jueves, 17 de septiembre de 2020

Capítulo 36: Y la victoria es para…

 

La fuerza aliada avanzaba ingresando a la ciudad de piedra de Megido, el ejército de la tierra unida no podía detenerlo más, pero su líder mostraba tranquilidad y una expresión de confianza.

-Era de esperar, estos seres defectuosos que creó mi padre son tan impredecibles… pero una situación como esta se encontraba en mis planes, por lo que yo también tengo una carta de triunfo bajo la manga.

-Te refieres a otra como Carla – Comenzó a decir Emilio - ¿También has dejado oculto a uno de tus subordinados en algún lado?

El joven peruano corrió a ver el campo de batalla, esperaba que si ellos tenían alguien entre las filas enemigas Lucifer haya hecho lo mismo y este a punto de ver como un soldado con el uniforme de su bando comience a asesinar rápidamente a sus compañeros.

-No… Ya fue suficiente de utilizar las creaciones de mi padre –Comenzó a hablar el ángel caído mientras que caminaba tranquilamente en pequeños círculos - ¿Sabes Ernesto….

-Emilio… -Lo corrigió rápidamente el humano.

-Lo que sea… Yo también soy creador e incluso mis criaturas son mucho más antiguas que las de mi padre y dominaron el mundo por millones de años... Eran ágiles, fuertes y mucho menos frágiles que ustedes, pero para evitar que hubiera innecesarias peleas entre ellos no los doté de una gran inteligencia… Lo que evito que pudieran hacer algo cuando eso llego.

En ese momento Lucifer miró hacia el cielo.

-¿Qué fue lo que llegó? –Preguntó Emilio extrañado ya que no tenía la menor idea de a qué se refería.

-Creo que lo sabes… Ustedes estudian los primeros años de su vida su historia y conoces que un meteorito acabó con casi todos ellos.

-No estarás hablando de… ¿Los dinosuarios?

En ese momento los ojos de Lucifer brillaron y su sonrisa se extendió.

-¡Si!... Así es como ustedes llamaron a mis creaciones, mis grandes guerreros que estaban destinados a reinar sobre este mundo, hasta que llegó esa piedra gigante que cambió todo. Afortunadamente pude salvar algunos y sus estudios no lo saben pero poseen una longevidad de miles de años y ¿sabes dónde están?

El chico no emitió respuesta, la información que le había llegado hizo volar su mente al pensar en que los dinosaurios que él estudió en la escuela y se exhiben ahora en museos hayan sido creación del ser que estaba frente a él y que además en este momento señalaba al piso cerca de ellos, solo pudo balbucear.

-A… ¿Aquí están?

Lucifer asintió con un movimiento de su cabeza y levanto la pierna izquierda para golpear el suelo con fuerza, a los pocos segundos un terremoto asoló toda la ciudad de Megido, el cual duró casi dos minutos, pero dado que no había estructuras altas no se generaron derrumbes sobre las personas que estaban allí y la zona de mando de la tierra unida donde se encontraba Emilio pudo aguantar el movimiento.

-¿Qué has intentado hacer?- preguntó Emilio al término del movimiento sísmico – Pensaba que tú no podías eliminar humanos directamente.

-Pero si están enteritos… ¿No lo ves? – Respondió Lucifer, señalando el campo de batalla con la espada – El movimiento solo fue lo suficientemente fuerte para que se abrieran grietas en cuevas subterráneas que existen desde hace miles de años bajo el suelo de esta región.

En ese momento una nueva vibración comenzó a sentirse pero de menor intensidad, desde las cuevas de piedra cercanas y de abajo del suelo comenzaron a emerger animales gigantes que ningún ser humano había visto jamás, los primeros que salieron eran pequeños y ágiles de no más de cinco metros de altura, pero luego comenzaron a aparecer otros de un tamaño que superaba los diez metros de altura finalmente se apreciaron algunos más lentos que sobrepasaban los treinta metros de altura.

No eran exactamente como Emilio los había visto en libros, algunos estaban cubiertos de plumas y parecían gallinas gigantes, otros de pelos y se veían como la fusión de un oso con una lagartija, otros tenían cuernos y escamas hasta en los brazos por lo que le costaba poder adivinar exactamente de que especie eran cada uno de ellos.

-No te molestes en distinguirlos… -Se les escuchó decir a Lucifer – La forma en la que ustedes reconstruyeron a mis criaturas a partir de sus huevos es muy imprecisa, además estos sobrevivientes han vivido bajo tierra por siglos, ahora están prácticamente ciegos pero pueden olfatear y sentir el sonido de su presa a kilómetros de distancia y están muy hambrientos ya que solo han sobrevivido prácticamente de insectos, raíces y comerse entre ellos.

Luego de terminar su explicación el líder de la tierra unida volvió mostrar sus siete alas de luz para elevarse unos metros sobre el piso, dejando solo a Emilio en la estructura la cual comenzó a ser golpeada por la estampida de los animales que corrían ferozmente hacía los grupos de soldados batallando al otro extremos de la ciudad, finalmente la construcción que sirvió de centro de mando para Carla cae desarmándose y una de las placas aprisiona el cuerpo del joven peruano impidiéndole respirar.

-Vaya… Es una pena tu aroma es tan poco perceptible en comparación con el del resto de soldados que pasaste desapercibido. –Comenta Lucifer mientras desciende ligeramente – Pero es imposible que por ti mismo puedas levantar esa placa y la presión sobre tus pulmones debe hacer que te sea muy difícil de respirar.

La deducción de Lucifer era muy atinada, el joven no podía moverse y comenzaba a tener problemas para respirar, pero podía percibir a su enemigo acercándose cada vez más a él desde arriba.

-Te propongo algo… Si te rindes ahora y decides pasar a mi lado te quitaré de encima ese peso y sanaré tus órganos heridos. – Le comentó en voz baja a Emilio al estar a solo un metro de distancia sobre él.

El dolor era insoportable y la sensación de asfixia iba en aumento, el joven peruano deseaba más que nada salir de esa situación, por lo que lo pensó por un momento “Estas criaturas van a acabar con ambos ejércitos y ya no queda nadie para ayudarnos…” en su delirio por la cercanía de su muerte               le parece ver las siluetas difusas de Salvador y a Diana por un segundo parados frente de él, con lo que recuerda que al menos ellos se fueron fieles a lo que creían por lo que con el poco valor y energía que le quedan responde.

-No…

Antes esta respuesta el ángel caído se eleva y vuela en dirección al campo de batalla, mientras que alcanza a decir.

-Bueno… tú lo has querido así, realmente me gustaría quedarme a ver como mueres pero debo asegurarme que las cosas salgan bien.

Las bestias de Lucifer arremeten con furia contra los humanos sin distinguir bandos, solo desean alimentarse de carne que no han probado en siglos, por su parte todos los soldados se olvidan del combate por la ciudad de piedra y enfocan sus esfuerzos en defenderse de esa nueva amenaza.

Lastimosamente, la situación no les favorece y la agilidad de las criaturas les impide dar disparos certeros, además la piel de estos seres es tan dura que las balas comunes tienen poca potencia de penetración lo que hace aún más difícil detenerlas, por lo que comienzan a utilizar armas de tipo de lanzacohetes RPG, pero aun así todos son obligados a retroceder.

Los soldados de ambos ejércitos mezclados huyen dejando atrás a sus heridos como carne de distracción para poder ganar algo de tiempo, en cuestión de minutos el que era el campo de batalla al oeste de la ciudad de Megido queda completamente abandonado de seres humanos los cuales han tratado de buscar refugio en el bosque.

Lucifer desciende entre los cadáveres y animales alimentándose y comienza a caminar tranquilamente buscando si en esa zona aún queda con vida alguien que se le oponga, siente una gran satisfacción al  darse cuenta que no hay nadie, todos han escapado fuera de los límites de la ciudad, da un suspiro de tranquilidad y eleva la vista al cielo mientras dice para sí mismo.

-Gané ¿Puedes verlo desde ahí viejo?

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Si alguien se he tomado la molestia de leer los 36 capítulos le doy las gracias y si quiere saber cómo termina la historia pues…. Puede comprar el libro cuando salga o… Escribirme contarme que le pareció y por haberlo leído todo le contaré el final xD

miércoles, 9 de septiembre de 2020

Capítulo 35: ¿Te olvidaste de mí?

 

Está por llegar la media noche en Megido, la última batalla entre el bien y el mal se está desarrollando y la situación en estos momentos se ve inclinada a favor del ángel rebelde, el cual mira con satisfacción como su última amenaza desaparece en frente de él, luego gira hacía el humano que lo acompañó durante su estadía en el mundo.

Al ver la mirada de Lucifer sobre Emilio este comenzó a temblar, y solo atinó a decir un pedido presa del temor que sentía en ese momento.

-Hazlo rápido – No quería sufrir una tortura innecesaria si esta podía evitarse.

El rostro de Lucifer se puso serio y dio como respuesta una negativa que sorprendió a las dos personas que se mantenía en esa sala con él.

-No puedo hacerlo.

-¿Qué a qué te refieres? – Pregunto conmocionado el joven, no entendía como alguien que pudo desaparecer a Carla en segundos tendría un impedimento para hacer lo mismo con el.

-Hay reglas en este juego ¿sabes? Creo que tu amigo sueco se olvidó de mencionártelas, pero déjame iluminarte un poco – Comenzó a explicar mientras se ponía la espada al hombro - ¿Crees que si yo pudiera eliminar a los humanos directamente necesitaría haber enviado a alguien como Carla o los otros en primer lugar? La primera condición que se me impuso en esta prueba, es que si iba a demostrar que las creaciones de mi padre le darían la espalda es que yo no podría eliminar a ninguno de los humanos que se mantenían fieles a él directamente, por lo que me vi forzado a usar otros métodos a través de la historia, con enviados de mi parte sembrando confusión, creando guerras y rivalidades, es relativamente fácil cuando entiendes que los humanos son criaturas que se dejan llevar mucho por sus propias ambiciones egoístas y que algo que detestan es aceptar que alguna vez se equivocaron… no prefieren entablar un combate antes que admitir que no tienen la razón. 

Al oír esto Emilio quedó sorprendido, pero tenía sentido si él hubiera actuado directamente desde el principio esta guerra hubiera terminado hace mucho.

-Eso no quiere decir que este a salvo precisamente – Continuó con su explicación Lucifer – Las condiciones para que yo gane en todo esto es simple, en unos minutos no puede haber nadie fiel a mi padre pisando la ciudad de Megido, objetivo que como puedes ver está muy cerca de cumplirse.

El pequeño alivio que sintió Emilio comenzó a desvanecerse, el ejército de la tierra unida estaba ganando y a este paso no le quedará nadie que lo pueda ayudar sobre la faz de la tierra, si tan solo pudiera darle esta información a sus compañeros podría hacer algo, pero no había manera. “Diana debió considerar en que tengamos algún medio de comunicación con el frente de batalla, pero le dio prioridad a no tener elementos que puedan hacer ruido”

-A los únicos que puedo hacer daño son a los enviados directos de mi padre, como te habrás podido apreciar –El ángel caído prosiguió con la descripción de la situación mientras que señalaba con la espada el lugar donde desapareció Salvador- Y obviamente a los míos propios, es por eso que una vez que vi que esta guerra estaba ganada me deshice de Carla, ahora solo queda tomar el control de la situación.

Lucifer comenzó a caminar hacía la ventana y al momento que daba algunos pasos de su espalda salieron siete hermosas alas de luz similares a las que Diana mostró en sus últimos momentos, luego de ello, comenzó a elevarse a una altura de casi 20 metros sobre la estructura donde se encontraban Emilio y Zeitan.

-Queridos Luciferistas – La voz de Lucifer retumbaba en toda la ciudad como si tuviera incorporado parlantes de gran potencia dentro de su cuerpo – Primero que nada me presento ante ustedes, yo soy quien envío a Carla meses atrás a guiarlos me pueden conocer como Lucifer, Abadón, Belcebú, Samael, Leviatán, entre varios otros nombres según su cultura.

Los disparos cesaron en ambos bandos, el ver a  un ser sobrenatural realizar tal proeza captó la atención de todos los combatientes que impresionados por un fenómeno tan antinatural detuvieron sus acciones. Pero lo más impresionante es que cada persona lo escuchaba hablar en su lengua materna lo que sorprendió aún más a algunos.

- Es mi deber informar que mí, hasta hace unos momentos,  representante Carla Moon ha caido luchando valientemente contra el último enviado de mi padre al cual logró llevárselo consigo, algunos de ustedes lo conocieron como “Salvador”, pues temo decirles que el ya no está más entre nosotros.

Se pudo escuchar lamentos y reacciones diversas en ambos bandos, pero los que comenzaron a mostrar expresiones de desolación fueron los miembros del ejército formado por Hu Jong  y Kang, por su lado Emilio pensaba “Mentiroso… está tratando de manipularlos a todos y no hay nada que pueda hacer para evitarlo”

-Sin duda es una gran pérdida para nosotros –Continuó con su discurso Lucifer – Pero el mayor daño se lo llevaron definitivamente nuestros enemigos al haber perdido a su mejor soldado. Pero esto no significa que debemos aniquilar a todos sus aliados continuando con este combate innecesario… A todos aquellos que se han unido para tratar de vencer al ejército que Carla logró reunir les hago esta oferta, su derrota es inminente creo que incluso desde sus limitadas perspectivas lo pueden entender, por lo que si tiran sus armas al suelo, se rinden y se ponen de rodillas ante mi… les perdonaré la vida… No es necesario que se derrame más sangre por parte ninguno de los dos ejércitos.

El silencio reino durante unos segundos, los soldados de la tierra unida esperaban la reacción de sus enemigos, los cuales se miraban mutuamente esperando que alguien de la iniciativa. En la estructura de comando Zeitan observaba por una ventana con expectación de ver como todos sus enemigos se rendían, en otra ventana  a unos metros Emilio también observaba pero esperando lo peor, ya que el rendirse sería la solución más razonable, de todas formas esta guerra ya tenía un claro ganador.

El silencio se rompió por nuevos disparos desde una zona del ejército aliado, pero estos no iban contra soldados de la tierra unida sino que estaban dirigidos a Lucifer.

-Prefiero morir de pie a arrodillarme ante este monstruo – Se le escuchó decir a Hu Jong al tiempo que utilizando un rifle de asalto de largo alcance trataba de disparar a su nuevo enemigo – Yo vine aquí por la victoria o la muerte más jamás por una rendición.

La imagen de su comandante inspiro al resto de su ejército y el combate se retomó, algunos volvían a tratar de ganar control sobre la ciudad mientras que otros disparaban a la figura alada sobre la estructura de control enemiga sin éxito dado que el objetivo era muy pequeño y lejano.

-Que así sea… Terminen con ellos mis valientes guerreros y serán recompensados al amanecer del nuevo día –Se le escuchó decir a Lucifer mientras descendía nuevamente a la estructura.

Aun con la espada de Dios en mano y con una mueca de enojo el ángel caído desciende entre Emilio y Zeitan y le dirige unas palabras al primero.

-Algo que siempre me impresionó de ustedes es que son demasiado impredecibles, quien iba a pensar que una raza que se mata a si misma por interpretar diferente un mismo mensaje pueda unirse de esta forma.

Luego miró a la luciferista y le ofreció la espada.

-Hey tu… has algo útil y mata a este chico… No puede haber nadie fiel a mi padre aquí y el tiempo ya se está acabando.

A la chica la proposición la agarró de sorpresa, ella nunca había matado a nadie, había visto videos de homicidios y esas cosas para darse una imagen de chica ruda, pero jamás le había quitado la vida a un ser vivo, en realidad era una persona muy amable que hasta solía rescatar gatos en abandono, por lo que no sabía que hacer en ese momento pero presentía que si no obedecía podía correr el mismo destino que Carla.

Por su lado Emilio comenzó a estudiar la situación, la joven media aproximadamente metro y medio y no parecía ser muy fuerte físicamente, él no era una persona violenta y jamás le había levantado la mano a una mujer pero si su vida dependía de ello tendría que dejar la caballerosidad de lado “Maldición Diana, ¿Por qué nunca me enseñaste a pelear?” pensaba mientras que diseñaba su estrategia de sobrevivencia.

Zeitan comenzó a avanzar hacía lucifer aun con dudas, mientras que Emilio retrocedía para poder ganar algo de espacio, pero la atención de los tres cambio cuando se escucharon sonidos de fuertes golpes en la estructura donde se encontraban pero venían de la parte opuesta a donde se estaba realizando el combate.

Estos rápidos golpes iban desde la base hacia la parte más alta y cuando llegaron a la cima, se pudo ver surgir a un soldado del ejército de la tierra unida el cual con una gran agilidad atlética surgió por detrás de la pared y se colocó en posición de ataque como un animal salvaje.

Antes que cualquiera pudiera distinguir bien al recién llegado este se lanzó con todas sus fuerzas contra Lucifer a tal punto que daño la estructura la pared que había trepado para ganar impulso.

El movimiento fue tan rápido y violento que el líder la tierra unida no pudo defenderse y cayó al suelo, mientras que el recién llegado le daba golpes a una velocidad tan devastadora que el sonido era similar al de una ametralladora.

Pero a los pocos segundos, este ser saltó lejos de su enemigo y se pudo ver su silueta femenina y cabello largo, Emilio casi grita de emoción cuando le pareció ver el rostro de Diana en ella, pero al visualizar mejor se dio cuenta que no era ella… pero si era alguien que él conocía e igual expresó su alegría con una gran sorpresa.

-¡GEN X!

La chica que habían dejado en Cachemira, estaba ahora con él enfrentando a su enemigo más peligroso, a diferencia de la última vez que se vieron, cuando su expresión era de incomodidad y fastidio, ahora se podía ver una sonrisa de seguridad en su rostro.

-¿Quién eres tú? –Comenzó a decir Lucifer al tiempo que se levantaba apoyándose sobre la espada, había sido golpeado pero no era algo grave – Ni yo ni mi padre podíamos enviar a más aliados, el tiempo límite para eso se cumplió hace meses.

-Ho… pero yo llevo en este mundo meses –Respondió Gen X sin perder su sonrisa que parecía dar a entender que estaba segura de poder darle la vuelta a la situación - ¿Quién crees que ayudó a Diana y a este niño a sacar la espada que tienes en tu mano?

-No lo puedo creer, Gen X –Comenzó a hablar Emilio visiblemente animado -¿Te comunicaste con Diana? ¿Ella te dio la idea de vestirte como un soldado enemigo verdad? Al igual que nosotros.

-No he hablado con ella desde que nos separamos en Cachemira –Respondió Gen X con un gesto de desagrado - ¿Realmente crees que es tan difícil pensar en vestirse como el enemigo para pasar desapercibido?...Es una estrategia que usaban los antiguos ninja en Japón cuando se infiltraban como jardineros a las residencias de sus enemigos y replicada por varias otras sociedades… Estuve incluso desde antes que Salvador los transportara dentro de la ciudad, solo me mantenía a la espera de la señal para entrar en escena.

-¿La… señal? –Pregunto contrariado Emilio -¿Te refieres a la caída de Salvador o al sacrificio de Diana?

-No… Ellos dos me tienen sin cuidado…- Comenzó a explicar Gen X al tiempo que señalaba el combate atrás de ellos – Mi señal para entrar en acción siempre fue esta.

La joven comenzó a caminar hacía Lucifer, sin dejar de hablar.

-Debía de esperar a que los humanos te rechacen… ¿Lo ves Satanás? Aun con la espalda contra la pared existen personas que no se rendirán ante ti… Sabíamos que intentarías llevarlos a todos a tu bando… pero confiamos en que un grupo por más pequeño que sea te rechazaría.

El ángel caído apretó los dientes con furia y se lanzó a atacar a Gen X con la espada.

-¿Y eso que importa?- Comenzó a decir mientras que trataba de cortarla por la mitad – Los fieles a mí los superan en número y casi no han podido entra en Megido, es solo cuestión de tiempo para que todos caigan, incluyéndote.

Ante el asombro de Zeitan y Emilio, Gen X esquivaba los cortes de su enemigo con gran agilidad, luego de doce intentos fallidos, la chica da un gran salto para alejarse de su perseguidor y evaluar la situación.

Primero ve a Emilio al cual sonríe con astucia, luego gira hacia Zeitan y corre hacía ella, al llegar a su lado la toma de la cintura y le dice tranquilamente

-¿Bailamos?

Gen X levanta a la chica fácilmente con una mano y como si fuera un saco de poco peso la lanza hacía la cara de Lucifer reduciendo considerablemente su campo de visión, situación que aprovecha para acercarse.

Ante esta maniobra inesperada el líder de la tierra unida hace un rápido corte sobre un brazo y la cintura de Zeitan, haciéndola gritar de dolor a la chica segundos antes de morir, pero este movimiento ocasionó que la sangre le cayera en el rostro impidiéndole ver adecuadamente, por lo que trata de cortar nuevamente hacía adelante, pero Gen X había cambiado su dirección y entrando a atacar por el costado izquierdo con una patada en las piernas logra hacer que Lucifer pierda el equilibrio y caiga al suelo.

Emilio no puede creer lo que está viendo, la chica que recién ha llegado está tomando el control de la situación, ve con esperanza como salta sobre su enemigo para posiblemente atacarlo nuevamente como cuando llego, esa idea desaparece cuando ve como la punta de la espada de Dios sale por la espalda de Gen X y ella comienza a retroceder con el arma incrustada en su cuerpo.

-Bueno, muy divertido y todo pero hasta aquí llegaste. –Comienza a hablar lucifer mientras que se pone de pie y ve con tranquilidad como su oponente comienza a trastabillar mientras que pierde sangre por la herida.

Para sorpresa de los que la observaban Gen X no ha perdido la sonrisa, la cual ahora se veía ligeramente opacada por un hilo de sangre que comenzaba a brotar se boca.

-Es cierto… Hasta aquí llegué… Pero mi misión nunca fue la de eliminarte.

-¿De que estas hablando? –Le espetó el ángel con ira – Con esa espada en tu cuerpo no te queda ya nada más que desaparecer.

-Yo estoy aquí para recompensar a los que  se mantuvieron fieles a nuestro padre así sea en la situaciones más difíciles… -Respondió la chica al tiempo que tosía sangre – Y darles una segunda oportunidad… Es por eso que mi verdadero nombre es… Génesis… Esto comienza de nuevo.

El cuerpo de Génesis se convirtió en pequeños puntos de luz, los cuales se elevaron hasta el cielo, en donde se multiplicaron y dispersaron en siete direcciones diferentes sobre el campo de batalla como si fueran relámpagos para luego comenzar a caer sobre los soldados de la alianza mundial que yacían en el suelo sin vida.

A los pocos segundos James Burt abre los ojos nuevamente, y junto con el todos los soldados aliados que habían caído durante el combate, pero ningún miembro de la tierra unida fallecido se levantó.

La mayoría de los combatientes que se pusieron nuevamente de pie, además de sentirse recuperados del cansancio, tenían sus municiones casi sin uso, en especial los que cayeron primero. Si bien la tierra unida tenía el dominio de la situación esto le había costado la pérdida de más de la mitad de sus miembros, ante este nuevo grupo armado, con energía y disperso por toda la zona de guerra no le queda otra opción más que comenzar a retroceder rápidamente.

Desde la base de control de la tierra unida, Emilio observa como sus compañeros comienzan a avanzar hacia donde él está y los soldados enemigos no pueden hacer nada para detener esta nueva fuerza de ataque que los supera en número y recursos.

-Lo hemos conseguido. – Se dijo el joven para sí mismo. –Tomaran el control de Megido en breve.

Se giró para ver a Lucifer quien sabía que no podía hacerle daño por lo que el mismo había dicho, esperaba verlo desesperado y mostrando la derrota en el rostro, pero estaba sorprendentemente calmado.

-Un excelente movimiento viejo… muy bueno no lo voy a negar. –Se le escuchó decir a Lucifer – Lástima para ti que yo también me guarde algo para una emergencia como esta.

miércoles, 2 de septiembre de 2020

Capítulo 34: El ángel expulsado del paraíso

 

Confundido, atemorizado y perplejo Emilio corrió hacía el cuerpo de su amiga que yacía en el piso, “que esté viva, por favor que esté viva” pensaba, no podía explicar que había pasado ¿acaso Salvador le dio un arma a Diana sin que él lo supiera? Esa era la única idea que pudo cavilar ya que lo que había presenciado no tenía lugar en lo que él podría llamar como acontecimiento natural.

Llego hasta ella, se arrodilló y levantó su cabeza hacia su pecho, dándose con la grata sorpresa que aun respiraba.

-¡Diana! ¡Diana! –Comenzó a gritar desesperado- ¡Responde por favor!

-Guarda silencio –respondió su amiga con dificultad para respirar- ¿hasta en mis últimos momentos vas a ser tan fastidioso?

El joven peruano trató de balbucear unas palabras pero no podía ordenar sus ideas para si quiera comenzar a formular su pregunta.

-OK… ok – Intervino Diana ante la evidente incapacidad de su compañero de hablar – Creo que puedo deducir prácticamente todo lo que deseas decirme sin que lo hagas… Es normal… cualquiera en tu lugar reaccionaría así o peor quizás… No me queda mucho tiempo en este mundo… el haberte mostrado mi verdadera naturaleza activa lo que podrías llamar “el protocolo de retorno de emergencia” o en otras palabras más fáciles de entender… si un humano me ve haciendo algo antinatural como esto mi energía irá desapareciendo y tengo que regresar con mis semejantes.

-¿E… eres como Salvador?

Los pies de la chica comenzaban a desaparecer en pequeñas luces como luciérnagas que iluminaban parte de la cueva.

-No… él es único… pero como yo había miles…. Pero todos ellos deben de haberse ido durante el rapto… Ya que yo era la única cuyo protegido aún se quedó acá… Gracias por sobrecárgame el trabajo…

-Pero… ¿por qué a mí? … ¿Qué tengo yo de especial?

-Absolutamente nada –Respondió Diana con una fría sonrisa – El plan de Dios para la humanidad puede ya estar diseñado pero no se sobrepone sobre el libre albedrío humano, nosotros solo estamos aquí para tratar de ayudar a que se cumpla… En mi caso particular era primero evitar que te mates con alguna actividad irresponsable que hicieras y luego cuando apareció Salvador solo ayudarte a ayudarlo en función de tus propios deseos… Es decir si me hubieras pedido que lo aleje de ti ese día, no hubiera tenido alternativa y debía hacer que Salvador busque entre otras personas del mundo alguien disponible para remplazarte… No te sientas mal si en algún momento te enteras que fuiste la opción número 87 o algo así…

La información que obtenía Emilio lo hizo sentir un poco decepcionado pero era consciente que se trataba de algo muy real, el solo siempre fue una pieza sin importancia en todo un plan mayor, completamente remplazable y que quizás ni siquiera hubiera llegado vivo a ese día si no fuera por ella.

Las piernas de Diana casi habían desaparecido y se veía como una especie de maniquí sin piernas de un centro comercial, pero no parecía estar sufriendo solo estaba completamente agotada, sin embargo siguió hablando.

-Escucha… la situación no está tan mal… Salvador puede ganar si eso pasa… nos volveremos a ver en el otro lado.

La chica comenzó a sonreír de forma más amigable, al tiempo que levantaba su mano para tocar la mejilla de Emilio con la intención de tranquilizarlo cuando iba a continuar con sus palabras la cueva se iluminó repentinamente con una luz tan fuerte como la del día, la cual venía del exterior. El joven giró su cabeza pensando “Salvador está acá ha venido a ayudarnos” pero tan rápido como llego esta iluminación esta desapareció.

Desconcertado volvió a ver el rostro de su amiga pero esta vez no encontró su cálida sonrisa, sino por primera vez desde que la conoció hace años Diana tenía una expresión de terror en su rostro, pero no había ningún peligro cerca de ellos.

-No puede ser… él está aquí… -Dijo la joven al tiempo que inútilmente trataba de levantarse con la manos.

Lo que quedaba del cuerpo de la chica comenzó a desaparecer en pequeñas luces dado que se había acabado toda su energía, con una última mirada a su amigo dijo estas palabras al tiempo que desaparecía.

-Ten valor, fe en ti mismo y en la humanidad…

Emilio no podía moverse, mantenía el brazo como si aún estuviera sosteniendo la cabeza de su amiga que ya no existía en este mundo, luego de unos segundos finalmente pudo ponerse de pie y salir hacía la cueva, a buscar una explicación de lo que había sucedido.

*Minutos antes*

Salvador ve a Diana y Emilio correr hacía la cueva mientras que logran esquivar los disparos, el grupo entero de los soldados va detrás de ellos, comienza a pensar si debe ir en su ayuda o seguir su camino “No, Diana está allí y esto está por acabar” piensa mientras que empuña con firmeza la espada de Dios, da media vuelta y sigue su camino.

Los disparos hicieron que la joven Zeitan se asomara por una ventana, pero Salvador avanzaba cubriéndose entre las estructuras de piedra por lo que no lo pudo divisar. Cuando volvió al lado de su señora el enviado de Dios ya estaba en la base de la estructura de metal.

Comenzó a subir lentamente por una escalera que convenientemente se encontraba en el lado por el que se aproximaba, cuando estaba a medio camino pudo divisar una luz salir de la cueva donde estaban sus amigos. Pensó en Diana y comprendió inmediatamente lo que había pasado, ya no había vuelta atrás era la victoria o la muerte el siguiente paso.

Llegó a la parte más alta y pudo divisar a Carla y Zeitan viendo el combate en el lado opuesto, la estrategia había funcionado perfectamente, si podía hacerle un solo corte a su enemiga en la espalda esto habría terminado para bien, su misión habría acabado y podría descansar finalmente.

-¡Mi señora estamos ganando! ¡Nuestras fuerzas no están dejando entrar a los enemigos a la ciudad!- Decía la joven luciferista emocionada.

Con una sonrisa malévola Carla veía como su ejército plantaba una férrea resistencia y poco a poco sus enemigos iban cayendo sin poder ganar más terreno, a estas alturas había deducido que la estrategia de Salvador era entrar a través de su flanco más débil, pero en realidad toda la ciudad estaba rodeada, no tenía opción de entrar casi podía saborear su victoria.

Atrás de un muro metálico Salvador se perfilaba para dar su ataque decisivo, estaba esperando que los sonidos de guerra aumenten drásticamente, para luego dando un salto lo más largo posible acortaría la distancia con Carla y antes de que toque el suelo y haga sentir su presencia lanzaría la espada a la descubierta espalda de su enemiga, lo haría con todas sus fuerzas para que alcance una velocidad tal que ella solo pueda percibir el arma cortando el viento cuando ya sea demasiado tarde y no pudiera esquivarla.

Las explosiones en el frente de batalla se hicieron sentir y ambas mujeres gritaron de alegría ante una victoria casi segura. Ese era el momento Salvador retrocedió para tomar impulso y al hacerlo toda la noche de Megido se iluminó cual si fuera de día una enorme columna de luz surgió del centro del espacio donde se encontraba Carla y Zeitan, solo duró un par de segundos pero fue lo suficiente para paralizar de la impresión a todo el que estaba en la zona.

Al desaparecer la luz y regresar la noche en el lugar donde apareció la columna de luz había un hombre joven de cabello largo y plateado vestía una túnica blanca de seda, que hacía juego con sus guantes del mismo color adornado con hermosos zafiros, tenía un collar y  vincha de oro en la cabeza y su rostro de belleza masculina perfecta expresaba una sonrisa hacía las dos mujeres que se encontraban allí.

-¡Mi señor!- Gritó Carla mientras se lanzaba a los pies del recién llegado – ¡Lo hice tal y como me lo pidió! Acá esta su ejército humano que ha tomado la ciudad de Megido, sus oponentes no pueden pasar lo hemos conseguido…. ¡Hemos ganado!

Lucifer con gran tranquilidad y elegancia se dirigió a la ventana donde vio a su ejército defendiendo la ciudad, la cual no sería tomada por sus enemigos.

-Definitivamente lo has conseguido, Carla –Dijo sin despegar la vista de la zona de combate, su voz era melodiosa y pronunciaba las palabras de forma perfecta – Has ganado.

Lágrimas de felicidad comenzaron a correr por las mejillas de la enviada mientras se ponía de pie y se las secaba con el dorso de la mano.

-¿Eso quiere decir que reinaremos juntos de ahora en adelante? –Comenzó a hablar mientras caminaba hacía su amo.

-Ho… sobre eso… -Comenzó a responder Lucifer mientras que se giraba a verla – Habrá un pequeño cambio de planes.

Carla tenía una expresión de  confusión, no entendía lo que estaba pasando. Su misión era crear un ejército bajo su mando que para el día de hoy asegure el control de la ciudad de Megido, si lo conseguía ella reinaría al lado de su señor por toda la eternidad tal y como se lo prometió.

Con solo un chasquido de dedos de Lucifer cadenas con grilletes de metal surgieron de un portal oscuro debajo de donde estaba Carla, apresándola de pies, manos y cuello a la vez que la arrastraban hacía el interior de la oscuridad.

-¡Mi señor! Yo…. – La joven enviada no llega a terminar la frase al ser engullida por el portal que desaparece con ella tan rápido como apareció.

Lucifer da media vuelta y camina tranquilamente hacía Zeitan, la cual tiene el rostro desencajado por el terror de ver como su ama fue eliminada en solo cuestión de segundos, quiere huir pero sus piernas no le responden.

-Realmente el pensar en reinar al lado de alguien es algo que me causa… repugnancia. – Comentó tranquilamente el ángel caído.

-Yo… yo…. –Alcanzó a balbucear Zeitan, sin saber exactamente que debía decir.

-Bueno… Si logras poner tus ideas en orden te diré exactamente lo que va a pasar –Comenzó a explicar Lucifer sin importarle mucho el estado de shock en el que se encontraba la joven luciferista – Primero daré un mensaje a las tropas anunciando la heroica caída en combate de Carla, segundo indicaré a nuestros enemigos que…

El ángel hace una mueca de desprecio a la vez que sus ojos se mueven de tal forma que  pareciera que trata de ver hacía atrás e inmediatamente gira sobre su pierna derecha, esquivando la acometida extremadamente veloz de la espada de Dios en la mano derecha de Salvador. El enviado al percatarse de haber fallado pierde el equilibrio por un segundo al tratar de girar, pero logra mantenerse en pie y se coloca en guardia dirigiendo la punta de su espada a la cabeza de su enemigo.

Con total tranquilad Lucifer se mantiene en una posición firme de brazos cruzados mirando fijamente a quien considera su último problema pendiente para ganar finalmente este juego, así que comienza a hablar.

-Podemos ahorrarnos mucho tiempo y sufrimiento, en especial para ti, si me entregas esa arma  y me juras lealtad, no pudiste ganar una sola vez a Carla ¿Qué te hace pensar que conmigo tienes una mejor probabilidad? ¿La espada de mi padre que estas empuñando?

Salvador no dio respuesta alguna, su plan había fallado si tan solo se hubiera apresurado unos pocos segundos podía haber acabado con  Carla, tomar el control de su ejército y declarar la victoria para su bando, pero no fue así y las cosas se habían salido de control tremendamente y no tenía ninguna estrategia ni tiempo suficiente para diseñarla, no estaba Diana y Emilio no podría ser de gran ayuda ahora, debía improvisar por su cuenta algo para inclinar la balanza a su favor pero nada se le ocurría.

El último enviado de Dios se lanzó con gran agilidad sobre su enemigo, pero este lo volvió a esquivar con gran facilidad no una, ni dos sino hasta cinco veces, finalmente presa del aburrimiento Lucifer le da una fuerte patada en el estómago a Salvador con tal potencia que consigue lanzarlo hasta el otro extremo del salón y haciendo que suelte su arma.

-No puede ser…- Gemía Salvador mientras trataba de incorporarse con una mano sobre el punto donde había sido golpeado pero el dolor le impedía ponerse de pie – Esto no está nada bien.

-Para ti- comentaba Lucifer mientras con total tranquilidad caminaba hacía la espada de Dios y la levantaba para observarla de cerca – Realmente esta es un arma magnifica, si Carla hubiera sido tocada por ella en su último encuentro hubiéramos sido derrotados.

Con el arma en mano se giró hacía Salvador y le dijo con voz autoritaria.

-Bueno reconozco que eres uno de los mejores que pudo haber enviado mi padre, si no quizás el mejor… Pero a estas alturas te puedes dar cuenta que la batalla está perdida para ti, sin armas, sin aliados ni energía ¿Qué pretendes hacer?

No hubo respuesta alguna por parte de Salvador ya que realmente no la tenía, pensó en tele transportarse lejos pero no tenía idea de a donde podía ir que sirviera de algo, levantó la cabeza y vio que su enemigo ya no lo observaba, su atención estaba en el final de la escalera por la cual había subido, donde estaba en ese momento de pie Emilio.

-Tú debes ser el humano que ayudaba a Salvador, un gusto en conocerte quizás me conozcas con el nombre de Lucifer. –Se presentó el ahora líder de la tierra unida como si se tratara de una reunión entre amigos, a pesar que los disparos y explosiones se mantenían detrás de él.

-¿Qué haces aquí? – Gritó Salvador, aun sin poder ponerse de pie.

-Yo…pensé en que podía hacer algo… -Luego de ver el panorama, dejó de hablar y solo dijo – Diana se ha ido… ¿Lo sabías no?

Hubo un silencio por algunos segundos el cual se rompió por parte de Lucifer manteniendo un tono amistoso.

-¡Ho! el  ángel custodio que tenía la misión de protegerte ¿ya no está verdad?... Una lástima quería conocerla, la idea de que los humanos sean tan inútiles que se les tenga que asignar un ser superior para cumplir el plan de mi padre siempre me fascinó… Y está en particular llevó su trabajo más allá de lo que nadie esperaba, ya que nunca destacó en nada entre sus similares. Pero aun así casi consigue detenerme.

Salvador logra ponerse de pie apoyándose en la pared, y comienza a pensar en su siguiente movimiento, viendo los elementos a su alrededor su enemigo estaba armado, detrás de él una luciferista en estado de shock sin poder moverse finalmente a unos metros a su derecha su amigo Emilio… que quizás solo había llegado a verlo ser derrotado por la mayor amenaza para la raza humana.

-¿Estás pensando en sacrificar a tu amigo e irte corriendo? – Pregunto Lucifer – ¿No estás aburrido de que las personas que aprecies mueran por tu culpa?

-¿De qué estás hablando? –Dijo Salvador.

-¡Ho cierto! te borraron la memoria ¿verdad?... bueno eso tienen una solución muy simple.

Lucifer levanto sus mano libre hacía Salvador y chasqueó los dedos en su dirección, los ojos del enviado se pusieron en blanco mientras que un circulo de luz rodeaba su cabeza durante unos segundos y desaparecía con una pequeña explosión.

 *Cien años en el pasado*

Un joven de pelo rubio y vestimenta oscura, se esconde en las sombras afuera de una casa de madera en las afueras de la ciudad de Halmstad  en Suecia, en su mano carga un revolver MK4 negro de 1923, poco a poco va acercándose hasta poder ver el interior, donde había una familia de 4 personas, padre, madre y dos pequeñas niñas que no pasan los 10 años de edad alrededor de una mesa con abundantes platillos de carne y un candelabro que los iluminaba.

Manteniendo el sigilo se acerca a la puerta, saca un cuchillo de su bolsillo derecho y con gran habilidad logra forzar la cerradura haciendo el mínimo sonido. Espera que el padre comience a hablar con el tono alto de voz que lo caracterizaba.

Cuando sintió su oportunidad entró y de un solo disparo en la cabeza acabó con la vida del jefe de familia, la mujer y niñas al verlo gritaron de terror, trataron de escapar pero el hábil asesino corrió detrás de ellas y solo fueron necesarios cuatro presiones del gatillo para terminar con la vida de las restantes miembros de la familia.

El asesino lamentó el desperdicio de una bala adicional y se sentó tranquilamente a comer en la mesa, rodeado por los cadáveres de sus víctimas sin importarle en lo más mínimo la situación.

Minutos más tarde entra un caballero de unos sesenta años, de estatura baja, casi sin pelo en la cabeza, vistiendo un traje gris muy elegante para la época.

-Aleksander, veo que ha sido otro trabajo de primera. –Le habló al hombre que seguía comiendo sin prestar mayor importancia al recién llegado.

-Lo hubiera sido si solo hubiera gastado cuatro balas, pero la niña menor se movía demasiado rápido.

-Siempre tan duro contigo mismo, pero hay motivos para alégrate, con eliminar a la familia Vikander hemos eliminado la oposición más grande que teníamos contra el partido. Así que a partir de aquí viene lo bueno.

-¿Desea que termine el trabajo como me indicó señor Persbrandt? – Preguntó Aleksander sin prestarle mucha atención a otra cosa que no sea la comida.

-Bueno… creo que la política no te interesa – Se dio media vuelta y comenzó a salir de la casa de madera – Si, incinera toda la estructura y los cadáveres en las camas para cuando los encuentren pensaran que murieron en el incendio… Y claro tu pago te llegara de la forma usual.

Luego que terminara de comer, el asesino subió los cadáveres y los colocó cerca de sus camas, tratando de que parezca que murieron en un intento de escape, finalmente culminó su trabajo usando el candelabro para prender fuego a distintas zonas de la casa, encontrarían la escena un mes después cuando sería imposible determinar lo sucedido.

Días después Aleksander, se encuentra en una cocina en Estocolmo con una mujer mayor.

-¡Mamá! ¡Creo que ya están listas las albóndigas!

-Si hijo, ya sácala y comienza a prepararlas para que esté listo el Köttbullar, por favor.

El joven comenzó a manipular los alimentos con mucho cuidado.

-Que amable que fue el señor Persbrandt, al darte el día libre en la fábrica de acero para que pases conmigo mi cumpleaños.

-Sabes que me cobrará el favor enviándome a ver sus otras plantas del país como la otra vez que tuve que ir unos días a Halmstad.

-Es cierto, pero es porque el confía mucho en ti, porque siempre has sido un trabajador honesto.

Aleksander se limitó a emitir un suspiro y fueron interrumpidos por unos golpes en la puerta.

-¡Voy!- Dijo la madre al tiempo que se acercaba a abrir la puerta.

El joven mantenía su atención en los alimentos pero pudo escuchar a su madre decir “Muchas gracias por tomarse la molestia de haber venido, pasen por favor”. Giró y vio al sonriente señor Persbrandt entregando un regalo a su progenitora y detrás de él una bella joven de unos veinte años de cabello rubio.

-No es ninguna molestia, saludar a una dama tan dulce como usted estimada Astrid – Comenzó a hablar el recién llegado – Y debía de traer a Rebecca… ¿Cómo se iba a perder el cumpleaños de su futura suegra?

La joven se sonrojo y con un movimiento nervioso le pidió al señor Persbrandt que por favor guarde silencio.

Al verlos Aleksander dejó las albóndigas y se acercó  a saludar a los recién llegados y con una sonrisa muy hospitalaria, les dijo:

-Bienvenidos, es una agradable sorpresa por favor tomen asiento en breve tendremos la comida lista.

Pasaron algunos años desde ese evento un Aleksander más maduro camina junto a un envejecido Persbrandt por el patio central del palacio de Estocolmo.

-¿Cómo te fue con los hermanos Bergman? – consultaba el anciano.

-Perfecto, no encontraran sus cuerpos en mucho tiempo y pensaran que se perdieron en el bosque mixto sarmático. –Respondió el asesino.

-Excelente… Con esto todos nuestros enemigos de peso en el parlamento han desaparecido fue una tarea de años pero gracias a ti lo hemos conseguido Aleksander.

Se produjo un silencio por un minuto dado que el frio verdugo no mostraba mayor emoción por su trabajo, así que su empleador continuó.

-Creo que ya es tiempo que te desempeñes en actividades de… menor riesgo para ti o tu familia… ¿Cuántos años va a cumplir tu hija?

-El próximo mes celebraremos su tercer cumpleaños –Contestó Aleksander, con un tono más animado – Mi madre y Rebecca están realizando todos los preparativos para ese día.

-Mayor razón para hacer un giro en tu vida, tienes una familia a la cual cuidar. Existe un plaza de jefe de relaciones públicas que podrías ocupar en adelante trabajando aun para mi obviamente. ¿Te interesa?

-Por supuesto – Los ojos de Aleksander brillaron de interes, desde el nacimiento de su hija sus ideas habían cambiado y estaba esperando poder desempeñarse en alguna actividad que no tenga que cubrir con mentiras.

-No se diga más entonces, ven con tu madre y esposa en la noche a cenar a mi casa y con ellas les informaremos del nuevo puesto que ocuparas.

Dicho eso el señor Persbrandt se alejó en otra dirección.

Horas después en la residencia Persbrandt, la cena transcurría con normalidad, hablando de temas triviales relacionados a la política y a la familia de Aleksander, finalmente el anfitrión tomo la palabra.

-Y para culminar esta agradable velada, quiero comunicarles que Aleksander acaba de aceptar esta mañana asumir el cargo de jefe de relaciones públicas de mi equipo, no podría confiar en otra persona para tan delicado puesto.

-¡Eso es genial Aleksander! ¡Felicitaciones! –Comentó Eufórica Rebecca.

-¡Sabía que con tu trabajo honesto llegarías lejos querido hijo! – Dijo conmovida la madre del asesino.

Mientras felicitaban al recién ascendido el señor Persbrandt servía 4 copas de vino.

-Para celebrar probemos este delicioso brebaje recién traído de los viñedos de Blaxsta – Comentó el dueño de casa mientras que entrega las copas a sus tres invitados y reservaba atrás una para él.

Los cuatro brindaron por la prosperidad de su país y el futuro de su partido tomando sus copas de un sorbo.

-Espérame un poco, hay unos documentos que requiero que revises antes que te vayas, ya regreso. –Comento el señor Persbrandt mientras subía al segundo piso de su casa.

La pequeña familia se quedó comentando los detalles de la buena noticia y el ambiente era muy positivo y esperanzador.

Pero a los pocos segundos la madre de Aleksander sintió un fuerte dolor en el estómago que la obligó a arrodillarse al suelo, luego lo mismo sucedió con Rebecca.

-¡Mamá! ¡Rebeca! –Gritó Aleksander con desesperación mientras que recostaba a su anciana madre sobre su pecho – ¡Señor Per….

Los dolores llegaron a Aleksander, mientras veía como con horror las dos mujeres más importantes de su vida, botaban espuma por la boca mientras agonizaban frente a sus ojos sin que el pueda hacer nada.

-Siento que haya sido así… Esperaba que a los tres el veneno de Adelfa en sus copas los afectara por igual pero sabía que era posible que tu tuvieras mayor resistencia – Se les escuchó decir al señor Persbrandt, mientras bajaba las escaleras – Me has servido por muchos años Aleksander, pero también guardas muchos de mis secretos, ahora con una nueva responsabilidad en tu vida es más fácil que por la cantidad adecuada me traiciones… Y no podía acabar solo contigo… Tu familia hubiera comenzado a investigar… Preguntar donde no debía y eventualmente eso me podría comprometer también de alguna forma.

-Hijo… de que está hablan… - Fueron las últimas palabras de la madre de Aleksander, mientras botaba espuma por la boca y derramaba lágrimas de dolor.

-Eres un… - El ya no tan joven asesino trató de levantarse pero el dolor se lo impedía y pudo ver a su mujer a su costado exhalar su último suspiro.

-Me encargaré que tu hijo no sufra una vida de un huérfano – Indicó Persbrandt al momento que abría la puerta de su casa y dejaba entrar a dos jóvenes de aproximadamente veinte años. – Que no sufra, un disparo único será suficiente.

El político cerró la puerta detrás de él y los dos recién llegados sacaron de sus bolsillos un par de revólveres similares a los que Aleksander utilizaba hace algunos años. Al ver el peligro y lleno de odio el más experimentado asesino olvidando todo dolor se levantó y se colocó detrás de uno de los novatos, con un rápido giro sobre su cuello se lo quebró eliminándolo en el acto.

El sobreviviente al ver la habilidad de su enemigo entró en pánico y trato de apuntarle pero este utilizó el cuerpo del recién fallecido como escudo y le era difícil apuntarle, al ver su duda Aleksander le lanza el cadáver para bloquearle la visión e inmediatamente se lanza al piso al tomar el arma de su reciente victima para con un certero disparo en la frente acaba con la otra amenaza.

El dolor es cada vez mayor y comienza a sentir como la boca se le comienza a llenar de espuma pero el odio y la ira por la traición hacen que Aleksander camine hacía la puerta con una solo pensamiento sobrevivir para matar al verdugo de su familia.

Al abrirla el señor Persbrandt está de espaldas observando el cielo y al oír el sonido comenta.

-Un solo disparo… Excelente les espera un gran futuro como mis hombres de confianza.

Al girar el envejecido político solo ve el cañón del revolver apuntándole y detrás los ojos de Aleksander llenos de rabia y furia, lo siguiente es el sonido del disparo que acaba con su vida.

El arma cae al piso, Aleksander ya no tiene más enemigos y comienza a caminar mientras el dolor físico se apodera de él, la ira se va disipando junto con su vida pero en ese momento pasa por su mente los rostros de todas las familias que eliminó durante su vida, seres humanos como él y su familia que ahora yacen muertos, niños como su hija que posiblemente muera de hambre en su casa, y por primera vez en su vida siente el dolor del remordimiento de sus pecados.

Camina unos metros por la calle y llega a un crucifijo de madera donde está tallada la imagen del salvador de la religión cristiana, es allí cuando su piernas le dejan de responder y cae frente a la estructura, con sus brazos se arrastra a tratar de tocarla mientras dice sus últimas palabras.

-Perdón… por favor perdóname…

*Regreso al presente*

Salvador cae de rodillas y se lleva las manos a la cabeza mientras que tiene una visión de su madre y Rebecca agonizando en frente de él con gran dolor.

-¡INTEEEEEE! ¡MOOOOOR! ¡REBECCAAAAAA! – grita con desesperación ante una imagen que solo existe en su mente - ¡Snälla du!.... förlåt mig

Emilio ve a su amigo de rodillas gritando palabras que no entiende y no sabe que hacer para ayudarlo.

El enviado comienza a estirar la mano hacía el rostro de su madre, cuando siente nuevamente un dolor terrible en su estómago y su boca comienza a llenarse de líquido. Pero esta vez no es espuma por veneno, es sangre mientras que ve como su estómago es atravesado por la espada de Dios en la mano de Lucifer.

Las imágenes de la familia que en vida tuvo Salvador desaparecen, al tiempo que el ángel caído lo levanta como si se tratara de un simple pedazo de carne ensartado en un utensilio de cocina, para luego con un fuerte movimiento lanzar el cuerpo del enviado de Dios por los aires y este cae al otro extremo de la habitación.

Tal y como pasó con Diana unas pequeñas luces cubren el cuerpo de quien alguna vez fue un asesino sueco, pero a diferencia de la joven este enviado ya se dio por vencido y desaparece a los pocos segundos con la mirada perdida en el cielo y los ojos cubiertos de lágrimas y remordimiento.

-Bueno, eso fue rápido –Comentó Lucifer aun con su arma en mano la cual estaba llena de la sangre de su víctima. –Con esto el último enviado de mi padre ha fracasado.

Al escuchar estas palabras Emilio que estaba en un estado casi de shock recobra la conciencia y piensa… “Diana ya no está… Salvador fue eliminado… Nuestro ejército está perdiendo…. Todo terminó… Lucifer ha ganado”