Confundido, atemorizado y perplejo Emilio corrió hacía el cuerpo de su
amiga que yacía en el piso, “que esté viva, por favor que esté viva” pensaba,
no podía explicar que había pasado ¿acaso Salvador le dio un arma a Diana sin
que él lo supiera? Esa era la única idea que pudo cavilar ya que lo que había
presenciado no tenía lugar en lo que él podría llamar como acontecimiento
natural.
Llego hasta ella, se arrodilló y levantó su cabeza hacia su pecho,
dándose con la grata sorpresa que aun respiraba.
-¡Diana! ¡Diana! –Comenzó a gritar desesperado- ¡Responde por favor!
-Guarda silencio –respondió su amiga con dificultad para respirar-
¿hasta en mis últimos momentos vas a ser tan fastidioso?
El joven peruano trató de balbucear unas palabras pero no podía ordenar
sus ideas para si quiera comenzar a formular su pregunta.
-OK… ok – Intervino Diana ante la evidente incapacidad de su compañero
de hablar – Creo que puedo deducir prácticamente todo lo que deseas decirme sin
que lo hagas… Es normal… cualquiera en tu lugar reaccionaría así o peor quizás…
No me queda mucho tiempo en este mundo… el haberte mostrado mi verdadera
naturaleza activa lo que podrías llamar “el protocolo de retorno de emergencia”
o en otras palabras más fáciles de entender… si un humano me ve haciendo algo
antinatural como esto mi energía irá desapareciendo y tengo que regresar con
mis semejantes.
-¿E… eres como Salvador?
Los pies de la chica comenzaban a desaparecer en pequeñas luces como
luciérnagas que iluminaban parte de la cueva.
-No… él es único… pero como yo había miles…. Pero todos ellos deben de
haberse ido durante el rapto… Ya que yo era la única cuyo protegido aún se
quedó acá… Gracias por sobrecárgame el trabajo…
-Pero… ¿por qué a mí? … ¿Qué tengo yo de especial?
-Absolutamente nada –Respondió Diana con una fría sonrisa – El plan de
Dios para la humanidad puede ya estar diseñado pero no se sobrepone sobre el
libre albedrío humano, nosotros solo estamos aquí para tratar de ayudar a que
se cumpla… En mi caso particular era primero evitar que te mates con alguna
actividad irresponsable que hicieras y luego cuando apareció Salvador solo
ayudarte a ayudarlo en función de tus propios deseos… Es decir si me hubieras
pedido que lo aleje de ti ese día, no hubiera tenido alternativa y debía hacer
que Salvador busque entre otras personas del mundo alguien disponible para
remplazarte… No te sientas mal si en algún momento te enteras que fuiste la
opción número 87 o algo así…
La información que obtenía Emilio lo hizo sentir un poco decepcionado
pero era consciente que se trataba de algo muy real, el solo siempre fue una
pieza sin importancia en todo un plan mayor, completamente remplazable y que
quizás ni siquiera hubiera llegado vivo a ese día si no fuera por ella.
Las piernas de Diana casi habían desaparecido y se veía como una especie
de maniquí sin piernas de un centro comercial, pero no parecía estar sufriendo
solo estaba completamente agotada, sin embargo siguió hablando.
-Escucha… la situación no está tan mal… Salvador puede ganar si eso
pasa… nos volveremos a ver en el otro lado.
La chica comenzó a sonreír de forma más amigable, al tiempo que
levantaba su mano para tocar la mejilla de Emilio con la intención de
tranquilizarlo cuando iba a continuar con sus palabras la cueva se iluminó
repentinamente con una luz tan fuerte como la del día, la cual venía del
exterior. El joven giró su cabeza pensando “Salvador está acá ha venido a
ayudarnos” pero tan rápido como llego esta iluminación esta desapareció.
Desconcertado volvió a ver el rostro de su amiga pero esta vez no
encontró su cálida sonrisa, sino por primera vez desde que la conoció hace años
Diana tenía una expresión de terror en su rostro, pero no había ningún peligro
cerca de ellos.
-No puede ser… él está aquí… -Dijo la joven al tiempo que inútilmente
trataba de levantarse con la manos.
Lo que quedaba del cuerpo de la chica comenzó a desaparecer en pequeñas
luces dado que se había acabado toda su energía, con una última mirada a su
amigo dijo estas palabras al tiempo que desaparecía.
-Ten valor, fe en ti mismo y en la humanidad…
Emilio no podía moverse, mantenía el brazo como si aún estuviera
sosteniendo la cabeza de su amiga que ya no existía en este mundo, luego de
unos segundos finalmente pudo ponerse de pie y salir hacía la cueva, a buscar
una explicación de lo que había sucedido.
*Minutos antes*
Salvador ve a Diana y Emilio correr hacía la cueva mientras que logran
esquivar los disparos, el grupo entero de los soldados va detrás de ellos,
comienza a pensar si debe ir en su ayuda o seguir su camino “No, Diana está
allí y esto está por acabar” piensa mientras que empuña con firmeza la espada
de Dios, da media vuelta y sigue su camino.
Los disparos hicieron que la joven Zeitan se asomara por una ventana,
pero Salvador avanzaba cubriéndose entre las estructuras de piedra por lo que
no lo pudo divisar. Cuando volvió al lado de su señora el enviado de Dios ya
estaba en la base de la estructura de metal.
Comenzó a subir lentamente por una escalera que convenientemente se
encontraba en el lado por el que se aproximaba, cuando estaba a medio camino
pudo divisar una luz salir de la cueva donde estaban sus amigos. Pensó en Diana
y comprendió inmediatamente lo que había pasado, ya no había vuelta atrás era
la victoria o la muerte el siguiente paso.
Llegó a la parte más alta y pudo divisar a Carla y Zeitan viendo el
combate en el lado opuesto, la estrategia había funcionado perfectamente, si
podía hacerle un solo corte a su enemiga en la espalda esto habría terminado
para bien, su misión habría acabado y podría descansar finalmente.
-¡Mi señora estamos ganando! ¡Nuestras fuerzas no están dejando entrar a
los enemigos a la ciudad!- Decía la joven luciferista emocionada.
Con una sonrisa malévola Carla veía como su ejército plantaba una férrea
resistencia y poco a poco sus enemigos iban cayendo sin poder ganar más
terreno, a estas alturas había deducido que la estrategia de Salvador era
entrar a través de su flanco más débil, pero en realidad toda la ciudad estaba
rodeada, no tenía opción de entrar casi podía saborear su victoria.
Atrás de un muro metálico Salvador se perfilaba para dar su ataque
decisivo, estaba esperando que los sonidos de guerra aumenten drásticamente,
para luego dando un salto lo más largo posible acortaría la distancia con Carla
y antes de que toque el suelo y haga sentir su presencia lanzaría la espada a
la descubierta espalda de su enemiga, lo haría con todas sus fuerzas para que
alcance una velocidad tal que ella solo pueda percibir el arma cortando el
viento cuando ya sea demasiado tarde y no pudiera esquivarla.
Las explosiones en el frente de batalla se hicieron sentir y ambas
mujeres gritaron de alegría ante una victoria casi segura. Ese era el momento
Salvador retrocedió para tomar impulso y al hacerlo toda la noche de Megido se
iluminó cual si fuera de día una enorme columna de luz surgió del centro del
espacio donde se encontraba Carla y Zeitan, solo duró un par de segundos pero
fue lo suficiente para paralizar de la impresión a todo el que estaba en la
zona.
Al desaparecer la luz y regresar la noche en el lugar donde apareció la
columna de luz había un hombre joven de cabello largo y plateado vestía una
túnica blanca de seda, que hacía juego con sus guantes del mismo color adornado
con hermosos zafiros, tenía un collar y
vincha de oro en la cabeza y su rostro de belleza masculina perfecta
expresaba una sonrisa hacía las dos mujeres que se encontraban allí.
-¡Mi señor!- Gritó Carla mientras se lanzaba a los pies del recién
llegado – ¡Lo hice tal y como me lo pidió! Acá esta su ejército humano que ha
tomado la ciudad de Megido, sus oponentes no pueden pasar lo hemos conseguido….
¡Hemos ganado!
Lucifer con gran tranquilidad y elegancia se dirigió a la ventana donde
vio a su ejército defendiendo la ciudad, la cual no sería tomada por sus
enemigos.
-Definitivamente lo has conseguido, Carla –Dijo sin despegar la vista de
la zona de combate, su voz era melodiosa y pronunciaba las palabras de forma
perfecta – Has ganado.
Lágrimas de felicidad comenzaron a correr por las mejillas de la enviada
mientras se ponía de pie y se las secaba con el dorso de la mano.
-¿Eso quiere decir que reinaremos juntos de ahora en adelante? –Comenzó
a hablar mientras caminaba hacía su amo.
-Ho… sobre eso… -Comenzó a responder Lucifer mientras que se giraba a
verla – Habrá un pequeño cambio de planes.
Carla tenía una expresión de
confusión, no entendía lo que estaba pasando. Su misión era crear un
ejército bajo su mando que para el día de hoy asegure el control de la ciudad
de Megido, si lo conseguía ella reinaría al lado de su señor por toda la
eternidad tal y como se lo prometió.
Con solo un chasquido de dedos de Lucifer cadenas con grilletes de metal
surgieron de un portal oscuro debajo de donde estaba Carla, apresándola de
pies, manos y cuello a la vez que la arrastraban hacía el interior de la
oscuridad.
-¡Mi señor! Yo…. – La joven enviada no llega a terminar la frase al ser
engullida por el portal que desaparece con ella tan rápido como apareció.
Lucifer da media vuelta y camina tranquilamente hacía Zeitan, la cual
tiene el rostro desencajado por el terror de ver como su ama fue eliminada en
solo cuestión de segundos, quiere huir pero sus piernas no le responden.
-Realmente el pensar en reinar al lado de alguien es algo que me causa…
repugnancia. – Comentó tranquilamente el ángel caído.
-Yo… yo…. –Alcanzó a balbucear Zeitan, sin saber exactamente que debía
decir.
-Bueno… Si logras poner tus ideas en orden te diré exactamente lo que va
a pasar –Comenzó a explicar Lucifer sin importarle mucho el estado de shock en
el que se encontraba la joven luciferista – Primero daré un mensaje a las
tropas anunciando la heroica caída en combate de Carla, segundo indicaré a
nuestros enemigos que…
El ángel hace una mueca de desprecio a la vez que sus ojos se mueven de
tal forma que pareciera que trata de ver
hacía atrás e inmediatamente gira sobre su pierna derecha, esquivando la
acometida extremadamente veloz de la espada de Dios en la mano derecha de
Salvador. El enviado al percatarse de haber fallado pierde el equilibrio por un
segundo al tratar de girar, pero logra mantenerse en pie y se coloca en guardia
dirigiendo la punta de su espada a la cabeza de su enemigo.
Con total tranquilad Lucifer se mantiene en una posición firme de brazos
cruzados mirando fijamente a quien considera su último problema pendiente para
ganar finalmente este juego, así que comienza a hablar.
-Podemos ahorrarnos mucho tiempo y sufrimiento, en especial para ti, si
me entregas esa arma y me juras lealtad,
no pudiste ganar una sola vez a Carla ¿Qué te hace pensar que conmigo tienes
una mejor probabilidad? ¿La espada de mi padre que estas empuñando?
Salvador no dio respuesta alguna, su plan había fallado si tan solo se
hubiera apresurado unos pocos segundos podía haber acabado con Carla, tomar el control de su ejército y
declarar la victoria para su bando, pero no fue así y las cosas se habían
salido de control tremendamente y no tenía ninguna estrategia ni tiempo
suficiente para diseñarla, no estaba Diana y Emilio no podría ser de gran ayuda
ahora, debía improvisar por su cuenta algo para inclinar la balanza a su favor
pero nada se le ocurría.
El último enviado de Dios se lanzó con gran agilidad sobre su enemigo,
pero este lo volvió a esquivar con gran facilidad no una, ni dos sino hasta
cinco veces, finalmente presa del aburrimiento Lucifer le da una fuerte patada
en el estómago a Salvador con tal potencia que consigue lanzarlo hasta el otro
extremo del salón y haciendo que suelte su arma.
-No puede ser…- Gemía Salvador mientras trataba de incorporarse con una
mano sobre el punto donde había sido golpeado pero el dolor le impedía ponerse
de pie – Esto no está nada bien.
-Para ti- comentaba Lucifer mientras con total tranquilidad caminaba
hacía la espada de Dios y la levantaba para observarla de cerca – Realmente
esta es un arma magnifica, si Carla hubiera sido tocada por ella en su último
encuentro hubiéramos sido derrotados.
Con el arma en mano se giró hacía Salvador y le dijo con voz autoritaria.
-Bueno reconozco que eres uno de los mejores que pudo haber enviado mi
padre, si no quizás el mejor… Pero a estas alturas te puedes dar cuenta que la
batalla está perdida para ti, sin armas, sin aliados ni energía ¿Qué pretendes
hacer?
No hubo respuesta alguna por parte de Salvador ya que realmente no la
tenía, pensó en tele transportarse lejos pero no tenía idea de a donde podía ir
que sirviera de algo, levantó la cabeza y vio que su enemigo ya no lo
observaba, su atención estaba en el final de la escalera por la cual había
subido, donde estaba en ese momento de pie Emilio.
-Tú debes ser el humano que ayudaba a Salvador, un gusto en conocerte
quizás me conozcas con el nombre de Lucifer. –Se presentó el ahora líder de la
tierra unida como si se tratara de una reunión entre amigos, a pesar que los
disparos y explosiones se mantenían detrás de él.
-¿Qué haces aquí? – Gritó Salvador, aun sin poder ponerse de pie.
-Yo…pensé en que podía hacer algo… -Luego de ver el panorama, dejó de
hablar y solo dijo – Diana se ha ido… ¿Lo sabías no?
Hubo un silencio por algunos segundos el cual se rompió por parte de
Lucifer manteniendo un tono amistoso.
-¡Ho! el ángel custodio que tenía
la misión de protegerte ¿ya no está verdad?... Una lástima quería conocerla, la
idea de que los humanos sean tan inútiles que se les tenga que asignar un ser
superior para cumplir el plan de mi padre siempre me fascinó… Y está en
particular llevó su trabajo más allá de lo que nadie esperaba, ya que nunca
destacó en nada entre sus similares. Pero aun así casi consigue detenerme.
Salvador logra ponerse de pie apoyándose en la pared, y comienza a
pensar en su siguiente movimiento, viendo los elementos a su alrededor su
enemigo estaba armado, detrás de él una luciferista en estado de shock sin
poder moverse finalmente a unos metros a su derecha su amigo Emilio… que quizás
solo había llegado a verlo ser derrotado por la mayor amenaza para la raza
humana.
-¿Estás pensando en sacrificar a tu amigo e irte corriendo? – Pregunto
Lucifer – ¿No estás aburrido de que las personas que aprecies mueran por tu
culpa?
-¿De qué estás hablando? –Dijo Salvador.
-¡Ho cierto! te borraron la memoria ¿verdad?... bueno eso tienen una
solución muy simple.
Lucifer levanto sus mano libre hacía Salvador y chasqueó los dedos en su
dirección, los ojos del enviado se pusieron en blanco mientras que un circulo
de luz rodeaba su cabeza durante unos segundos y desaparecía con una pequeña
explosión.
*Cien años en el pasado*
Un joven de pelo rubio y vestimenta oscura, se esconde en las sombras
afuera de una casa de madera en las afueras de la ciudad de Halmstad en Suecia, en su mano carga un revolver MK4
negro de 1923, poco a poco va acercándose hasta poder ver el interior, donde
había una familia de 4 personas, padre, madre y dos pequeñas niñas que no pasan
los 10 años de edad alrededor de una mesa con abundantes platillos de carne y
un candelabro que los iluminaba.
Manteniendo el sigilo se acerca a la puerta, saca un cuchillo de su
bolsillo derecho y con gran habilidad logra forzar la cerradura haciendo el
mínimo sonido. Espera que el padre comience a hablar con el tono alto de voz
que lo caracterizaba.
Cuando sintió su oportunidad entró y de un solo disparo en la cabeza
acabó con la vida del jefe de familia, la mujer y niñas al verlo gritaron de
terror, trataron de escapar pero el hábil asesino corrió detrás de ellas y solo
fueron necesarios cuatro presiones del gatillo para terminar con la vida de las
restantes miembros de la familia.
El asesino lamentó el desperdicio de una bala adicional y se sentó
tranquilamente a comer en la mesa, rodeado por los cadáveres de sus víctimas
sin importarle en lo más mínimo la situación.
Minutos más tarde entra un caballero de unos sesenta años, de estatura
baja, casi sin pelo en la cabeza, vistiendo un traje gris muy elegante para la
época.
-Aleksander, veo que ha sido otro trabajo de
primera. –Le habló al hombre que seguía comiendo sin prestar mayor importancia
al recién llegado.
-Lo hubiera
sido si solo hubiera gastado cuatro balas, pero la niña menor se movía
demasiado rápido.
-Siempre tan duro contigo mismo, pero hay motivos para alégrate, con
eliminar a la familia Vikander hemos eliminado la oposición más grande que
teníamos contra el partido. Así que a partir de aquí viene lo bueno.
-¿Desea que termine el trabajo como me indicó señor Persbrandt? –
Preguntó Aleksander sin prestarle mucha atención a otra cosa que no sea la
comida.
-Bueno… creo que la política no te interesa – Se dio media vuelta y
comenzó a salir de la casa de madera – Si, incinera toda la estructura y los
cadáveres en las camas para cuando los encuentren pensaran que murieron en el
incendio… Y claro tu pago te llegara de la forma usual.
Luego que terminara de comer, el asesino subió los cadáveres y los
colocó cerca de sus camas, tratando de que parezca que murieron en un intento
de escape, finalmente culminó su trabajo usando el candelabro para prender
fuego a distintas zonas de la casa, encontrarían la escena un mes después
cuando sería imposible determinar lo sucedido.
Días después Aleksander, se encuentra en una cocina en Estocolmo con una
mujer mayor.
-¡Mamá! ¡Creo que ya están listas las albóndigas!
-Si hijo, ya sácala y comienza a prepararlas para que esté listo el Köttbullar, por favor.
El joven
comenzó a manipular los alimentos con mucho cuidado.
-Que amable
que fue el señor Persbrandt, al darte el día libre en la fábrica de acero para
que pases conmigo mi cumpleaños.
-Sabes que me
cobrará el favor enviándome a ver sus otras plantas del país como la otra vez
que tuve que ir unos días a Halmstad.
-Es cierto,
pero es porque el confía mucho en ti, porque siempre has sido un trabajador
honesto.
Aleksander se limitó a emitir un suspiro y fueron interrumpidos por unos
golpes en la puerta.
-¡Voy!- Dijo la madre al tiempo que se acercaba a abrir la puerta.
El joven mantenía su atención en los alimentos pero pudo escuchar a su
madre decir “Muchas gracias por tomarse la molestia de haber venido, pasen por
favor”. Giró y vio al sonriente señor Persbrandt
entregando un regalo a su progenitora y detrás de él una bella joven de unos
veinte años de cabello rubio.
-No es ninguna
molestia, saludar a una dama tan dulce como usted estimada Astrid – Comenzó a
hablar el recién llegado – Y debía de traer a Rebecca… ¿Cómo se iba a perder el
cumpleaños de su futura suegra?
La joven se
sonrojo y con un movimiento nervioso le pidió al señor Persbrandt que por favor
guarde silencio.
Al verlos Aleksander
dejó las albóndigas y se acercó a
saludar a los recién llegados y con una sonrisa muy hospitalaria, les dijo:
-Bienvenidos,
es una agradable sorpresa por favor tomen asiento en breve tendremos la comida
lista.
Pasaron
algunos años desde ese evento un Aleksander más maduro camina junto a un
envejecido Persbrandt por el patio central del palacio de Estocolmo.
-¿Cómo te fue
con los hermanos Bergman? – consultaba el anciano.
-Perfecto, no
encontraran sus cuerpos en mucho tiempo y pensaran que se perdieron en el bosque
mixto sarmático. –Respondió el asesino.
-Excelente…
Con esto todos nuestros enemigos de peso en el parlamento han desaparecido fue
una tarea de años pero gracias a ti lo hemos conseguido Aleksander.
Se produjo un
silencio por un minuto dado que el frio verdugo no mostraba mayor emoción por
su trabajo, así que su empleador continuó.
-Creo que ya
es tiempo que te desempeñes en actividades de… menor riesgo para ti o tu
familia… ¿Cuántos años va a cumplir tu hija?
-El próximo
mes celebraremos su tercer cumpleaños –Contestó Aleksander, con un tono más
animado – Mi madre y Rebecca están realizando todos los preparativos para ese
día.
-Mayor razón
para hacer un giro en tu vida, tienes una familia a la cual cuidar. Existe un
plaza de jefe de relaciones públicas que podrías ocupar en adelante trabajando
aun para mi obviamente. ¿Te interesa?
-Por supuesto
– Los ojos de Aleksander brillaron de interes, desde el nacimiento de su hija
sus ideas habían cambiado y estaba esperando poder desempeñarse en alguna
actividad que no tenga que cubrir con mentiras.
-No se diga
más entonces, ven con tu madre y esposa en la noche a cenar a mi casa y con
ellas les informaremos del nuevo puesto que ocuparas.
Dicho eso el
señor Persbrandt se alejó en otra dirección.
Horas después en
la residencia Persbrandt, la cena transcurría con normalidad, hablando de temas
triviales relacionados a la política y a la familia de Aleksander, finalmente
el anfitrión tomo la palabra.
-Y para
culminar esta agradable velada, quiero comunicarles que Aleksander acaba de
aceptar esta mañana asumir el cargo de jefe de relaciones públicas de mi
equipo, no podría confiar en otra persona para tan delicado puesto.
-¡Eso es
genial Aleksander! ¡Felicitaciones! –Comentó Eufórica Rebecca.
-¡Sabía que
con tu trabajo honesto llegarías lejos querido hijo! – Dijo conmovida la madre
del asesino.
Mientras
felicitaban al recién ascendido el señor Persbrandt servía 4 copas de vino.
-Para celebrar
probemos este delicioso brebaje recién traído de los viñedos de Blaxsta –
Comentó el dueño de casa mientras que entrega las copas a sus tres invitados y
reservaba atrás una para él.
Los cuatro
brindaron por la prosperidad de su país y el futuro de su partido tomando sus
copas de un sorbo.
-Espérame un
poco, hay unos documentos que requiero que revises antes que te vayas, ya
regreso. –Comento el señor Persbrandt mientras subía al segundo piso de su
casa.
La pequeña
familia se quedó comentando los detalles de la buena noticia y el ambiente era
muy positivo y esperanzador.
Pero a los
pocos segundos la madre de Aleksander sintió un fuerte dolor en el estómago que
la obligó a arrodillarse al suelo, luego lo mismo sucedió con Rebecca.
-¡Mamá!
¡Rebeca! –Gritó Aleksander con desesperación mientras que recostaba a su
anciana madre sobre su pecho – ¡Señor Per….
Los dolores
llegaron a Aleksander, mientras veía como con horror las dos mujeres más
importantes de su vida, botaban espuma por la boca mientras agonizaban frente a
sus ojos sin que el pueda hacer nada.
-Siento que
haya sido así… Esperaba que a los tres el veneno de Adelfa en sus copas los
afectara por igual pero sabía que era posible que tu tuvieras mayor resistencia
– Se les escuchó decir al señor Persbrandt, mientras bajaba las escaleras – Me
has servido por muchos años Aleksander, pero también guardas muchos de mis
secretos, ahora con una nueva responsabilidad en tu vida es más fácil que por
la cantidad adecuada me traiciones… Y no podía acabar solo contigo… Tu familia
hubiera comenzado a investigar… Preguntar donde no debía y eventualmente eso me
podría comprometer también de alguna forma.
-Hijo… de que
está hablan… - Fueron las últimas palabras de la madre de Aleksander, mientras
botaba espuma por la boca y derramaba lágrimas de dolor.
-Eres un… - El
ya no tan joven asesino trató de levantarse pero el dolor se lo impedía y pudo
ver a su mujer a su costado exhalar su último suspiro.
-Me encargaré
que tu hijo no sufra una vida de un huérfano – Indicó Persbrandt al momento que
abría la puerta de su casa y dejaba entrar a dos jóvenes de aproximadamente
veinte años. – Que no sufra, un disparo único será suficiente.
El político
cerró la puerta detrás de él y los dos recién llegados sacaron de sus bolsillos
un par de revólveres similares a los que Aleksander utilizaba hace algunos
años. Al ver el peligro y lleno de odio el más experimentado asesino olvidando
todo dolor se levantó y se colocó detrás de uno de los novatos, con un rápido
giro sobre su cuello se lo quebró eliminándolo en el acto.
El
sobreviviente al ver la habilidad de su enemigo entró en pánico y trato de
apuntarle pero este utilizó el cuerpo del recién fallecido como escudo y le era
difícil apuntarle, al ver su duda Aleksander le lanza el cadáver para
bloquearle la visión e inmediatamente se lanza al piso al tomar el arma de su
reciente victima para con un certero disparo en la frente acaba con la otra
amenaza.
El dolor es
cada vez mayor y comienza a sentir como la boca se le comienza a llenar de
espuma pero el odio y la ira por la traición hacen que Aleksander camine hacía
la puerta con una solo pensamiento sobrevivir para matar al verdugo de su
familia.
Al abrirla el
señor Persbrandt está de espaldas observando el cielo y al oír el sonido
comenta.
-Un solo
disparo… Excelente les espera un gran futuro como mis hombres de confianza.
Al girar el
envejecido político solo ve el cañón del revolver apuntándole y detrás los ojos
de Aleksander llenos de rabia y furia, lo siguiente es el sonido del disparo
que acaba con su vida.
El arma cae al
piso, Aleksander ya no tiene más enemigos y comienza a caminar mientras el
dolor físico se apodera de él, la ira se va disipando junto con su vida pero en
ese momento pasa por su mente los rostros de todas las familias que eliminó
durante su vida, seres humanos como él y su familia que ahora yacen muertos,
niños como su hija que posiblemente muera de hambre en su casa, y por primera
vez en su vida siente el dolor del remordimiento de sus pecados.
Camina unos
metros por la calle y llega a un crucifijo de madera donde está tallada la
imagen del salvador de la religión cristiana, es allí cuando su piernas le
dejan de responder y cae frente a la estructura, con sus brazos se arrastra a
tratar de tocarla mientras dice sus últimas palabras.
-Perdón… por
favor perdóname…
*Regreso al presente*
Salvador cae de rodillas y se lleva las manos a la cabeza mientras que
tiene una visión de su madre y Rebecca agonizando en frente de él con gran
dolor.
-¡INTEEEEEE! ¡MOOOOOR! ¡REBECCAAAAAA! – grita con desesperación ante una
imagen que solo existe en su mente - ¡Snälla du!.... förlåt mig
Emilio ve a su amigo de rodillas gritando palabras que no entiende y no
sabe que hacer para ayudarlo.
El enviado comienza a estirar la mano hacía el rostro de su madre,
cuando siente nuevamente un dolor terrible en su estómago y su boca comienza a
llenarse de líquido. Pero esta vez no es espuma por veneno, es sangre mientras
que ve como su estómago es atravesado por la espada de Dios en la mano de
Lucifer.
Las imágenes de la familia que en vida tuvo Salvador desaparecen, al
tiempo que el ángel caído lo levanta como si se tratara de un simple pedazo de
carne ensartado en un utensilio de cocina, para luego con un fuerte movimiento
lanzar el cuerpo del enviado de Dios por los aires y este cae al otro extremo
de la habitación.
Tal y como pasó con Diana unas pequeñas luces cubren el cuerpo de quien
alguna vez fue un asesino sueco, pero a diferencia de la joven este enviado ya
se dio por vencido y desaparece a los pocos segundos con la mirada perdida en
el cielo y los ojos cubiertos de lágrimas y remordimiento.
-Bueno, eso fue rápido –Comentó Lucifer aun con su arma en mano la cual estaba
llena de la sangre de su víctima. –Con esto el último enviado de mi padre ha
fracasado.
Al escuchar estas palabras Emilio que estaba en un estado casi de shock
recobra la conciencia y piensa… “Diana ya no está… Salvador fue eliminado…
Nuestro ejército está perdiendo…. Todo terminó… Lucifer ha ganado”