lunes, 15 de junio de 2009

Capítulo 6: La historia de los enviados

Todos en la sala estaban boquiabiertos ninguno, salvo Emilio, esperaban esa respuesta. Salvador se sentó en una silla libre que había cerca de él, parecía que llevaba el peso del mundo sobre sus hombros, y comenzó a explicarles:
-Al momento en que se dieron cuenta de que esto había sucedido me llamaron. Esperábamos que Lucifer hiciera algo así pero no tan pronto y menos de una manera tan brusca. Por lo que podemos ver parece que esta chica debe atraer la atención del mundo entero hacia ella para llevar a la humanidad hacia su propia perdición, según nuestras suposiciones para ello, ella se aprovechará de los sentimientos más negativos de los humanos como el miedo, el egoísmo, el odio o la avaricia.
-Pero… ¿Ustedes no pueden hacer nada?- Preguntó la señora Gloria y en su voz se sintió un leve temor.
-No podemos hacer algo demasiado directo. El interferir de forma abrupta y a gran escala va en contra del libre albedrío que Dios otorgó a los humanos. El cual es considerado uno de los regalos más sagrados que poseen y por tal no puede ser tocado.
-Se te ve agitado ¿qué fue lo que te pasó?- Inquirió Emilio, llevaba esa duda encima desde que Salvador apareció en esas inusuales condiciones.
-Allí arriba se armó un tremendo alboroto, habían muchas propuestas una era que yo vaya y la encare directamente, otra que se adelante el día del juicio, pero en si no nos podíamos poner de acuerdo. Finalmente se decidió que por el momento dejemos que Carla actué como le plazca, y que sea el propio corazón de cada humano el cual decida si cree en ella o no.
Hubo un silencio en el cual todos los presentes comenzaron a sacar en su mente sus propias conclusiones. El dejar a una enviada de Lucifer libre de esa forma era algo escalofriante para todos. Las consecuencias podrían ser terribles si es que las cosas se salen de las manos. Finalmente el silencio fue roto por Karen que se animó a preguntarle a Salvador:
-Esta chica… Carla. Es un ¿ángel caído o algo así?
-No… - Tomo un poco de aire antes de hablar, pues sabía que la explicación de la naturaleza de esta chica los iba a impactar nuevamente -Esta chica vivió hace poco más de 200 años. Nació en México y murió en Wisconsin a la edad de 23 años. En vida fue muy ambiciosa… demasiado ambiciosa, siempre obtenía lo que quería a costa de cualquier precio. A los 15 años hizo un pacto con Lucifer para que este le de riquezas y poder durante toda su vida. Por tal motivo los siguientes años que vivió tuvo cuanto quiso dinero, amantes, atención, etc. Aunque para ella nada parecía ser suficiente siempre quería más y si había alguien en su camino no dudaba en asesinarlo o mandarlo asesinar para obtener lo que quisiera, no se detuvo… ni ante por su propia Hermana.- Al decir esto todos se sobresaltaron, Karen y Beatriz se pusieron las manos en la boca de la impresión que habían recibido. - Al morir y llegar al juzgado divino, nada pudieron hacer por ella pues su alma ya le pertenecía a Satanás desde hacía 8 años. Fue enviada directamente al infierno.
>Nosotros no sabemos que sucede exactamente dentro del infierno, pero siempre podemos suponer algunas ideas, algunos miembros del juzgado mostraron desconfianza y dijeron que esto no sería lo último que veríamos de ella. Cuando se me estuvo instruyendo para ser el enviado de Dios se me habló un poco de ella ya que era considerada (entre otros) como un ser de cuidado para todos nosotros. Cuando la vi en la televisión me di cuenta que los temores iniciales sobre ella no eran una simple desconfianza, de verdad el mismo líder de los ángeles caídos la ha regresado al mundo humano para que sea su emisaria y lleve a la raza humana al momento más oscuro de su historia.
Tal y como lo esperaba Salvador sus cinco oyentes estaban paralizados, no sabían que decir o como reaccionar ante esta situación. Todo esto comenzaba a parecerse cada vez más a un juego de ajedrez entre Dios y Lucifer donde las almas de los humanos ocupaban el lugar de los premios. Finalmente Emilio tomó la palabra:
-¿Y tú?... ¿Fuiste todo lo contrario me imagino?
-No…- Salvador no esperaba tener que tocar este tema tan pronto, pero ya que había hablado sobre Carla no sería justo que no hablara de él también. - Yo viví hace cerca de 100 años en España y fui… un asesino a sueldo, un sicario. - Todos se quedaron estupefactos, ninguno esperaba esta respuesta, la señora Gloria trato de decir algo pero el hombre continuó con su relato. - Realmente no sé exactamente como fue mi vida ya que borraron mis recuerdos como parte del castigo que tendría. Según se me dijo poco antes de morir hice algo muy grave, tan grave y horrible que me arrepentí profundamente por ello y dedique lo que me quedaba de vida a tratar de enmendar mis pecados. Es por ello que se me condenó a estar durante muchos años estudiando y aprendiendo acerca de cómo desempeñarme correctamente como un enviado de Dios. Realmente fue algo agobiante tenía que leer y leer cada día, prácticamente sin descanso, sobre todas las religiones que ha habido en la historia y como estas se han relacionado con Dios, entre otros temas como el de los avances tecnológicos según iban surgiendo y el de las personas importantes que he de conocer.
>Así que como podrán deducir el que yo esté aquí no es un premio por haber tenido una vida ejemplar ayudando a cuanto necesitado se cruzó en mi camino. Esto es un castigo por haberle hecho daño a muchas personas por mi paso por la tierra. -Finalizó y se pudo percibir un poco de tristeza en sus últimas palabras.
El ambiente estaba muy tenso, la información que acaban de recibir por parte de Salvador los había dejado perplejos. La persona en la que habían depositado toda su confianza, había sido en vida un vulgar asesino. Finalmente el silencio fue roto por Emilio:
-Vaya… Salvador no nos esperábamos eso. Pero si Dios finalmente te decidió enviar con esta misión, debes de ser ahora una persona en la cual podamos confiar.- Añadió tranquilamente, sabía que debía de decir algo que calme un poco la situación.
-Si ¡así es!- Dijo Karen con mucha seguridad.- Dios no pudo enviar a alguien en el cual el no confiara, tú de verdad debes de poder realizar la misión que se te ha encomendado.
-Muchas gracias, por sus palabras Emilio… Karen.- Respondió conmovido Salvador.
-Creo que ya es hora de que nos vayamos a casa ¿no lo crees?- Comento Emilio, mientras se ponía de pie.-
-Si tienes razón, mañana tenemos mucho por hacer.
Todos se pusieron de pie y se despidieron. Había sido un día increíble, entre más conocían acerca del mundo que estaba más allá de la muerte, más se sorprendían. Mientras comenzaba a anochecer Salvador y Emilio caminaban lentamente hacia su casa, este último le preguntó a su compañero:
-¿Nos espera una batalla apocalíptica entre el bien y el mal o algo así?
-Sí, y no tienes idea de en que magnitud.
Esas palabras no hicieron que Emilio tenga una buena y tranquila noche de sueño.

domingo, 31 de mayo de 2009

Capítulo 5: Los milagros de ella.

Era el 14 de Marzo del año 20XX y el estado de Wisconsin en Estados Unidos de América, estaba más sobresaltado que nunca en su historia, las calles alrededor del “Saint Luke's Medical Center” estaban saturadas de gente, curiosos y periodistas se aglomeraban tratando de ver a una sola persona parada en la entrada del edificio blanco que hasta hace unas horas albergaba a cientos de enfermos, en algunos casos sin esperanza de recuperación, pero ahora sus instalaciones estaban casi vacías pues no había nadie que requiera de sus servicios, la quinta avenida se encontraba tan repleta de autos estacionados que era imposible avanzar por ella, y algunas personas optaban por bajar de sus vehículos y acercase caminado al lugar, donde un mar humano les hacía casi imposible avanzar y la visión se les dificultaba por los cientos de brazos alzados con dispositivos electrónicos tratando de captar algo de ese momento único.
 La razón de esta actividad sin precedentes, es porque en este estado americano ha aparecido una chica que hace prodigios, una mujer para la cual la palabra imposible no parece existir. Esta chica ha logrado curar enfermedades como el sida o cáncer en un abrir y cerrar de ojos, ha hecho que enfermos que habían estado años en coma despierten con el solo hecho de escuchar su voz. Esta mujer que se ha proclamado a sí misma como la única y verdadera enviada de Dios y su nombre  es Carla Moon Haya.
Los medios de comunicación de todo el mundo están cubriendo este evento, y la opinión mundial está dividida mientras que algunos creen que se trata de verdad de la última enviada de Dios, otros la toman como si fuera el mismo diablo que ha venido a engañarlos, por otro lado hay quienes han asegurado que solo se trata de un engaño por parte de los Estados Unidos para llamar la atención del mundo entero con fines políticos y económicos y finalmente están los que toman esta situación como un presagio del fin de los tiempos.
A final del día, la acción se había trasladado al capitolio de Madison, un edifico blanco de cerca de 90 metros de altura, estaba coronado por una gran cúpula a su alrededor habían 4 áreas verdes cubiertas de árboles, las cuales normalmente se podían ver vacías, pero en ese momento estaban atiborradas a más no poder de gente, entre ellos reporteros de casi todas las cadenas internacionales, en el centro del lugar Carla acaba de curar paralíticos, ciegos, sordos y a varias personas enfermas más. Como acto final ha logrado convertir un tanque entero de agua en un fino y delicioso vino que fue repartido entre los presentes, emulando un milagro realizado por Jesucristo 2000 años atrás. A pesar de que parecía que no iba a alcanzar para todos los asistentes no solo todos llegaron a probarlo sino que incluso sobro para llenar 48 botellas. Al terminar esta demostración la hermosa joven habló a las personas con ayuda de un micrófono y potentes parlantes situados por todo el lugar:

-Amigos míos, siéntanse orgullosos y afortunados. Dios los ha elegido por encima de las demás personas para ser un pueblo sobre el cual él depositara sus bendiciones. Yo que he venido en su nombre soy la prueba de ello. Ustedes que son un pueblo fundado bajo la idea de que creen en Dios han de demostrar que aún mantienen esa creencia mediante actos de alabanza y agradecimiento.
Su voz era preciosa y encantadora, la gente daba gritos de alegría cuando ella terminó de hablar, aplaudía y clamaba su nombre con gran emoción, todos se sentían maravillados de tener a un ser como ella tan cerca. Estas demostraciones de afecto se silenciaron cuando vieron dos helicópteros posarse en la parte superior del capitolio. Carla los vio y supo de inmediato de quien se trataba al ver el color verde y la bandera en la parte superior del vehículo, eran los “Marine one” los helicópteros presidenciales de los Estados Unidos de América, suelen viajar en pares para mayor seguridad de la persona que transportan. Rápidamente se dirigió de nuevo a la gente y les dijo.
-Lastimosamente este agradable momento debe de llegar a su fin, ya que ahora he de reunirme con su gobernante para conversar acerca de temas referentes al futuro de la sociedad. A los que han recibido un milagro el día de hoy pueden mostrar su gratitud rezando a una imagen mía o encendiendo un vale dorada ante la misma, muchas gracias por haber venido hasta aquí a ver a la única y verdadera enviada de Dios en nuestros días.
Diciendo esto Salió corriendo hacia atrás ingresó al capitolio y subió por las escaleras que la llevarían a la parte superior del edificio donde estaban los helicópteros presidenciales. Al llegar vio al presidente esperándola con una expresión que combinaba el miedo, la duda y la incomodidad, el actual mandatario era el abogado James Burt, tenía 54 años, tez clara, ojos azules y cabello negro con indicios de canas en él, ese día estaba vestido con uno de sus usuales y elegantes trajes de color negro, camisa blanca y corbata morada. Se había acostumbrado a estar siempre al tanto de todo lo que pasaba desde que inició su mandato, este evento lo tomó totalmente desprevenido y tenía que dirigirse de inmediato al lugar de los hechos para averiguar qué era lo que estaba pasando. Había cancelado importantes citas con otras personas por dirigirse al encuentro de esta supuesta enviada de Dios, ya que no podía mantenerse al margen de la situación si su nación había sido alborotada de esa manera y los ojos del mundo estaban sobre ella.
El presidente estaba rodeado de 10 guardaespaldas y en frente de ellos había 4 marines armados con fusiles de asalto M16. Carla se aproximó al grupo con la misma tranquilidad de una chica que va al encuentro de un grupo de amigos. Nadie hizo el mínimo movimiento por tratar de evitar que siga avanzado o se acerque al presidente, tenían las indicaciones de no ponerle un dedo encima a menos que de muestras de hostilidad por su parte, todo lo que pasaba estaba siendo grabado desde los helicópteros y desde cámaras ocultas en casi todos los presentes, el presidente esperaba que ella de la primera muestra de violencia con lo que serías más fácil desacreditarla, pero no fue así, la máxima autoridad americana se quedó impresionado al verla y cuando estuvo lo suficientemente cerca le dijo:
-Eres más hermosa en persona que en televisión.
-Muchas gracias, presidente. Usted también se ve bien. Solo que algo desarreglado.
-Es natural, cuando me enteré de lo que estaba sucediendo en Wisconsin salí lo más rápido que pude. Me imagino que comprenderás que no puedo dejar que sigas haciendo lo que estás haciendo si no estoy seguro que no eres una farsante.
-Si lo sé. Siempre ha querido usted estar seguro de todo como cuando solo tenía 15 años y le preguntó a su madre 4 veces si de verdad habían atrapado al lunático que quiso matarlo, ya que tenía mucho miedo debido a que ese orate le dio el susto de su vida cuando se cruzó con usted.
-¿Cómo has sabido eso?- El presidente estaba impresionado. Ese episodio de su juventud era algo que solo lo sabían él y su madre.
-¿Cómo cree que lo supe?- respondió sonriendo la chica. -Creo que podríamos ir a un lugar más tranquilo ¿verdad? Creo que los reporteros vienen hacia acá y no creo que a usted le guste que comente cosas como el gasto en nuevos vehículos para su personal más cercano con parte del dinero que se supone debía ser usado en investigación de un nuevo tratamiento para el cáncer, que usted mismo aprobó la semana pasada.
-De… de acuerdo, Vamos.- El presidente comenzó a asustarse de la persona que tenía en frente suyo, no sabía que pensar pero ya no creía que se tratara solo de una simple charlatana.
Todos subieron al helicóptero el cual despegó inmediatamente después de cerrada la puerta. Segundos después entraron reporteros corriendo por la misma puerta por donde había entrado Carla y solo se limitaron a filmar y tomar fotos de los helicópteros alejándose.
Un par de horas después, James y Carla se encontraban a solas en el despacho Oval, la oficina del presidente de Estados Unidos, en la casa blanca, sentados uno frente al otro con una pequeña mesa entre ellos, la oficina era muy amplia, sobresalía el gran escritorio de madera en la parte trasera de la oficina, cerca de la ventanas y en los alrededores se habían colocado algunas sillas de madera. El presidente había dado órdenes muy estrictas de que nadie se acercara debido a que el mandatario tenía temor que a la chica se le escape otro detalle que ponga en peligro su reputación. Fue ella quien dijo la primera palabra:
-Se le ve nervioso.- Dijo con la mayor tranquilidad del mundo -
-No todos los días alguien como tú se presenta. ¿Dime de verdad eres quien dices ser? o ¿simplemente has sido enviada por algún enemigo para crear un caos en nuestro país?
-De verdad que tiene la conciencia sucia.- Dijo Carla de forma burlona, lo que hizo que el presidente se pusiera aún más nervioso- ¿Me podría traer un pedazo de carbón que usa para encender la chimenea por favor?
El presidente no tenía idea de porque se le hacía un pedido tan extraño y además detestaba que le hicieran hacer algo así, se había acostumbrado a dar el las ordenes. Pero prefirió hacer lo que se le pedía sin decir palabra alguna ya que no se sentía en una postura ventajosa. Tomo un pedazo de carbón de la bolsa junto a la chimenea y se lo puso a la joven la mano. Esta lo puso entre sus dos manos cubriéndolo por completo, mientras decía:
-Por lo general esto toma millones de años.
Abrió las manos y dejo caer un hermoso diamante en la mesa. El presidente se asombró de tal manera que casi pierde el equilibrio. Observó la hermosa joya que estaba en frente suyo mientras que en su mente trataba de generar una explicación que lo tranquilice pero no encontraba ninguna, luego observó a la chica que se mantenía tranquilamente sentada, la cual le devolvió la mirada diciéndole:
-Creo que esto debería ser suficiente. También puedo hacer llover fuego si gusta. ¿Ha oído la historia del obstinado faraón egipcio que le negó a Moisés la liberación de su pueblo?
-¡Sí, si la conozco! Por favor no hagas eso. Te creo… dime que deseas de mi… de nuestro país.
-Muy bien.- Respondió la chica, el presidente notó una pizca de malicia en sus palabras.- puede comenzar con quitarse el chaleco antibalas, tenga por seguro que si quisiera hacerle daño no recurriría a una pistola.
Una gota de sudor corrió por la frente de James, temía que la prueba más dura de su vida estaba por comenzar.
Mientras tanto en Perú Emilio veía las noticias del mundo junto a la familia de Karen en la sala de la casa de esta y exclamó con enfado.
-¡Una vela dorada en su nombre! ¿El suyo? ¿Pero quién se ha creído esta chica que es?
-¿Podría ser que Dios envío a otra persona para remplazar a Salvador? Digo, él iba algo lento en cambio mira todo lo que esta chica ha hecho- Comentó Beatriz.
-¡No! Salvador me dijo que no se podía hacer eso porque es intervenir demasiado con el plan de Dios.- Respondió cortante el joven.
-Tienes razón, es muy bueno el que se haya curado a tantas personas, pero ¿Cómo crees que se sienten ahora los médicos de ese hospital? Seguro deben de tener en su interior sentimientos de frustración e inutilidad, lo digo como médico que soy… sin embargo, ¿Cómo explicas a esta chica?- Preguntó el señor Martín de forma más calmada que los otros dos.
-Yo creo que…
Antes que Emilio terminara de hablar un gran resplandor cegador apareció en medio de la sala y todos se vieron forzados a cerrar los ojos. Una vez que los abrieron vieron a Salvador en medio de ellos. Estaba despeinado con el traje muy desordenado como si hubiera estado discutiendo un buen rato. Observó a su amigo y le dijo respirando agitado:

-Tenemos problemas, a esta chica no la hemos enviado nosotros.
-¿Entonces quién?- inquirió la señora Gloria muy asustada.
-Lucifer.- Respondió el verdadero enviado.
-Tal y como lo pensé.- Dijo Emilio.

jueves, 28 de mayo de 2009

Capítulo 4: La otra enviada

La habitación estaba en silencio absoluto. Tres de las seis personas que en ella se encontraban habían recibido la impresión más grande que habían tenido en su vida y las marcaría por el resto de ellas. Finalmente Salvador habló:
-Tú lo has dicho mujer, porque así es como se te lo ha confiado desde el juzgado divino.
-Así es. -respondió ella con una sonrisa y aun con lágrimas bajándole por las mejillas.
-¿Juzgado divino? ¿Qué es eso Salvador?- Preguntó Emilio.
-Es el lugar a donde vas a rendir cuentas de tus acciones en vida una vez que has abandonado este mundo.- Respondió el. Luego volviéndose a la señora Gloria le preguntó.- Dime ¿Qué fue lo que te han…
-Que… ¿QUE DEMONIOS ESTA PASANDO AQUÍ?- Gritó el señor Martín. Estaba muy asustado, nunca en su vida había presenciado un fenómeno como ese y necesitaba que le den una explicación tan pronto como sea posible.-
-¡Por favor cálmate Martín!- Dijo de manera enérgica la mujer. Se secó las lágrimas y habló con seriedad - Esta persona que está ahora entre nosotros es el último enviado de Dios. Y ha venido a este mundo trayendo un mensaje muy importante.
-¿Un enviado de Dios?- Dijo Karen y girando la cabeza hacia Emilio agregó - Entonces… lo que me dijiste hace un rato era cierto.
-Te lo dije.- Respondió el joven.-
-¿Enviado de Dios?... ¿Qué es todo esto?-El señor Martín aun no salía de su asombro. No le era posible aceptar la idea de que realmente exista una entidad superior llamada Dios.-Si realmente has sido enviado por Dios. ¿Por qué has venido a mi casa? ¡Yo deje de creer hace años!
-Yo no he venido para que el que crea siga creyendo.- Salvador se giró y comenzó a caminar hacia el contrariado caballero, regalándole una amable sonrisa.- He venido para que el que no cree, crea.- Diciendo eso le puso una mano sobre el hombro.
-Dios mío…- El hombre cayó sobre sus rodillas y casi se le caen los anteojos.
-¿Podemos ir a un lugar donde todos estemos más cómodos? Me imagino que tendrán muchas preguntas que hacerme.
Todos bajaron a la sala de la casa, esta era un poco más grande que la de Emilio y los sofás eran de color rojo y se veían más cómodos y mejor cuidados. Allí Salvador les explicó su misión de la misma manera que lo hizo la noche anterior. Todos estaban muy atentos a cada palabra que este decía y quedaron muy impresionados, al terminar de escucharlo todo. Finalmente el señor Martín fue quien se atrevió a hablar y le preguntó al enviado de Dios:
-¿Cuánto tiempo nos queda?
-La humanidad como la conocen no verá el próximo año.
-¿QUÉ?- Dijeron al mismo tiempo sus oyentes.
Emilio, para nada, se esperaba esta respuesta. Él había pensado que tendrían más tiempo, que viajarían por algunos años alrededor del mundo predicando el mensaje hasta que llegue el momento definitivo. Pero no, su tiempo era mucho más corto del que había imaginado, tenían menos de un año para llevar el mensaje a cuantas personas puedan. Rápidamente la señora gloria intervino:
-¡Salvador! ¡Debes de ir al vaticano cuanto antes! El papa debe saber esto inmediatamente.
-No creo que me sirva de mucho ir ahora. Si lo hago me tomarán como un charlatán tal y como me pasó acá. Además la iglesia católica con el tiempo se ha vuelto orgullosa. El solo hecho de insinuar que sobre la tierra existe alguien con más autoridad divina que ellos provocará sobre sus autoridades una aversión natural, es seguro que tendré que llegar ante su presencia en algún momento pero antes de hacerlo debo de preparar un poco el terreno. De modo que estén dispuestos a aceptarme.
-¡Nosotros te podemos ayudar!- Dijo rápidamente el señor Martín, que se había sentido muy aludido con las palabras anteriores - organizaremos eventos que reúnan a grandes multitudes e invitaremos personalidades destacadas y gente de los medios. Tengo contactos sé que podría aportar algo.
-Me parece bien, agradezco su gentil ayuda Señor Martín.- respondió amablemente Salvador. Luego observando a la señora Gloria le preguntó. - Dígame, ¿Le dieron algún mensaje para mí?
-No… realmente ellos no me dijeron mucho. Prácticamente nada.
-¿Ellos? Mamá… ¿cómo es ese juzgado divino al que fuiste?- Intervino Beatriz.
-Pues veras a los pocos segundos de desfallecer por dolor del infarto me encontré en un pasadizo largo, cubierto de una especie de vapor en la parte baja, hasta cerca de mis rodillas. Había columnas de mármol a los lados y en frente una gran puerta de oro. Avancé por ese camino y atravesé la puerta. En el interior se encontraba un hombre sentado en una mesa muy alta y a su izquierda pude ver algunas personas de distintas razas, todos en esa sala tenían libros que leían con gran interés.
>>Me acerqué al hombre de la mesa alta y antes que yo dijera nada él me dijo mi nombre completo, edad, creencias e incluso algunas acciones que yo ya había olvidado como la de irme sin pagar de una tienda cuando era una niña. Luego de ello cerró el libro que él tenía y me dijo “Gloría tu vida ha terminado, pero hemos decidido expandir tu periodo en la tierra un tiempo más, debido a que nuestro enviado va a solicitarlo así. Por favor espera en aquel cuarto” y me señaló una pequeña puerta a su derecha.
>>Antes de irme le pregunté qué era lo que estaba pasando y me respondió. “El tiempo de los humanos tal como lo conoces, está por llegar a su fin y por tal hemos enviado a un emisario para que prepare a las personas de modo que sus almas sean salvadas y entren a la gloría de Dios en el día del juicio final. Tú no tienes mucho de qué preocuparte ya que por la vida que has tenido no tienes nada que temer cuando regreses acá, al juzgado divino.” Habiéndome dicho esto entendí la situación. Me dirigí a donde me indicaron y espere durante varias horas, incluso pensé que se habían olvidado de mí, hasta que de buenas a primeras desperté aquí.
-¿Horas? Mujer solo estuviste muerta cinco minutos.- agregó el señor Martín.
-El tiempo en el juzgado divino transcurre mucho más lento que en el mundo humano. De otra forma sería muy difícil juzgar a todas las personas que mueren dada la alta tasa de mortalidad de la tierra. - Explicó Salvador.
-Comprendo.-Confirmó el padre de la familia.
Emilio y Salvador pasaron el resto del día en la casa de Karen, con su familia, planificando cual sería el siguiente paso a seguir. El señor Martín colaboraba dando nombres y lugares para grandes exposiciones en las cuales Salvador podría dar a conocer su mensaje. Emilio estaba más preocupado por saber cuando y donde se podría volver a realizar un milagro de modo que más gente se convierta y tome en serio la situación en la que estaban. Era consiente que solo con palabras no iban a llegar lejos. La señora Gloria les traía comida y algunas bebidas, mientras que escuchaba las propuestas y planes con mucha atención. Karen y Beatriz estaba cada una en sus respectivas habitaciones no se sentían que eran muy útiles así que preferían no intervenir.

-Pues bien, me parece que empezar de esta forma nos traerá los mejores resultados. - Dijo el señor Martín sacándose los anteojos y frotándose los ojos.
-Si, estoy de acuerdo.- Confirmó Emilio.
-Me parece bien todo lo que hemos dicho y planeado durante el día.- Comentó Salvador.- Deberíamos comenzar a…
-¡MAMA! ¡PAPA! ¡EMILIO! ¡SALVADOR!- Era la voz de Karen que estaba gritando desde su habitación en el segundo piso.- ¡SUBAN RÁPIDO!
Al oír esto los cuatro subieron las escaleras tan pronto como pudieron, temían que algo malo le hubiera pasado. Entraron rápidamente al cuarto de la chica y la encontraron sentada sobre su cama viendo la televisión.
-¡Miren!- Dijo y señaló la pantalla.
Se estaba transmitiendo una notica de último minuto, en el televisor se podía ver a un mujer de aproximadamente 30 años con un elegante vestido rojo y cabello negro muy bien cuidado. En la parte inferior se leía en un rectángulo negro la frase “milagro en Milwaukee”.
-… Como les informaba hace unos instantes, nos encontramos en las afueras del “Saint Luke's Medical Center” de Wisconsin- Decía la reportera del programa informativo.- Aquí una mujer que dice ser enviada de Dios ha curado a absolutamente todos los enfermos del lugar.- Detrás de ella se veía una multitud de gente que trataba de alcanzar a tocar a alguien o saludarla.- Esta chica que según ella misma dice llegó al mundo el día de ayer, doce de marzo, no solo ha curado a casi 700 personas, sino que también ha hecho un milagro de hacer surgir dinero de algunos árboles. Frente a decenas de testigos. - La reportera trataba de abrirse paso entre la multitud, entre ellos se veía gente con ropa de interno de hospital incluso Emilio vio a uno que aún tenía una sonda en el brazo.- Vamos a tratar de hacerle… un acercamiento a su rostro para que lo puedan ver.
Finalmente se pudo ver a la persona que todos querían tocar o saludar. Emilio se quedó impresionado en toda su vida no había visto una mujer tan hermosa. Vestía un gran abrigo negro, tenía el cabello oscuro y lacio hasta un poco por debajo de los hombros, sus labios eran delgados y su rostro era perfecto. Apareció un nombre en la parte inferior de la pantalla, que decía “Carla Moon Haya” y un poco más abajo en letra más pequeña “Dice ser enviada de Dios”.
Al ver esto Salvador se fue contra la pared, todos voltearon a mirarlo y vieron que su rostro estaba pálido y mostraba asombro incluso parecía haber una pizca de temor, lo cual se confirmó cuando lo escucharon decir:
-No… No puede ser… ¡Se ha atrevido a enviarla!- Repentinamente observó hacia arriba como si alguien lo estuviera llamando desde el techo.
Una gran luz salió de él e inundó toda la habitación a tal punto que todos tuvieron que cerrar los ojos, una vez que el resplandor disminuyó pudieron abrirlos. Solo para darse con la sorpresa de que Salvador había desaparecido.

miércoles, 27 de mayo de 2009

Capítulo 3: El primer milagro

Eran las 9 de la mañana, hora normal a la que Emilio se levantaba cuando no tenía nada que hacer, como ahora que estaba en periodo de vacaciones universitarias. Salió de su cama y bajo al comedor, allí encontró a Salvador sentado en la mesa, había preparado el mismo el desayuno para ambos, este al verlo lo saludó amablemente con una sonrisa y dijo:
-Buenos días, Emilio. Espero que hayas dormido bien, por favor recupera tus energías, que ya que sé que hoy tienes tiempo libre podemos preparar la forma en que trabajaremos.
-Ha sí… de acuerdo.-Se sentó frente a Salvador y tomo una pieza de pan, se estaba comenzando a sentir incómodo con el hecho que Salvador supiera tanto sobre el.- Ayer me dijiste que tenías facultades similares a las de Jesús ¿no es así?
- Así es. No son exactamente iguales pero si hay varias similitudes.
-Entonces, estuve pensando que quizás una forma para comenzar a difundir tu mensaje es que tú mismo te des a conocer como lo que eres: Un enviado de Dios, y para tal fin deberíamos ir a lugares donde haya gente sufriendo por enfermedades y curarlos como lo hizo Jesús en su momento. Si la gente presencia curaciones milagrosas sabrán quien eres y te tomaran en serio. Incluso los ateos tendrían que aceptarte al no poder dar una explicación científica de lo que ven.
-Me parece una buena idea pero debemos de ir con prudencia. Las intervenciones divinas en la vida humana generan dependencia y eso no es lo que queremos. Además aunque vayamos a un hospital no podemos curar a una gran multitud toda al mismo tiempo, eso sería interferir demasiado con el plan de Dios. Asimismo ¿has oído sobre los curanderos evangelistas que dicen curar en el nombre Dios verdad? Algunos viajan en Jet Privado y se hospedan en los mejores hoteles. ¿Qué te dice eso?
-¿Qué son falsos?
-En algunos casos si en otros no, veras los ateos tienen mucha razón en decir que la religión puede enriquecer materialmente a las personas y la principal base de ese argumento es la acomodada vida que tienen muchas autoridades eclesiástica o personas religiosas, estas personas han olvidado el mensaje de humildad que los profetas antiguos trajeron al mundo. Si vamos a ponernos a curar enfermos debemos de asegurarnos que no se nos ponga al mismo nivel que estas personas.
-¿Cómo haremos eso?
-Invitando a las personas que ayudemos a dar las gracias a Dios que está en el cielo, ya que es el quien concede el milagro, nosotros solo somos simples intermediarios. No debemos de aceptar grandes regalos de esas personas, nuestra única recompensa será su sonrisa y la satisfacción de saber que hemos logrado salvar el alma de una persona más al sacarla de las tinieblas y traerla a la luz.
-Comprendo. Entonces después de desayunar veremos cuál puede ser el mejor lugar para comenzar.
-Estoy de acuerdo.-Concluyó Salvador-
Ambos terminaron de desayunar, Emilio se había dado cuenta de que debía de actuar con cautela. En esta época hay muchas más religiones que las de los tiempos bíblicos y cada una tomara su propia postura ante las acciones que ellos realicen. Algunos los aceptarán otros quizás los tachen de seres demoniacos. Un paso en falso podría costar la perdición de cientos quizás miles de almas. Por tal comentó de manera prudente:
-Creo que deberíamos ver las noticias de los últimos días en los periódicos. Suele suceder que hay un caso al que le ponen más atención que a los demás, podríamos comenzar por ahí ¿te parece?
-Sí, lastimosamente el morbo humano es una característica constante en su naturaleza. Podemos hacer esto, tu anda a bañarte y aséate (yo ya lo hice porque me levante más temprano que tu) y mientras yo limpio todo esto y organizo los periódicos de los últimos días.
-Está bien, muchas gracias.
Emilio se tomó un baño de agua tibia como le gustaba. Mientras pensaba ¿Qué pensarían sus amigos cuando sepan que el anda cerca de una persona como Salvador? ¿Creerán que fue fanático religioso toda su vida? ¿Y cómo lo verá su madre que es muy religiosa? ¿Se enorgullecerá o lo tildara de servidor del diablo? Realmente esperaba que no fuera lo último. Salió del baño bien cambiado, vistiendo una camisa de manga corta y pantalones que le llegaban hasta la rodilla; se dirigió a la sala donde Salvador lo esperaba con varios periódicos sobre la mesa. Al verlo este le dijo:
-No hay mucho de donde elegir salvo quizás una niña enferma de cáncer, pero está algo lejos de aquí. Por lo demás la mayoría de noticias son de política, robos y accidentes de tránsito.
Cuando estaba por responderle, sonó el timbre de la casa, y Emilio se dirigió a abrir la puerta. Afuera estaba una chica joven de unos 19 años, de pelo castaño largo, ojos claros y figura delgada, vestía una blusa rosa, unos pantalones negros, ella no esperó que la invitaran a entrar y pasó rápidamente al interior de la casa diciendo:
-Hola Emilio, sé que no tienes nada que hacer hoy así que vine para saber si me puedes acompañar a…- Se detuvo luego de haber dado unos pocos pasos dentro de la sala y se quedó mirando a Salvador - ¡Ho! disculpa no sabía que tenías visita.
-Hola Karen, no es una visita como todas ¿sabes? - Cerró la puerta y se acercó a Salvador- ¡Te presento a Salvador, él es un hombre de Dios!
-Ha ya veo… ¿es un cura o un predicador?- preguntó la chica con expresión de aburrimiento.
-No, no me estas entendiendo. A él lo ha enviado Dios directamente desde el cielo con un mensaje para todos los hombres. Se apareció ayer en la noche en el jardín de mi casa, envuelto en una gran luz cegadora, después que me bebiera una taza de té.
-Esto…- Karen arqueó las cejas - ¿Y que tenía exactamente esa taza de té adentro? ¿O es que te caíste y te golpeaste la cabeza hoy en la mañana? ¿O simplemente haz comenzado a fumar alguna hierba alucinógena? Porque si es lo último mira que de un solo golpe yo te quito lo…
-¡Que no! Espera un momento. - la interrumpió de forma brusca.
Emilio se retiró de la sala hacia la cocina, dejando a Salvador aun escudriñando los periódicos y a Karen un poco incómoda, sin saber que decir o que se traían entre manos esos dos. Al poco tiempo regresó con un vaso lleno de agua y se acercó a Salvador y le dijo:
-Salvador, por favor convierte esta agua en vino y así le mostraremos a Karen que realmente has venido en nombre de Dios.
-Lo que me pides es que satisfaga un deseo personal tuyo basado en el querer impresionar a esta chica. - Respondió el enviado, sin apartar la vista de los periódicos que revisaba - no es para eso para lo que yo estoy acá y lo sabes.
-¡Vamos! Por favor. ¿No se supone que debemos comenzar a mostrar a la gente quien eres en verdad? ¿Por qué no comenzar con ella? – le rogó Emilio.
-Escuchen chicos, esto no tiene ninguna gracia.- intervino la joven - Mira Emilio, yo solo vine aquí para saber si me podías acompañar a hacer unas compras pero veo que estas demasiado ocupado con tu “hombre de Dios” o lo que sea, nos vemos más tarde.
-¡Hey espera! –Trató de retenerla.
Karen comenzó a dirigirse hacia la puerta de la casa cuando sonó su teléfono móvil, lo que hizo que esta se detuviera, lo sacó de su bolsillo y contestó.
-Es mi papá… ¿Hola? - Mientras ella oía lo que su padre decía Emilio la observaba y se bebía el agua del vaso, ya que había aceptado que no podría hacer nada mejor con ella, Salvador por su lado seguía revisando periódicos en busca de algo que les sirva, repentinamente la chica palideció y dio un grito- ¿QUE COSA? ¡Voy para allá enseguida! – Guardó su teléfono y comenzó a correr hacia la puerta- Emilio debo irme, mi mamá acaba de sufrir un infarto.
-¡NO PUEDE SER! Espera te acompaño, Salvador ya regreso.
Ambos jóvenes salieron corriendo de la casa y fueron por la calle tan rápido como podían. Emilio conocía a Karen desde muy temprana edad, había jugado en su casa en infinidad de oportunidades y la madre de esta, la señora Gloria, le tenía mucho cariño. Cuando los padres de Emilio se separaron hace 8 años y este tuvo que quedarse con su papá su amiga fue un gran apoyo emocional para él, de la misma manera que lo fue cuando falleció su abuelo hace 2 años y Emilio se quedó con la casa donde vive ahora, solo.
La casa de Karen no quedaba muy lejos, solo eran 3 cuadras de distancia pero a ambos les pareció mucho más dado la preocupación y desesperación de la situación actual. A los pocos minutos ya divisaban la casa era de tamaño similar a la de Emilio solo que de color amarillo, también tenía un pequeño patio en la entrada el cual se usaba para aparcar el coche. Al llegar, la chica rápidamente sacó las llaves de la casa y ambos ingresaron, presurosos por saber el estado de la madre de la joven.
Escucharon murmullos en la parte superior de la casa, por tal motivo subieron a tropel al segundo piso y fueron directamente al primer cuarto que vieron y de donde provenían esos sonidos. En su interior habían tres personas: Una mujer adulta de cabello largo y castaño, echada sobre una cama con los ojos cerrados, una joven que no parecía muy mayor a Karen tenía el pelo corto hasta la barbilla, era alta y no dejaba de llorar sobre el hombro de un hombre de aproximadamente 50 años, el cual también era alto, con bigote, que daba signos de estar comenzando a quedarse sin pelo y tenía un par de anteojos redondo y pequeños. Al verlos entrar el hombre giró y les dijo:
-Lo siento han llegado tarde, ya ha fallecido.
-¡NOOOO! - Gritó Karen, se acercó corriendo a la cama y se arrodillo ante ella - ¡No puedes irte mamá! ¡No puedes!
-Lo siento hija, cuando te llamé tu hermana Beatriz ya le había tomado el pulso y dictamino que la muerte fue instantánea. Al menos sabemos que no ha sufrido. - trató de consolarle su padre poniéndole una mano en el hombro.
Karen seguía llorando desconsoladamente sobre el cuerpo de su difunta madre, Emilio no estaba seguro de que hacer él también estaba sufriendo ya que le tenía mucho cariño a toda esa familia. Se acercó al padre y hermana de su amiga para darles el pésame respectivo y luego se dirigió hacia donde estaba ella y toco su otro hombro. Enseguida se escucharon pasos fuera de la habitación, todos giraron hacia la puerta y vieron entrar a Salvador.
-¿Nos… nos ha seguido hasta acá? - Dijo Karen con una expresión de desconcierto y lágrimas en los ojos.
-¿Y usted quién es? ¿Cómo se atreve a entrar de esta manera en mi casa? ¡Váyase de aquí o llamo a la policía! - Grito enojado el Señor Martín, padre de la familia.
-Yo he venido por que es en este lugar donde me necesitan. –Exclamó de forma extremadamente calmada Salvador.
-¿Qué está diciendo? Tanto yo como mi hija mayor hemos estudiado medicina, sabemos reconocer cuando una persona ha fallecido ¿cómo se atreve a insinuar que usted puede ayudarnos? - respondió sumamente encolerizado.
-Ustedes conocen mucho de la muerte, - Dijo mientras caminaba a través del cuarto.- pero yo he venido para hablarles de la vida… Gloria Martínez, 53 años, católica devota, esposa fiel, madre bondadosa, durante 25 años ha ayudado a asociaciones benéficas, es miembro activa de la orden de adoración a la virgen de Guadalupe de su localidad desde hace 13 años y en muchas ocasiones ha criticado a su esposo por abandonar la fe y rendirle culto a la ciencia médica antes que a Dios.
-¿Qué?... ¿Cómo sabe todo eso usted? ¿NOS HA ESTADO ESPIANDO?- Manifestó de manera violenta el sorprendido hombre.
-No hay acción buena o mala que pase desapercibido a los ojos de Dios.- Se detuvo pegado a la cama de la Señora Gloria. Tomó aire, cerró los ojos, levantó ambos brazos y la cabeza- ¡Ho padre bueno y generoso! Permite a tu sierva fiel regresar al lado de los que la aman de modo que ellos sientan sus corazones tocados por tu infinito amor.
-¡ESTO HA SIDO DEMASIADO!- gritó el señor Martín muy enojado y se dirigió hacia Salvador tomándolo del hombro.- Escúcheme bien predicador de porquería, lárguese de aquí en este mismo instante y no se vuelva a acercar a mi….
El señor Martín no pudo terminar la oración sus ojos estaban clavados en su esposa, al igual que los de Karen, Beatriz y Emilio, la mujer acababa reaccionar abrir los ojos y estaba sentada sobre su cama. Karen estaba boquiabierta aún con la cara llena de lágrimas pero no atinaba a decir nada pues la impresión la había dejado muda. Beatriz se había tapado la boca con las manos y tenía los ojos abiertos como platos y había comenzado a temblar de la impresión a tal punto que Emilio, rápidamente, se puso detrás de ella porque pensó que se iba a desmayar. La señora Gloría con lágrimas en los ojos y una gran sonrisa, miró a Salvador y le dijo:
-¿Así que tú eres quien Dios ha enviado para ayudarnos?

martes, 26 de mayo de 2009

Capítulo 2: La misión

Transcurrieron 15 segundos desde la presentación de Salvador y Emilio aun no salía de la impresión ocasionada por la naturaleza del fenómeno que acaba de presenciar. Su mente le decía que no podía ser real lo que sus ojos le estaban mostrando, ante esta reacción el visitante habló nuevamente, esta vez de una forma más seria y pausada:
-Esto… ¿hola? Me llamo Salvador y soy el último enviado de Dios. Creo que lo he dicho utilizando un castellano muy comprensible para ti.
Emilio, finalmente pudo poner en orden sus ideas, y logró decir:
-Hola… esto… mucho gusto… mi nombre es Emilio.
-Lo sé, ¿no escuchaste que te dije “Hola Emilio” hace solo un momento?
-Si, si… lo siento, pero dime… ¿quién eres?
-Salvador, el último enviado de Dios. Por favor, ya es la tercera vez que te lo repito.
Emilio, aunque aún no salía del todo de su asombro se sentía algo torpe por las frases que decía, ya que se dio cuenta que no eran las más inteligentes, aunque dada la situación tan irreal era difícil pensar en algo correcto para decir en ese momento. ¿Realmente podía haber en este preciso momento en frente de él un ser enviado por el Dios al cual hace solo unos segundos estaba a punto de negar su existencia? Algo estaba mal aquí, algo sencillamente no encajaba. Su cerebro le decía que esto no era un sueño era demasiado real para serlo. Caminó hacia Salvador para verlo más de cerca, mientras decía:
-¿Dios de verdad te envió?
-Si… veo que vamos progresando.-Respondió Salvador con un poco de impaciencia.
-¿Para… convencerme de que el existe?
-Pues, pediste una señal ¿no es así?... pero mi presencia aquí no está solo relacionada contigo, he sido enviado con una misión muy importante para realizar en el mundo.
Emilio tocó a su visitante en el pecho para asegurarse que realmente era un ser sólido. Luego de verificarlo, casi sin saber lo que estaba haciendo, tomó la mano derecha del elegante caballero y examinó su muñeca, ante lo que Salvador replicó:
-No me digas que esperas encontrar marcas de clavos.
El joven soltó la mano de Salvador inmediatamente después de escuchar eso y dijo:
-No, ¡por supuesto que no!… bueno… sí.-Respondió avergonzado.
-Te dije que mi nombre era salvador y no Jesús, afortunadamente no he tenido que pasar por la traumante experiencia de una crucifixión ni espero tener que hacerlo.
-Entonces eres… ¿Un ángel?
-Tampoco. Dios me envío en calidad de… digamos profeta.
-Ya veo.
-¿Podemos pasar a tu sala? Acá hace mucho frío y no soy precisamente inmune a los resfriados.
-He… si, si claro, pasemos… solo dame un minuto… simplemente voy a recoger esa taza sucia de allí.
Salvador y Emilio ingresaron a la sala de la casa, mientras que el primero se sentaba en uno de los sillones que había allí, el segundo recogía la taza sucia y la llevaba a la cocina a remojarla en el fregadero. Al momento que hacia esto aún trataba de entender la situación en la que se encontraba. Tenía a un verdadero enviado de Dios en su casa, ¡todas sus dudas existenciales serían resueltas! Pensó eso mientras dejaba la taza en escurridor y se comenzó a emocionar, regresó a la sala y encontró a Salvador sentado en el mismo sillón en el que él había estado hace unos minutos, así que Emilio se sentó en el de enfrente. Finalmente se animó a preguntar:
-¿Por qué has venido a mí?
-¿No fuiste tú el que pidió una señal divina acerca de la existencia de un ser superior?
-Bueno si, pero me esperaba, no se… que la radio se encendiera sola, o que la luz de la sala se apagara o en un caso excepcional ver una estrella fugaz.
-Bueno, muchas veces recibimos algo muy diferente en su naturaleza a lo que esperamos pero no por eso debemos de menospreciarlo.
-Sí, claro tienes razón, ten por seguro que esta experiencia supera cualquiera de mis expectativas… Me has dicho que tienes una misión muy importante que cumplir en la tierra. ¿Puedo saber cuál es?
-Debo de hacer llegar al mundo un mensaje de crucial importancia para su destino.
-¿Te refieres algo de lo que dice la biblia?
-No realmente, hablo de algo nuevo… información muy importante para los hombres.
-¿Y cuál es esa información, si se puede saber?
Salvador respiró profundo, y con el mayor tono de seriedad que Emilio había escuchado nunca dijo:
-El tiempo de los hombres se está por terminar y estoy aquí para anunciarlo y decirles cómo deben de prepararse para el día del juicio final en el cual Dios valorará sus buenas y malas acciones.
Al oír estas palabras Emilio sintió miedo. Había leído el Apocalipsis en la biblia y siempre pensó que si algún día eso sucediera, definitivamente sería después que el muriera. Pero al parecer no será así, vivirá para verlo y sufrirlo si es necesario, ante esto finalmente alcanzó a preguntar:
-¿Y cómo piensas hacer esto? ¿Vas a predicar en las iglesias?
-Aun no lo sé, pero para eso estas tú. Necesito que me ayudes a integrarme a la sociedad actual de modo que pueda difundir esta información de la forma más adecuada.
-¿Yo? ¡Pero si soy una persona común y corriente!
-Si lo sé ¿pero no dijiste que aceptarías la voluntad de Dios cualquiera que esta sea hace unos minutos en la mesa de tu jardín?
-Si… así lo dije, pero nunca me espere que sería… esto.
-Te repito, lo que te dije hace un momento, muchas veces lo que esperamos de Dios no coincide con lo que realmente él nos otorga… pero eso no quiere decir que se nos asigne tareas que estén más allá de nuestras capacidades.
-Si… tienes razón… dime ¿Puedes hacer milagros como los hizo Jesús?
-Se me han conferido facultades similares a las de Jesús, diferentes en cierta forma ya que a cada uno le tocó actuar en una época diferente.
-¿También eres hijo de Dios?
-Todos somos hijos de Dios. Él es nuestro padre, nos creó y nos ama. Y de acuerdo al plan que tiene designado para cada uno, nos ha dado determinadas características propias.
Estas últimas palabras dieron una sensación de alivio a Emilio, ya que pensó que si de verdad Dios le había escogido para ayudar a Salvador en su misión, el debería de poder hacerlo de forma satisfactoria. Solo tendría que ponerse a pensar como podría hacer que la gente creyera que realmente existía un enviado de Dios en la tierra en nuestros tiempos por lo cual recordó las acciones pasadas de los personajes bíblicos que habían tenido contacto directo con Dios como Abraham, Moisés y Jesús. Hombres que conocía vagamente por sus lecturas en clases de religión católica, a las que tuvo que asistir obligatoriamente una vez en a la semana debido a que estudió en un colegio de padres franciscanos. Finalmente apelando a lo racional comentó:
-Será difícil convencer a la gente que de verdad Dios te ha enviado y más aun con un mensaje como ese, ya que como sabrás no eres el único que dice algo así, tenemos por ejemplo: A los mormones o los testigos de Jehová sin ir muy lejos.
-Y a la iglesia católica en el pasado.-Agregó Salvador- Soy consciente que no he venido con una tarea fácil y sencilla, es por eso que necesito tu ayuda y la de todos los que puedan comprender la situación y tenga la disposición y fe para apoyarnos. Debemos de cavilar la mejor manera de difundir este mensaje.
-¿Qué tal un canal en YouTube? ¿O una página de Facebook? ¿Sabes lo que es?
-Estoy al tanto de los avances de la tecnología, se lo que son y no me parece una buena idea, al momento ya hay personas diciendo que su voz es la voz de Dios y el fin del mundo está cerca, sería tomado como un fanático religioso más del montón.
-Sí, tienes razón. ¿Qué tal predicar por la calles?
-Peor. Al menos en YouTube no nos pueden meter a la cárcel por alterar el orden público.
-Cada vez lo veo más difícil. ¿No hubiera sido mejor que nacieras de una virgen o algo así?
-En estos tiempos eso sería aún menos creíble que el hecho que yo apareciera de repente en el mundo envuelto en una luz, como lo acabo de hacer. Además hace 1400 años nuestro profeta Muhammad no tuvo problemas en predicar su mensaje a pesar de haber tenido un nacimiento de orígenes normales.
Al escuchar estas palabras Emilio casi se cae hacia un costado de la impresión. Muhammad era el profeta de la religión Islam, una religión que para él era la más radical de todas. Pensó que si iban a predicar el Islam las cosas serían aún más difíciles pues la sociedad del país en el que estaban: Perú, era muy conservadora y existían ciertos prejuicios acerca de esa doctrina y además ese no era el único problema ya que muchos suelen relacionar a los terroristas del medio oriente con ese dogma en particular Islam. Tenía que estar seguro que suelo era el que pisaba así que pregunto:
-¿El Islam es la religión verdadera?
-Sí y no. Veras si vives toda tu vida como un buen musulmán es seguro que recibirás tu recompensa por parte de Dios o Allah, como prefieras llamarlo. Pero si durante tu vida has profesado otra religión que tenga sus bases sobre buenos patrones de conducta y preceptos morales serás juzgado de acuerdo a ellos.
Emilio estaba atónito, no daba crédito a lo que oía, eso era casi un pensamiento ateo integrándose al ámbito religioso. Al ver su reacción Salvador agregó:
-¿No esperaras que Dios castigue a alguien que ha vivido fiel a la religión de sus padres verdad?
-Cierto, cierto. ¿Sabes? Esto me ha caído como un balde de agua fría. ¿Podría irme a descansar y seguir mañana con la mejor forma de realizar esta titánica tarea?
-Claro, comprendo. Yo también deseo descansar. Sé que tienes una cama extra para cuando un amigo se queda a dormir, esa la usaré yo, mientras esté aquí.
-He… si, Claro.
Se sentía raro estar con una persona que aparentemente lo conocía todo de él y eso hizo que Emilio tuviera aún más ganas de irse a dormir. Ambos se levantaron de la sala y se dirigieron cada uno a un cuarto distinto en el segundo piso de la casa, pero nada en este mundo había preparado a Emilio para lo que vería al día siguiente.