- Dijo tranquilamente Carla – Creo que estarás de acuerdo en que no solo es una excelente forma de defensa, sino que también es un arma poderosa… lo puedo ver solo por la apariencia de tus quemaduras.
El enviado se dio cuenta que no iba a ganar esa pelea por lo que empezó retroceder, se concentró en un punto en la tierra y una fuerte luz cegadora salió de su interior, forzando a Carla a cubrirse los ojos. Y al abrirlos no había nadie más con ella en la oficina del presidente, por lo que gritó con frustración:
-¿HA?.... ¡Yo no puedo hacer eso!

miércoles, 4 de junio de 2014

Capítulo 8: La niña genio



Emilio no podía creer donde estaba, en el velorio de uno de sus mejores amigos, el cual hacia solo unas horas había hablado con él y pensaba en volverlo a ver pronto para aclararle algunos puntos de esa inútil discusión. Pero eso ya no se podrá hacer, ya que Luis estaba ahora en un lugar a donde las palabras no le podrían llegar.
El velatorio del hospital de policía era pequeño, los colores que predominaban eran blanco y  crema, se encontraban en el tercer piso en un espacio muy pequeño para la gente que se había congregado allí, por la ventana se podía ver el tráfico nocturno de la avenida Brasil. En el centro de la habitación se encontraba el féretro de su amigo, este era de color gris y estaba cerrado, era evidente el motivo, el accidente le dejó marcas en la cabeza desagradables que  era preferible no mostrar, lo mejor sería recordarlo como siempre fue, una persona amable y sonriente.
Ya llevaba cerca de dos horas allí y consideró que había sido suficiente, se puso de pie y se despidió de la familia y amigos que conocía. Le hubiera gustado quedarse un poco más, pero sabía que estaba en una carrera contra el tiempo y si no avanzaba con lo que tenía que hacer las consecuencias serían catastróficas para todos. Bajó las escaleras y en el primer piso lo vio a Salvador, al haber estado presente cerca del accidente y ser un extraño para todos, prefirió mantenerse lejos para evitar preguntas innecesarias. Cuando se encontraron, Emilio le hizo la misma pregunta que ya le había hecho al menos en dos ocasiones:
- ¿De verdad no puedes hacer nada por él?
- Ya te dije que no puedo, su tiempo en este mundo ya terminó y no están dispuestos a hacer una nueva prórroga de esa naturaleza y menos al día siguiente de haber hecho ya una… sería desestabilizar demasiado las cosas.
- Pero si toda esta gente viera el milagro de que resucites a alguien creería en ti y los tendríamos de nuestro lado.
- Y en contra de los partidarios de Carla, lo que llevaría a la violencia, consecuentemente a una guerra en la que muchas vidas se perderían lo cual es exactamente lo que Lucifer desea, debemos actuar con prudencia si no deseamos que esta situación que ya de por si es muy complicada se nos vaya de las manos.
Emilio ya no encontraba más argumentos para discutir, por lo que prefirió callar. Ambos salieron del edificio y Salvador aprovechó para preguntar.
- Bueno, ¿Vamos a ver a tu amiga esa que me comentabas en la mañana?
-Sí, la llamé hace un rato. Está en su casa esperándonos.
-¿Cómo se llama?
-Diana Bonilla
Ambos subieron a un taxi para llegar a la casa de Diana, la cual vivía muy cerca de Emilio, en el camino este pensaba un poco en la persona a la que iban a visitar, ella era de lejos la persona más inteligente que había conocido. Había culminado las carreras de ingeniera Industrial y Civil de forma simultánea, y obteniendo en ambas las calificaciones más altas de su grupo. Al poco tiempo de terminadas, recibió una oferta de una empresa americana para entrar a trabajar en ella, pero fue descartada en la primera fase del proceso de selección al obtener un rendimiento por debajo del promedio en la evaluación de C.I (coeficiente intelectual), por lo que los examinadores supusieron que la razón detrás de sus impresionantes calificaciones estaba más relacionada con su habilidades de seducción a sus profesores que con sus capacidades académicas. Cuando Emilio le preguntó el motivo por el cual se dio ese resultado ella se limitó a responder “La prueba era realmente simple, si conoces las respuestas a todas las preguntas puedes manipular el resultado a tu antojo. Y yo no estoy interesada en tener nada que ver con una empresa militar Estadounidense” y agregó con una sonrisa “No te vas a librar de mi tan fácilmente”. Y era cierto, siempre que Emilio tenía un problema recurría a ella y ya sea que tenga que explicárselo durante 5 minutos o dos horas ella lo escuchaba con paciencia e interrumpiéndole lo menos posible y al poco rato como si se solo le hubiera preguntado cuanto es la suma de dos más dos le solía dar una solución muy acertada.
Al cabo de media hora el taxi se detuvo sobre una casa de grandes dimensiones que se diferenciaba del resto de las demás. Era de color blanco con un gran portón de madera por el que podían pasar fácilmente dos coches al mismo tiempo, a su derecha había una puerta de madera donde estaba tallada la figura de un ángel. Emilio tocó el timbre, mientras esperaba respuesta vio que Salvador contemplaba la vivienda con mucho interés, y le comentó:
- Sus padres son dueños de una empresa constructora y por ende puede darse ciertos lujos, como el permitirle a ella que viva sola en una casa como esta, pero no se más sobre su familia, por más que la conozco hace años nunca me ha dicho nada de ella.
- ¿Será por qué solo la buscas cuando tienes algún problema?
-He…. No… también la visito en su cumpleaños… cuando lo recuerdo…
Salvador emitió una risa en voz baja, cuando Emilio estaba por responderle la puerta se abrió y salió una chica delgada de aproximadamente 25 años, de pelo negro largo y ojos delgados (Emilio siempre pensó que parecían asiáticos, pero evitaba mencionarlo porque a Diana no le hacía gracia), se notaba por su contextura que acudía al gimnasio con frecuencia, iba vestida con una blusa roja, un pantalón negro y encima una chaqueta negra, al verlos les dijo:
-Hola.
- Hola Diana, ¿Cómo estás? Te presento a Salvador él es el amigo del que te hablé. – Dijo Emilio con mucho ánimo.
- Hola, mucho gusto – respondió la chica observando a la persona que estaba al costado de su amigo.
- El gusto es mío. – Respondió sonriente Salvador.
- Pasemos a la sala, temo que esta historia de ustedes va a tomarnos algo de tiempo y preferiría escucharlos en la comodidad de mi sofá.
Los tres atravesaron un jardín con una pileta en medio, hacia una segunda puerta en el interior de la casa, al atravesarla entraron en una sala amplia en el centro había una mesa de mármol con grabados que parecían griegos, alrededor de esta se veían cuatro sofás para dos personas cada uno de color verde con diseños dorados, Salvador y Emilio se sentaron en uno de ellos. Mientras Diana servía un poco de té en un juego de tazas de plata, se los acercó sobre una bandeja del mismo material.
- ¿Té? - Ofreció la chica.
- Gracias. – Respondieron sus invitados.
Emilio, comenzó a narrar los eventos de los últimos días, la aparición de Salvador, la muerte y posterior resurrección de la señora Gloria, la aparición de Carla y la muerte repentina de Luis. Salvador solo le interrumpió un par de veces para agregar algunos detalles, mientras que Diana no dijo una palabra hasta que se hubiera terminado la narración, una vez hecho esto siguió tomando tranquilamente de su taza  y el silencio se mantuvo por casi un minuto más hasta que finalmente ella dijo:
- Emilio… no creo que me estés mintiendo, pero no estoy del todo segura que lo que me acabas de decir es verdad.
- ¿Perdón? No te entiendo- respondió Emilio.
-Verás, sé que lo que me lo acabas de decir al menos tú mismo te lo crees dado que no me has dado las señas que típicamente haces cuando mientes mirar a la izquierda, hacer una mueca cada cierto rato o acelerar el relato nerviosamente de forma repentina. Pero comprende que la historia es demasiado irreal para que simplemente te diga que te creo o algo así.
Se quedó observando un rato a Salvador y finalmente le preguntó:
- En caso de que lo que Emilio haya dicho sea verdad, hay algo que me intriga. Dicen que tus facultades son similares a la de Jesús pero diferentes, ¿podrías ser más específico?
- Verás dado que el mundo actual es muy diferente que al de hace dos mil años, se dictaminó que necesitaría de algunas características especiales para poder cumplir mi misión en una sociedad que ya está interconectada entre todos los continentes y que además tiende a ser más escéptica que antes.
- Al grano, amigo no es necesario que me expliques que la edad antigua es diferente a la contemporánea, eso lo aprendí hace años en la escuela. – Replicó Diana con tono de aburrimiento.
- Bueno, tengo facultades físicas como fuerza y velocidad muy superiores a las que un humano podría alcanzar así se entrene duramente durante toda su vida, además puedo trasladar mi masa molecular de forma casi instantánea a través de dos puntos cualesquiera dentro del globo terráqueo.
- ¿Qué cosa? – Preguntó Emilio, arqueando una ceja confundido.
- Es muy fuerte, veloz y puede tele transportarse. – Explicó Diana y volvió a tomar algo de té de su taza.
- Ha… ¿No podías decirlo de una forma más comprensible Salvador?
- Lo siento, pensaba que ser lo más específico era la mejor idea.
-No intentes complicarle mucho la vida a Emilio, me tomó tres horas explicarle la teoría de cuerdas y no estoy del todo segura que finalmente la entendió. – Dijo Diana dejando su taza en la mesa.
- ¡Hey, si la entendí! – exclamó el chico a su amiga.
-Miraste a la izquierda… - dijo de forma calmada la joven – Bueno, otra pregunta Salvador. Esta chica ¿tiene tus mismas facultades? Y más importante aún, ¿sabe acerca de ti? ¿Dónde estás? ¿Que también estas en el mundo humano?
- Lo siento, pero la información que tenemos sobre ella es tan limitada que no puedo responder con seguridad a ninguna de esas preguntas… - Dijo el enviado.
- Mmmm… entonces es una posibilidad latente que ella no tiene ni súper fuerza, ni velocidad ni capacidad de tele transportarse y además desconoce de tu existencia, como que también es posible un escenario completamente opuesto. ¿No es así?
- Si tienes razón, ambas situaciones son probables. – respondió Salvador.
-Estamos a la deriva, el peor y el mejor escenario son realistas y no tenemos ningún indicio para pensar que uno sea más probable que el otro, si no obtenemos algo más de información tanto sobre ella como lo que está pasando por su lado, simplemente nos toparemos con la derrota cuando esta esté en frente de nosotros… solo te queda una posibilidad como yo lo veo… - miró fijamente a los ojos a Salvador – debes ir cuanto antes donde está ella y enfrentártela.
Una combinación de miedo y resignación se mostró en el rostro de Salvador… de alguna forma él ya sabía que esa sería solución a la que se llegaría.