lunes, 1 de septiembre de 2014

Capítulo 14: Rational response squad



El aeropuerto Jorge Chávez en Lima, siempre se caracterizó por mantener una actividad continua, independientemente de la hora del día o de la noche, era imposible entrar en él y no cruzarse con un ambiente comercial y cosmopolita. Había puntos de reunión por donde se vea, cafeterías, restaurantes, tiendas, una pequeña capilla e incluso había un hotel en el exterior. Diana Bonilla y Emilio Sandoval salían de la mesa de registro de su vuelo a Francia, primera de sus escalas hacia Cachemira, con una indumentaria muy abrigadora, él llevaba una chamarra gris de grandes dimensiones acompañado de un pantalón azul oscura, mientras que la chica llevaba un saco delgado de color negro con diseños de metal en los hombros, una blusa blanca, pantalón oscuro y bufanda roja, junto con unas grandes gafas de color negro.
-¿Te preocupa algo?- preguntó la chica mientras guardaba su boleto de avión y pasaporte en su bolso.
-Pensaba… en lo que Salvador nos dijo antes de despedirnos… - respondió Emilio, con la vista perdida.
Habían pasado casi dos horas desde que tuvieron la última conversación con el enviado en la sala de Diana, y aun recordaba sus palabras: “Allí los espera alguien que es como yo, pero no exactamente igual a mí, es una persona un poco complicada y no está de buen humor… así que téngale algo de paciencia… está allí para ayudarlos.” Emilio hubiera deseado que Salvador estuviera allí, pero el señor Martín insistió en reposo absoluto mientras que trataba de encontrar la forma de curar sus quemaduras de forma definitiva, pero por alguna razón el joven sentía miedo por quien sea que vayan a encontrar al otro lado del mundo.
-No te preocupes, sea quien sea que nos encontremos allí está de nuestro lado, ¿No es así?... Otra sería la situación si a quien nos cruzamos fuera a Carla Moon Haya.- dijo su amiga con un tono tranquilizador, al tiempo que le daba una palmada en el hombro y avanzaba hacia la puerta de embarque.
En otro lugar del mundo mucho más al norte, en el estado de New Jersey el “MetLife Stadium” está copado casi a la totalidad de su capacidad de alrededor de 82 mil personas, ubicado en el ciudad de East Rutherford, no es usual que este rodeado de tantos autos, salvo que se vaya a jugar un partido de gran trascendencia en el país. Esta vez no se espera ver a dos equipos competir, la gente de varios estados, e incluso de países cercanos se ha reunido allí para escuchar a una sola persona. Por los alrededores se pueden ver pancartas y banderolas con símbolos que se asemejan a insignias de policías que tiene escrito sobre ellas “Rational response squad”.
En un espacio del aparcamiento, alejado de la puertas principales se podía ver un coche negro que pasaría desapercibido a simple vista, pero un observador minucioso, podría distinguir los vidrios antibalas y el material blindado del vehículo. Además se encontraba rodeado por siete unidades de transporte de similar material pero diferente modelo y color. En su interior James Burt, luciendo un impecable traje gris y corbata azul le preguntaba a Carla:
-¿Cuál es tu plan?
-Creo que dejaré las cosas lo más simple posible.- dijo la chica mostrando una sonrisa, mientras jugueteaba con la punta de su cabello.- dejaré que exponga su punto de vista y luego de ello yo simplemente le haré ver que tiene que replantear su postura, es todo. ¿Están todas las cámaras en posición?
-Si… tal y como lo solicitaste. El evento será transmitido por la red desde que inicie y además la totalidad de los agentes de seguridad que están aquí trabajan para nosotros, no tendrás ningún problema para moverte libremente.
Al oír esto, un extraño brillo de entusiasmo se pudo ver en la mirada de la chica, pasó su lengua por su labio superior, sonriendo como si estuviera a punto de comer un delicioso postre y exclamó:
-Pues bien, que empiece la función.

En el interior del “MetLife Stadium” las personas que habían acudido ese día estaba ordenadamente sentadas murmurando entre sí, había jóvenes, adultos y ancianos, personas de todas las etnias se podían distinguir entre los asistentes. La mayoría iba vestido con ropa muy elegante, incluso trajes de seda que a la vista se podía evidenciar que se trataba de prendas muy costosas, muchos se encontraban leyendo libros de temáticas ateas o relacionados a temas de la comunidad científica.
Se habían colocado pantallas adicionales por todo el estadio para que las personas puedan ver con facilidad el evento que estaba a punto de dar inicio, la mayoría de bancas eran de color gris claro. Dado que era cerca de medio día el sol iluminaba todo el campo en cuyo centro se había preparado un andamio de madera que cubría casi la quinta parte de toda la superficie del mismo, en la parte delantera se podía ver un podio con el símbolo del “Rational response squad” y en la zona de atrás una pantalla de televisión gigante con la misma imagen. Delante de esta estructura y aun en el área del terreno de juego se habían colocado unas 50 filas de sillas etiquetadas con nombres, espacios reservados para los invitados especiales y personas de mayor jerarquía en la organización.
Caminando hacia el podio, vestido con un traje blanco, camisa gris y corbata roja, con un peinado elegante hacia atrás el físico Robert Down se acercaba al micrófono del podio para iniciar su discurso.
- Buenas tardes amigos y amigas.
Al momento de oír su voz las conversaciones y murmullos cesaron de forma inmediata, todos los presentes tenían un gran respeto por el experimentado profesional que estaba a punto de iniciar su mensaje. Los monitores de todo el estadio dejaron de transmitir el símbolo de la organización y pasar a enfocar el rostro del ponente.
- Ante todo quiero agradecer su asistencia. Sé que muchos de ustedes han tenido que cancelar citas o reuniones importantes que ya tenían programadas y algunos proyectos en los que se encontraban trabajando han tenido que detenerse porque ustedes como piezas fundamentales decidieron asistir a esta importante reunión. Por eso déjenme nuevamente reafirmar mi más profundo agradecimiento hacia ustedes.
El auditorio guardaba silencio absoluto, todos tenían sus ojos y oídos dirigidos hacia Robert Down, veían en él una luz de esperanza y guía sobra la situación tan bizarra por la que estaban pasando en estos momentos.
-Es de conocimiento general que en los últimos años hemos realizado importantes avances en nuestra causa, en la mayoría de escuelas ya no se inculca el creacionismo como un postulado realista, sino que es visto como un mito parte de nuestra historia antigua similar a las creencias de deidades griegas o egipcias, y la teoría conocida como “El diseño Inteligente” ha pasado al olvido, los grupos religiosos cada vez tienen menos injerencia sobre las decisiones de nuestra sociedad y la cantidad de libres pensadores que han decidido dar un paso adelante sobre creencias basadas en la fantasía van en aumento. Los dogmas que han atado a la humanidad y no solo lo han limitado nuestras forma de ver el universo por siglos sino que han ocasionado guerras y genocidios a través de las historia se han debilitado a un nivel que ya es cada vez más palpable la idea que estos pasen a formar parte de relatos de comunidades antiguas. Todo esto se logró con mucho esfuerzo por parte de muchos de nosotros, pero lastimosamente este gran avance, el cual se ha dado en beneficio de todos, se está viendo amenazado por una sola persona… creo que todos saben a quién me refiero.
En ese momento la pantalla de atrás del escenario deja de transmitir el discurso y pasa a mostrar una imagen de Carla Moon Haya. Y por primera vez desde que inició el discurso del Profesor Down se vuelven a escuchar murmullos. Robert, deja que estos se mantenga unos segundos sabe que hacer una pausa estratégica puede ser benéfico en este caso, para que sus oyentes intercambien algunas ideas, opiniones y comentarios, luego continúa:
- Esta mujer, cuya presencia no pasa desapercibida, no solo por su evidente belleza, sino porque se ha auto proclamado ser una criatura enviada por una entidad que solo existe en la imaginación de muchas personas de corto pensamiento. Esto no sería tan alarmante sino fuera por el hecho que nuestro propio presidente parece formar parte de todo este circo. James Burt, quien siempre se mostró muy cooperativo con nuestras ideas y propuestas no solo ya no responde nuestras llamadas, ni correos sino que también parece ser la mente que mueve las piezas de este teatro que se ha montado, que puede ser esto ¿sino una burla hacia nuestro grupo y sus ideales?
Los gritos no se hicieron esperar, la gente se estaba emocionando con la palabras de Robert Down, todos los que habían ido veían sus ideas reflejadas en el discurso del físico, el cual hizo una pausa más para verificar la aceptación que estaban teniendo sus palabras. Con una sonrisa de satisfacción continuó:
- Me complace ver, que no soy el único que se siente defraudado por este actuar de nuestro mandatario. Pero debemos actuar con cautela, ya que muchas personas parecen haber sido engañadas por lo que vieron hace pocos días en el “Saint Luke's Medical Center”, lo que como todos aquí deben saber no fue más que una escena bien preparada, por parte de las personas que están atrás de este engaño. Pero esto hace surgir varias preguntas ¿Qué pasó con los verdaderos pacientes? ¿Cómo los sacaron de allí? ¿Hacia dónde se les llevó? Había personas en estado muy grave ¿Qué tan arriesgado fue movilizarlas? Estimados amigos estamos ante un grupo de personas que no respetan la seguridad ni la vida de los enfermos. ¿Es que vamos a quedarnos de brazos cruzados mientras todo este engaño gana más poder sobre nuestra población?
Robert Down volvió a hacer una pausa, esperando escuchar nuevos gritos y exaltaciones por parte de sus oyentes, pero esta vez lo que escucho fueron solo murmullos y pudo ver la expresión de sorpresa en la mayor parte de su público. No podía oírles bien pero las personas que estaban en las primeras filas señalaban hacia un espacio en la parte de atrás del escenario. El físico completamente extrañado se giró para ver qué era lo que señalaban, casi se cae de la impresión, por lo que tuvo que sostenerse de una parte del podio al ver a Carla Moon Haya sobre el escenario detrás de él, a solo unos 3 metros, tenía un micrófono inalámbrico lo que le permitía que todos en el estadio la escucharan.
- Buenas tardes profesor Robert Down, es todo un gusto conocerlo. – Dijo la chica con una tranquila sonrisa – estoy aquí porque quiero ayudarlo, sé que está hablando de mí y me parece que mi presencia aquí sería de mucha ayuda para determinar qué tan lejos o cerca está usted de la realidad.
El físico no sabía que pensar, muchas preguntas pasaron por su cabeza al mismo tiempo ¿Cómo le hizo para pasar la seguridad sin llamar la atención? ¿Realmente esta chica sabía dónde se había metido? ¿Cuál era su intención al presentarse frente al grupo ateo más importante del mundo? La joven comenzó a caminar de forma tranquila hacia el podio y comenzó a hablar:
-Parece que el ratón le comió la lengua profesor, no esperaba que mi presencia aquí le causara tal impresión.
-Tu… - comenzó a responder Robert Down de forma insegura- ¿Cómo has logrado pasar? ¿Es que vienes a mostrar otro de tus trucos de magia?
Carla mostró una sonrisa que hacía notar un poco de malicia en su expresión y le explicó:
- Tenía razón al decir que James Burt me estaba apoyando, todo el cuerpo de seguridad que resguarda esta convención trabaja para la casa blanca… y sobre trucos de magia pues yo no creo que esa sea la forma más apropiada para referirse a los milagros, pero si tenía preparado algo para esta ocasión.
La joven se flexionó las piernas y colocó las palmas de las manos contra el piso, en solo unos segundos las puerta metálicas del estadio se cerraron de forma violenta,  y ante la mirada atónita de todos estas se deformaron y se sellaron formando en las uniones la imagen de un ángel con la mirada perdida,  las alas extendidas y los brazos abiertos con las palmas hacia arriba.
Carla se puso de pie nuevamente, dio una mirada a toda la multitud a su alrededor y, utilizando una estrategia similar a la de Robert Down, les dio unos minutos para que asimilen lo que estaba pasando. Se sintió satisfecha al ver solo rostros de desconcierto, estupefacción y miedo. Por lo que se dirigió a ellos, con una voz con un tono calmado:
- Alégrense pues afortunados son, ustedes que abandonaron por completo la fe y confianza en su creador, ahora tienen una oportunidad de redimirse y alcanzar el perdón por la decisión que tomaron al negar la existencia de un ser superior. Yo he venido con la misión de llevarlos por el camino adecuado, el de la luz y la prosperidad, quién crea en mí y esté dispuesto a seguirme y dar la vida por mí, solo tiene que arrodillarse y jurarme lealtad ante todo. Lo demás, su familia, amigos, trabajo, dinero pasará a un segundo plano una vez que hayan decidido…
-¡Silencio! – Interrumpió de forma enérgica Robert Down -  Todo esto que estás hablando no es más que basura, ¿De verdad esperas que alguien acá crea algo de lo que has dicho solo porque te las ingeniaste para cambiar las puertas del estadio de alguna forma? Si todo el cuerpo de seguridad está bajo tu control, no es tan difícil que tengas otro grupo de personas que te esté ayudando con esta broma de mal gusto.
Ante esta interrupción tan desagradable Carla miró al físico con una expresión de despreció no le agradaba que la haya interrumpido mientras hablaba y menos aún su obstinación, por lo que pensó que debía tomar medidas más radicales pero efectivas.
- Profesor realmente está usted ciegamente apegado a sus ideas, eso es admirable pero existen momentos en los que una persona debe simplemente aceptar que se ha equivocado.
Levanto su mano derecha y ante la mirada de desconcierto de todos los presentes esta fue rodeada por una flama de color negro, la cual no le hacía daño alguno. Nuevamente volvió a flexionar las piernas pero esta vez solo colocó en el piso su mano derecha de la cual surgieron múltiples delgadas líneas de fuego oscuro que como serpientes se trasladaron en todas las direcciones desde el estrado, pasando por entre las bancas y las personas sin tocarlas, hasta las puertas que habían sido selladas hace solo unos segundos.
Al llegar a su objetivo las flamas se esparcieron por las figuras angelicales derritiéndolas de una forma grotesca y finalmente lo único que quedó de estas estructuras fue una masa de metal calcinado. Carla se levantó y al hacerlo el fuego del infierno desapareció por completo. Nadie en todo ese tiempo se atrevió siquiera acercar su mano a las flamas.
- Bueno… ¿esto le pareció suficiente? ¿O prefiere probar mi “truco de magia” en su propio cuerpo?
Robert Down, no podía responder. Su mente buscaba una explicación lógica y científica para el extraño fenómeno que acababa de atestiguar, pólvora escondida, gasolina o alguna sustancia inflamable preparada con anterioridad sobre el piso del estadio, guantes inmunes al fuego, químicos que produzcan una combustión de ese color tan extraño, pero nada le parecía lo suficientemente creíble para tranquilizarlo. Giró su cabeza para ver a la audiencia la cual tenía la misma mirada de asombro en sus rostros, y algunos lo observaban con la esperanza de que les pueda explicar de forma adecuada que era lo que había pasado. Pero el físico no tenía una respuesta para esta situación tan bizarra.
La joven comenzó a caminar hacia el asustado físico, el cual no podía moverse dado el estado de asombro en el que se encontraba. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca el uno del otro Carla lo tomó del cuello y lo alzó con una gran facilidad, en ese momento Robert Down reaccionó y trató de liberarse pero a los pocos segundo Carla lo lanzó contra las personas de las primeras filas en los asientos colocados en frente del escenario y volvió a hablar.
- Esta es su última oportunidad… arrodíllense ante mi… o lo siguiente que se derretiría en este lugar serán sus huesos.
Comenzó a observar a las personas comenzando por los de las primeras filas, donde Robert Down trataba de ponerse de pie con ayuda de las personas sobre las cuales cayó. Al verlos la chica  detuvo su mirada sobre ellos y puso una expresión amenazadora, que indicaba que estaba dispuesta a atacar de nuevo pero esta vez sería de una forma mucho más drástica. Esto fue suficiente para que los más asustados comenzaran a agacharse y arrodillarse, el miedo se esparcía por el estadio como un virus, entre más personas cedían a las exigencias de Carla menor era el poco valor que quedaba en los que aún tenían la intención de mantenerse de pie.
La chica vio con satisfacción que casi todas los que estaban en la parte baja se habían arrodillado, pero al alzar la vista en los asientos superiores muchos grupos de personas aún estaban de pie, los observó con detenimiento y ubicó a aquellos que parecían ser los que se veían más decididos a no obedecerla. Estaban en el ala derecha del edificio en el nivel más alto del estadio. Con una agilidad asombrosa la chica comenzó a correr hacia ellos a su camino con solo verla muchos de los que aún se mantenía de pie se pusieron de rodillas por el miedo generado por el instinto de supervivencia humano. En solo dos minutos llegó a la parte más alta de las gradas donde un grupo de unas 40 personas aún se mantenían de pie, entre ellos destacaba un hombre de color de piel cobrizo, pelo oscuro, con un gran bigote, vestía un traje de color azul oscuro algo descuidado y en su cintura tenía el estuche marrón de una pistola. Al verlo Carla le habló en tono tranquilo pero amenazador.
- Veo que tenemos a alguien que va a ser difícil de convencer acá. ¿Cuál es tu nombre?
El hombre acercó su mano derecha a su pistola y a pesar de que era notorio su nerviosismo respondió de la forma más segura que pudo:
- Gabriel Hernández, vengo de México, del distrito Federal. Allí existe una gran devoción por Dios en especial por la virgen de Guadalupe. Pero a mí eso siempre me pareció una forma de ganar dinero a costa del miedo de la personas.
- Pues no estás muy lejos de la verdad, muchos usan la religión como un medio para enriquecerse. Pero dime ¿qué es lo que hace que no te arrodilles ante mí? Creo que ya te di suficientes pruebas de que no soy una charlatana y de que esto no es una broma.
-Hace años decidí dejar de creer en Dios dado que como te dije más me parecía que se utilizaba la religión para lucrar que para algo verdaderamente positivo. Pero mis padres siempre fueron cristianos devotos y ellos inculcaron en mí su fe desde niño, no solo ellos sino la comunidad entera y si bien yo deje de creer hace mucho hay algo que siempre recordaré… el Dios en el que creían mis padres, el Dios que mi sociedad trató de hacerme creer en, era supuestamente un ser de amor. Una entidad que perdona los pecados de la gente y trataría de hacernos ir por el mejor camino.  Un ser así no podría haber enviado a una chiquilla engreída que…
Gabriel Hernández no pudo terminar la frase, en solo unos pocos segundo su cuello había sido aprisionado por Carla impidiéndole hablar, la chica sabía que esa forma de pensar del mexicano era demasiado peligrosa para que más personas la oigan y el riesgo aumentaba por el hecho de que todo lo que estaba pasando estaba siendo grabado. La chica miró fijamente a los ojos de su prisionero y unas flamas de color negro comenzaron a salir de la mano con la que agarraba el cuello del hombre, el cual solo pudo emitir un grito ahogado por dos segundos ya que al poco tiempo de él solo quedaba su esqueleto ennegrecido por las quemaduras, a los pocos segundos la chica lo lanzó con gran fuerza contra otro grupo de personas que aún se mantenían de pie. Con una expresión amenazadora y llena de furia, dijo:
- ¿Alguien más quiere que despeje sus dudas?
Al decir eso alzó un poco la mano con la que recientemente había calcinado a su víctima y dejó ver en ella una flama oscura de casi un metro de alto. Esta imagen se mostró en todas las pantallas del estadio por lo que todo aquél que aún se mantenía de pie se dejó vencer por el miedo y se puso de rodillas.
Carla al ver su victoria sobre la voluntad de la comunidad atea, mostró una sonrisa extraña que dejaba ver sus dientes, dirigió su vista hacia el piso  y con un tono tan bajo que nadie la escuchó, masculló:
-Todo, está saliendo de acuerdo a lo planeado.
A algunos Kilómetros de distancia, James Burt tiene la vista fija en un monitor donde se ve a una joven con una mano encendida con una flama oscura. El sudor corre por su frente y su espalda, ligeros temblores afligen su cuerpo y sus ojos están abiertos tanto como pueden, su expresión refleja más miedo que cualquier otra sensación, solo un pensamiento surca en estos momentos su cerebro:
-¿De… de verdad a esta mujer… la envió Dios?

miércoles, 30 de julio de 2014

Capítulo 13: El viaje de la esperanza



Dos figuras encapuchadas caminan bajo el sol del mediodía del otoño limeño, pasan desapercibidas dado que su forma de vestir se mezcla fácilmente entre el gentío que los rodea.
-¿Estas segura que fue una buena idea dejarle nuestros pasaportes a ese… sujeto Diana?
- Tranquilo Emilio… Erwin tendrá la apariencia de un vagabundo sin oficio ni beneficio, pero es el mejor en lo que hace, tenlo por seguro.
El chico no estaba del todo convencido, la idea de cruzar tres continentes con documentación falsa lo ponía nervioso, comenzaba a arrepentirse de haber hecho eso y pensó que quizás pudo haber una forma más segura para poder resolver ese impedimento.
-Dime… ¿realmente crees que podremos cruzar aduanas e inmigración con los documentos que ese sujeto falsifique?
-¿Falsificar? No recuerdo haber usado esa palabra. Obtendremos visados verdaderos y estos deberán ser registrados en la base de datos de los consulados o embajadas respectivas.
Por un momento Emilio pensó que había escuchado mal o que simplemente el mundo estaba de cabeza, más aun de lo que ya estaba para él, lo único que le faltaba es saber que el sujeto con el que habían estado hace un momento era una especie de importante embajador internacional o algo así.
-¿Perdón? Pero ¿Cómo esa imitación de persona nos va a conseguir visados originales?
-Contactos, Emilio, contactos. Erwin sabe exactamente quienes son las personas que brindan en los consulados y embajadas los visados y no solo plasma el documento sobre las hojas de los pasaportes, los registros se alteran convenientemente para dar la impresión que pasamos por allí solicitando esos permisos de ingreso. En otras palabras, de forma ilegal conseguiremos algo legal.
El chico no pudo evitar bajar un poco la velocidad de sus pasos al oír eso. Jamás pensó que sería tan fácil obtener documentos de ingreso a otro país, pero como si su amiga le estuviera leyendo los pensamientos le comenzó a explicar.
-No creas que es algo fácil, en primer lugar ya viste que la suma de dinero que le hemos entregado no es una que esté al alcance de cualquiera. Además si una persona se pudiera dar el lujo de gastar esa cifra, es difícil de pensar que se trate de alguien que no pueda conseguir los documentos por el conducto regular. Erwin es necesario en este proceso, porque así tengamos el dinero y tratemos de sobornar a las personas apropiadas sería difícil que nos hagan caso, ya que sin conocernos nada les impide pensar que seamos infiltrados tratando de buscar malos funcionarios en el sistema, de alguna u otra forma “el pato noruego” se ha ganado su confianza y por medio de él podemos acceder a lo que necesitamos.
-Parece que lo conoces bien.
Diana desvió un poco la mirada hacia el piso e hizo una mueca de desagrado, y se limitó a decir.
-Hace unos años necesité sacar para una persona un documento de identidad, partida de nacimiento y pasaporte peruano, ahí fue donde supe de su existencia y pude saber un poco acerca su red de contactos. Sabe cuál es el eslabón débil en cada proceso. Pero prefiero no entrar en detalles de esos días, fue poco antes de que me conozcas.
Ante esa respuesta Emilio prefirió callar, sabía que si su compañera no deseaba hablar de algún tema en específico, simplemente no lo haría, por más que se le insistiera.
Al cabo de un par de horas ambos estaban de regreso en la casa de Diana, donde Salvador los esperaba junto con Beatriz y Karen en la misma sala donde fue atendido por primera vez después de su pelea con Carla, que ahora llena de pomadas, vendas y frascos recordaba a una sala de enfermería. Las heridas de corte del enviado estaban sanando a un ritmo normal, pero las quemaduras casi no presentaban mejoría.
-Creo que, esto tardará un poco más de lo que esperaba.- Dijo la joven estudiante de medicina, mientras le cambiaba los apósitos por segunda vez en el día. – Estas quemaduras demoran mucho en sanar.
-Es natural, estas heridas fueron hechas por el fuego del infierno…-explicó Salvador, el cual se veía mejor, pero movía lo menos posible sus brazos dado el dolor que le causaban las quemaduras.- Este elemento no existe en este mundo y por tal los medicamentos que tienen no surten el efecto esperado.
Emilio, mientras lo escuchaba pensaba para sus adentros, que otras sorpresas podría albergar esta chica y si sería suficiente la espada que irían a buscar a la india para vencerla. A pesar de querer preguntarle su opinión a su amigo sobre las dudas que lo agobiaban prefiero callar, dado que temía que la respuesta no lo tranquilizara ni a él ni a las personas que estaban en ese momento en la sala.
Luego de que Beatriz y Karen se fueran Diana le dijo a su amigo:
-Comienza a empacar hoy mismo ¿de acuerdo? Si esperas a última hora estoy segura de que olvidaras algo, y en el tiempo libre que tengas comienza a tratar de conocer un poco las costumbres y el idioma de Cachemira, lo último que necesitamos es que una de tus imprudencias haga que medio pueblo se nos eche encima.
-De acuerdo, de acuerdo – Emilio sabía que la chica podía volverse muy detallista a tal nivel que una persona normal la podría encontrar desesperante.
Dado que todos los recursos médicos se encontraban en la sala de Diana y era riesgoso mover a Salvador porque se le podría abrir de nuevo la herida del pecho, decidieron que era mejor dejarlo pasar la noche en ese lugar y mañana decidir donde se quedaría.
Emilio regresó a su casa y en ella a regañadientes, comenzó a armar su maleta de viaje. Su amiga le había dicho que solo estarían cuatros días en el lugar por lo que seleccionó la ropa exacta. Luego de poner sus útiles de aseo, se dio cuenta que le sobraba algo de espacio. Se le vino la graciosa idea de que terminaría llenándola con recuerdos que Diana compraría allá, pero dada la situación actual, no les quedaría mucho tiempo para “recordar” el viaje.
Eran poco más de las 7 de la mañana cuando el timbre de la casa de Emilio, sonó con gran insistencia, el chico se levantó maldiciendo a la persona que estaría en su puerta, “Si es un testigo de Jehová que viene a darme su opinión de Carla o algo similar, le pediré que se la expliqué a la pared de mi casa… le hará el mismo caso que yo” pensó para sus adentros.
Al bajar y abrir la puerta el joven, vio a Diana en la puerta de su casa. Se notaba que se había bañado y arreglado recientemente, vestía una blusa negra y unos pantalones jeans. Sin esperar a que se le diga palabra alguna, entró a la casa de su amigo diciendo:
-Gracias por invitarme a pasar Emilio, que caballero eres. Te comentó que llamé a Erwin tendrá nuestros pasaportes listo para hoy en la noche, por lo que tenemos todo el día para hacer aprender sobre el lugar a donde vamos. ¿Ya terminaste tu maleta? ¿Necesitas algo más?
-Pues en estos momentos se me ocurre ponerle una lentilla a mi puerta para evitar que la gente entre sin que yo la invite, ya van dos veces que me pasa eso en estos días.
La chica le brindo una sonrisa burlona, la cual casi se convierte en una carcajada al ver que la persona que tenía en frente era evidente que acababa de salir de la cama.
-De acuerdo “bello durmiente”, pero antes de pensar en aditamentos innecesarios para tu casa podrías por favor ponerte lo más decente que puedas, mientras yo te haré el favor de hacerte el desayuno, el cual estoy segura será el más balanceado en nutrientes que debes haber disfrutado en meses.
Emilio, por toda respuesta cerró la puerta e hizo una mueca de disgusto, no le gustaba que esa chica le dé órdenes pero sabía que si discutía con ella era casi imposible que no le termine dando la razón. Sin decir mayor palabra subió las escaleras de su casa, se bañó y se puso una camisa blanca y pantalones jeans.
Al bajar encontró en su mesa de comedor un vaso de jugo de naranja, pan integral con queso jamón y lechuga y huevos revueltos en un plato. Mientras que su amiga estaba sentada en el lado derecho de la mesa tomando una taza de té al verlo ella le explicó:
-Tenemos muchas cosas que hacer, por eso te preparé algo con alto contenido proteínico y que te de energía para que no me vengas en 4 horas con que quieres ir a comer comida rápida o algo similar, recuerda que podemos estar a puertas del fin del mundo pero igual debo cuidar mi silueta.
Ante semejante explicación, el chico jugueteó con la idea de administrarse unas cucharadas de somnífero en su vaso para dormir durante el resto del día y librarse de Diana, pero sabía que ella encontraría la forma de despertarlo, por lo que se limitó a comentar:
-Al menos espero que tenga un buen sabor.
-El sabor no está necesariamente relacionado con el contenido nutricional de los alimentos.- Respondió la chica mientras tomaba de su taza de té.
Emilio comenzó a comer el desayuno que la joven le había preparado, sabia mejor de lo que esperaba, pero prefirió no decirlo dado que el ego de la chica ya estaba lo suficientemente alto, por lo que prefirió desviar la conversación por otro lado.
-Diana, si dices que Erwin va a tener nuestros pasaportes listos en la noche ¿Se puede saber cuál es la urgencia de venir a despertarme a estas horas de la madrugada?
-Son las 8 de la mañana Emilio, el hecho que tu no hagas nada durante casi todo el día no quiere decir que las personas normales no aprovechemos nuestro tiempo de la mejor forma posible. En primer lugar debemos de cambiar dinero, a pesar que te cueste difícil de creer no en todo el mundo se compra cosas usando nuevos soles peruanos, así que será mejor que vayamos a alguna casa de cambio en el Jirón Ocoña y compremos unos cuantos dólares, con dos mil cada uno será más que suficiente esos nos dará unas 120 mil rupias indias las cuales compraremos cuando lleguemos allá. Al hacerlo así no solo estamos obteniendo el tipo de cambio más ventajoso sino que será más seguro, pues dadas las altas transacciones que se manejan en ese sitio no llamaremos nada la atención por solo comprar esa cantidad cada uno.
Por lo visto la chica había trazado un plan para poder adquirir efectivo muy eficiente, pero el joven aun tenia una duda que no iba a dejar pasar:
-¿Y para eso debías de despertarme a estas horas? Eso lo pudimos hacer en la tarde mientras que yo aprovechaba la mañana para hacer cosas más productivas como…
-Como dormir y desperdiciar horas de valioso tiempo que no tenemos – interrumpió la chica – ahora termina de comer y deja de quejarte pareces un niño. El resto del día lo emplearemos en conocer las costumbres e idiomas del lugar. Yo trataré de ver la forma de hacernos entender en lo que respecta a direcciones, como pedir comida, buenas costumbres y normas de comportamientos, en cuanto a ti me contento con que aprendas a saludar y poder preguntar dónde está el baño de hombres.
Emilio detestaba que le dijeran o lo trataran como un niño pero hizo caso para evitar que la discusión se prolongue innecesariamente. Luego de terminar de desayunar, se lavó los dientes mientras que su amiga limpiaba la mesa.
En poco más de una hora ambos jóvenes caminaban por las calles del jirón Ocoña, la zona se caracterizaba por ser una central de cambios de monedas de distintos países, era fácil de encontrar dólares, euros, pesos colombianos, bolivianos, entre otros y al mejor tipo de cambio de la ciudad. Pero encontrar rupias indias era casi imposible, por ende la mejor opción era conseguir dólares americanos. Los negocios eran pequeños y muy juntos entre sí. En casi todos se podía ver letreros con los valores de la compra y venta de dólares y euros. En los que eran de un mayor tamaño también se mostraban los valores a ofrecer para transacciones de monedas sudamericanas.
Antes de buscar la casa de cambios adecuada ambos fueron a un banco a sacar el dinero necesario de sus respectivas cuentas bancarias para poder comprar los dos mil dólares que requerían. Emilio tenía una cantidad decente proveniente de la herencia de su fallecido abuelo por lo que no tuvo problemas en retirar el dinero necesario. Diana tenía una envidiable cuenta bancaria que le permitía vivir muy tranquilamente.
-¿Bueno ya estás listo?- Dijo la chica.
-Sí, Diana. ¿Ya decidiste en qué lugar cambiaremos nuestro dinero?
-No, pero demos un corto recorrido a la zona. Para ver si es que encontramos una buena oferta.
Después de caminar unos minutos se dieron cuenta que el tipo de cambio era casi el mismo en todos lados, por lo que decidieron entrar en la que les pareció menos ocupada de todas así evitaban hacer una cola innecesaria.
-¡Listo!- Dijo la chica con mucho entusiasmo- Ahora a nuestro próximo destino.
-¿Y se puede saber cuál es ese?- Preguntó Emilio.
-La embajada de India en Perú obviamente.
-¿Pero no dijiste que tu amigo Erwin nos conseguiría los visados con sus contactos?
-Así es, pero no se me ocurre un mejor lugar para saber un poco más de la cultura de ese país que en su embajada.
Una hora después ambos amigos se encontraban frente a las instalaciones de la embajada India en Perú, el edificio era de un color amarillo y de dos pisos de alto. Se podía ver tanto la bandera de india como la de Perú flameando en la parte superior de la puerta de entrada, en ella  un vigilante de seguridad muy amablemente les consultó por el motivo de su visita por lo que Diana con su carisma natural le explicó que deseaba visitar la biblioteca del lugar, bajo la excusa que eran dos jóvenes estudiantes de la carrera de turismo y hotelería y necesitaban información para un proyecto orientado a incentivar un mayor flujo turístico hacia “el encantador y poco publicitado país Indio” según las palabras de la joven durante su explicación.
-No solemos tener muchas visitas como ustedes- les dijo el trabajador de seguridad, con una sonrisa muy cordial- será un placer ayudarles a dar a conocer un poco más de esta maravillosa nación. Por favor, pasen y por la primera puerta de la derecha darán a un pasadizo, al final de este estarán en la puerta de nuestra biblioteca, es pequeña pero espero que encuentren lo que necesitan.
-Seguro que así será.- Respondió Diana con una sonrisa, igual de cordial.- Muchas gracias y que tenga un buen día.
El interior de la embajada era de un color similar al de la fachada exterior. Se podía ver tres relojes en la parte posterior, bajo ellos estaba escrito Perú, Bolivia e India. En algunos paneles de lectura habían colgados recortes e impresiones de noticias de acuerdos, sociales, económicos y culturales entre los tres países mencionados, así como publicidad de cursos relacionados a la costumbres indias. Había una pequeña sala de espera al lado izquierdo con muebles de madera y forros de color blanco, se veían muy cómodos. Giraron hacia el pasillo del lado derecho que los dirigía a la biblioteca, caminaron sobre una alfombra azul con decorados de color naranja, en su camino vieron algunos cuadros de personajes Indios, al menos eso supusieron por los nombres poco comunes para ellos.
-¿Por qué crees que también toman en cuenta la hora de Bolivia?- preguntó Emilio.
-Me imagino que por necesidad, o poco tránsito de  bolivianos a la india no es necesario mantener una embajada en ese país y los que deseen tramitar algo tendrán la complicada tarea de venir hasta acá a hacerlo. No serían la primera embajada en el mundo que trabaja de esa forma.
El chico pensó que era una suerte que las cosas no fueran al revés ya que sin importar que clase de contactos tenga Erwin, se tardaría más de dos días en conseguir los visados si es que tenía que enviar los pasaportes fuera del país.
Al terminar de recorrer el pasadizo e ingresar en la biblioteca los recibió una señora de unos 50 años, sentada en un escritorio de madera, vestida de blusa azul, pelo negro, piel marrón y lentes delgados de montura de color plata, les brindó una amable sonrisa y les dijo:
-Buenos días, no solemos tener muchas visitas, ¿a que se debe el gusto que dos apuestos jóvenes nos honren con su presencia el día de hoy?
-Es usted muy amable- respondió Diana riendo un poco- Somos estudiantes de turismo y hotelería y estamos trabajando en un proyecto que tiene como objetivo poner a la India como un destino turístico más atractivo de lo que es ahora, para lo cual nos encantaría poder revisar algunos libros referentes a su maravillosa cultura.
-¡Ho! será un gusto ayudarles, por favor pasen y siéntanse cómo en su casa. -respondió la mujer con mucho entusiasmo- Tenemos una sala de lectura donde se pueden acomodar y pueden contar conmigo para bridarles el material que ustedes consideren necesario.
Ambos chicos se acomodaron donde se les indició y Diana solicito les pudieran brindar libros referentes a las costumbres y protocolos de comportamiento del país. En cinco minutos la amable bibliotecaria regresó con seis libros de diferentes tamaños y se los puso a su lado.
-Si necesitan algo más no duden en solicitarlo, estaré en mi escritorio.
Emilio esperó hasta que se alejara la mujer para comentarle a su amiga:
-Que amables son todos por aquí. No me esperaba que fuera tan fácil ingresar a estos documentos.
-No estamos consultando sus registros militares Emilio, y tengo la sensación que somos los primeros visitantes de esta señora en días.
Durante el resto del día ambos jóvenes pasaron el tiempo revisando publicaciones relacionados con la cultura y el idioma indio, mientras que Emilio solo había llegado a ojear un libro y medio, Diana llegó obtener buena información de 5 diferentes impresos 2 en español y el resto en inglés. Solo hicieron una pausa para almorzar y lo hicieron en la cafetería de la embajada, no ofrecía un menú muy variado pero prefirieron no perder el ritmo de sus actividades alejándose innecesariamente. Llegada las 6 de la tarde, hora en que la bibliotecaria les informó que debía cerrar, los dos amigos se retiraron de las instalaciones de la embajada, hacia su siguiente destino: la oficina de Erwin.
Realizando una solicitud similar a la del día anterior en la planta baja del restaurante, accedieron al despacho del traficante, el cual los esperaba vistiendo exactamente igual que el día anterior, lo que hizo que Emilio se preguntara si siquiera se tomó la molestia de bañarse.
-¡Bienvenidos!- dijo casi gritando Erwin- les tengo excelentes noticias, no fue nada fácil y me costó pasar casi todo la noche sin dormir, además de cobrar algunos favores pero conseguí lo que necesitaban.
Diana y  Emilio avanzaron por el lugar y la chica le dijo en tono sarcástico:
-Erwin eres tan maravilloso, te haría un monumento en mitad de la plaza de Lima si es que las palomas no tuvieran ya suficientes lugares donde hacer sus necesidades. Déjanos ver eso.
El joven les pasó los documentos a sus dos clientes, y estos los inspeccionaron con mucho cuidado.
-Esto… estás seguro que no tendremos ningún problema al pasar los controles de inmigración ¿verdad?- preguntó Emilio.
-Por supuesto que no tendrán problema alguno, ninguno de mis clientes se ha quejado alguna vez por mis servicios, amigo. –Respondió Erwin en tono jactancioso.- ¿Qué te hace pensar eso?
-Que cuando a tus clientes los atrapan prefieren usar su única llamada para contactar a un abogado, antes que a un traficante de documentación.- Respondió Diana en tono irónico, sin sacar la vista de su pasaporte.
-Muy graciosa, muy graciosa. –Respondió el aludido, en forma cortante- ¿Alguna vez alguien te dijo que te dedicaras a la comedia? Espero que no, porque déjame decirte que no te iría nada bien. A todo esto ¿tienes el resto del pago que me prometiste por el gran esfuerzo que significó tener estos papeles de un día para otro?
Diana guardó su pasaporte en su bolso, y sacó su chequera, escribió y firmó el documento de la parte superior y se lo entregó al chico en frente de ella diciéndole.
-Espero que tu trabajo sea de la calidad que se espera de un… “profesional” de tu nivel.
Erwin tomó el cheque y era muy difícil no notar el brillo en sus ojos al ver esa cifra escrita en él, sin apartar su mirada le respondió a Diana:
-Obvio que mi trabajo es de lo mejor, no has tenido ningún problema con los documentos que te…
-No es necesario que entremos en detalles de transacciones pasadas. –Interrumpió la chica de forma repentina- Creo que la discreción es fundamental en este negocio también ¿verdad?
Ambos jóvenes miraron a Diana, parecía que incluso se había puesto un poco nerviosa, algo muy raro en ella.
-Claro, tienes razón- Dijo el chico mientras doblaba el cheque y se lo guardaba en el bolsillo- La discreción es fundamental tanto por el proveedor como por el cliente. Dime dulzura ¿hay algo más que este pobre comerciante de sueños y oportunidades pueda hacer por ustedes?
-¿Te volviste poeta de repente? Hazle un favor al mundo y no se te ocurra seguir esa profesión.- Dijo la chica con una sonrisa burlona- No, no tenemos ningún negocio adicional contigo. –Se giró a hacia el lado donde estaba su amigo- ¿Revisaste tu pasaporte bien Emilio? ¿Tu nombre está bien escrito? ¿Las fechas son las adecuadas?
-Pues sí, todo parece estar en orden.
-Entonces, no tenemos nada más que hacer acá. Erwin me gustaría decir que fue un placer verte, pero no soy tan buena mintiendo. Que pases una buena noche y hazte un favor a ti mismo y báñate al menos una vez cada dos días ¿de acuerdo?
-Jajaja, lo tendré en cuenta preciosa.- Respondió el chico de forma despreocupada.
Luego de salir del restaurante de comida china Emilio le comentó a su amiga.
-Realmente este ha sido un día muy productivo, ¿Qué crees que Carla ha estado haciendo durante este tiempo?
-Mucho me temo que debe estar pensando en entrar en contacto con la comunidad a la cual ella considerara más fácil de convertir a su lado… ¿Te imaginas cuál es?
El chico pensó en las tres religiones principales musulmanes, cristianos y judíos pero ninguna le parecía más fácil de convertir que las otros dos. Por lo que probó suerte diciendo:
-Este… ¿Musulmanes?
-No Emilio, no creo que vaya primero por los musulmanes, ni por los judíos o los cristianos si esas eran tus otras dos opciones.
-Entonces, ¿Por quienes iría?
-Se me ocurre otro grupo humano un poco más susceptible.
A miles de kilómetros de distancia en el despacho Oval de la casa Blanca Carla Moon Haya, se encontraba sentada en el escritorio del presidente de los estados Unidos. James Burt en frente de ella la observaba de pie, mientras que la chica revisaba un conjunto de hojas que el mismo le había traído un par de minutos antes.
-¿Y dices que se reunirán en el “Giants Stadium” en New Jersey?- preguntó la chica sin sacar las vista de las impresiones que tenía sobre el escritorio.
-Si… creen que eres una estafadora y piensan tomar una acción en común para demostrarlo.-respondió el presidente, visiblemente nervioso.
Carla se puso de pie y con una sonrisa que mostraba seguridad y algo de malicia dijo.
-¡Excelente! Tenerlos a todos ellos en un mismo lugar era lo mejor que me podía pasar.
La primera hoja sobre la mesa tenía la foto de un hombre mayor, de más de 60 años. Vestía un saco gris y una corbata roja. Tenía algunas arrugas en la cara y el pelo casi totalmente gris. En la imagen se le veía sonriente, debajo de ella se podía leer “Robert Down – 3 veces premio nobel de física”

lunes, 14 de julio de 2014

Capítulo 12: El pato Noruego



Diana Bonilla y Emilio Sandoval caminaban por las calles del Lima, habían dejado a Salvador bajo los cuidados de su amiga Beatriz, la zona por donde iban era conocida por ser un lugar al que acude gente que está relacionado con negocios ilegales, extorciones, falsificaciones y que por el precio adecuado se puede conseguir cualquier tipo de información o documentos desde tarjetas de propiedad de autos hasta la nómina de pago de todo el congreso del país, la zona era altamente comercial y dado que era cerca de medio día era un poco difícil caminar sin ser empujado por alguna persona. A sugerencia de la chica ambos iban vestidos con ropa algo deteriorada pantalones Jeans desgarrados y chamarras con capucha que cubrían sus rostros, todo esto con la intención de pasar lo más desapercibidos posible. En cada lado de la calle habían diversos negocios, muchos relacionados a equipos de cómputo y software, otros a libros de diversos temas, y algunos restaurantes, disponían de poco tiempo para lo que se proponían hacer, por lo que iban a un paso acelerado y el chico le preguntó a su amiga:
- ¿Me puedes decir que estamos haciendo en este lugar?
-Ya te lo dije – respondió la joven mientras caminaba y miraba a todos lados tratando de encontrar algo – Necesitamos algunos documentos para poder llegar a la India como la visa schengen por la escala que haremos y la Visa misma del país.
-¿Y esperas que consigamos eso acá?
-Tu solo confía en mi… ¡mira, ya encontré el lugar que buscaba!
Diana señaló un restaurante de comida china que se veía un poco más elegante que el resto de negocios, pero no lo suficiente como para desentonar con el lugar donde se encontraban, antes esto Emilio dijo arqueando una ceja:
-¿Esperas que consigamos Visas falsas aquí?
-Shhhh- le chilló la chica llevándose un dedo a la boca en señal de silencio- ¿Por qué no mejor te pones un cartel en la cabeza diciendo lo que vamos a hacer?... ven entremos y sentémonos en la mesa que tenga menos gente  a su alrededor.
Entraron al negocio, las paredes de color rojo estaban adornadas con dragones dorados y dibujos  de hombres con ropas orientales además de los típicos gatos dorados que movían una pata en la caja de pago en la parte posterior, para suerte de ambos el lugar estaba casi vacío. Eligieron una mesa que estaba en el centro del salón de forma que no tenían nadie cerca. Al verlos una chica con blusa blanca y falda negra se acercó a ellos llevándoles dos cartas, cuando se las ofreció, Diana la miró a los ojos y le dijo:
- No es necesario venimos a probar el pato Noruego.
Al oír esto su amigo pensó por un momento que la chica había perdido la razón, pero la camarera rápidamente dio media vuelta y se alejó de ellos.
-¿Pato Noruego?
-¿Esperabas que grite a los cuatro vientos que es lo que queremos? Hay algo que se llama discreción y en este tipo de negocios es fundamental.
Pasaron unos 3 minutos y la chica que los atendía regreso a la mesa y le dijo:
-Señorita su pato está listo, puede ir por el al segundo piso, por la escalera.
-Gracias -respondió Diana, mientras se ponía de pie y le decía a su compañero- ¡muévete Emilio!
Ambos jóvenes subieron por las escaleras de madera que se encontraban a un lado del lugar, al llegar al  final de los escalones entraron por una puerta de madera con la imagen de un pato tallado en ella. En el interior de la habitación a la que ingresaron había papeles en rumas colocados desordenadamente por todo el lugar, tanto en el piso como en las mesas y sillas, al fondo de la estancia pudieron ver a un chico de unos 25 años apoyado sobre un escritorio de madera fina, con un símbolo de un pato similar al de la puerta, vestía un pantalón y una chaqueta ambos de cuero negro, llevaba una camisa blanca, una correa cuya hebilla era un cráneo, su pelo estaba desordenado como si no se lo hubiera lavado en días, medía aproximadamente un metro setenta y los recibió con una sonrisa burlona.
-¡Diana Bonilla! ¿A que debo el honor de tu vista? Debiste avisarme antes para poder ordenar un poco mi despacho.
La chica comenzó a caminar hacia el interior de la habitación y con voz calmada dijo:
-Lastimosamente no cuento con mucho tiempo… Erwin. Además dudo que este chiquero que llamas despacho pueda ordenarse en menos de 1 mes, pero descuida no estoy acá para ver lo bien que manejas tus negocios.
Erwin emitió una risa en voz baja, se apartó de su escritorio y se dirigió al encuentro de la chica.
-Claro… no creo que una chica tan hermosa e inteligente como tu venga a un lugar como este a menos que requiera de mis…. Servicios especiales… ¿Quién es el niño que te acompaña? ¿Tu novio?
-No… es solo un amigo su nombre es Emilio- Giró y miró a su compañero y le hizo una seña para que se les uniera- acércate Emilio, aunque no lo creas Erwin Quiroz no muerde… y menos aún a sus clientes potenciales.
Emilio se acercó vacilante, no le gustaba nada el lugar y ese tipo Erwin tenía todo el aspecto de no haberse duchado en al menos una semana.
-Parece que tu cachorro me tiene miedo, Diana. – Dijo Erwin en forma burlona.
-¿Debo recordarte que tu apariencia tan pulcra suele crear un efecto similar en cada persona que te ve por primera vez? – Menciono la chica en tono serio.
Ante tal comentario Erwin dio una fuerte carcajada, lo que hizo que Emilio se pusiera más nervioso aún y en su incomodidad y deseo de abandonar ese lugar lo más pronto posible le dijo a su amiga.
-¿No crees que deberíamos decirle de una vez que es lo que necesitamos?
-Sí, claro… Erwin si dejas de reírte como tonto y me pones algo de atención podríamos terminar este asunto rápidamente… necesito que coloques unas visas sobre nuestros pasaportes.
El aludido dejo de reírse y tomó un poco más de seriedad y observó a la joven con un aire de superioridad.
-Claro no hay problema, la visa americana imagino… es lo que más se pide últimamente creo que debería solicitar me hagan descuentos por cada docena que tramito.
-No, no necesitamos la visa americana… necesitamos la schengen y la de entrada  a la India.
El chico vestido de ropa de cuero puso una expresión de perplejidad y desconfianza, ese pedido era extremadamente extraño y poco usual, por lo general iban a él gente que no tenía muchas oportunidades de conseguir un futuro en Perú y deseaban ir a probar suerte a Europa o Estados Unidos, pero tenían problemas para obtener el visado por el conducto regular, pero nunca había recibido un pedido de una visa para la India.
-La india… es un pedido un poco peculiar Diana… ¿puedo preguntar qué es lo que deseas hacer allá?
-Solo deseo hacer un poco de turismo no convencional es todo y no tengo el tiempo para hacer el trámite de rigor que exigen ambos visados.
La respuesta no terminó de convencer al joven traficante, pero sabía por el negocio en el que estaba que a veces no era buena idea preguntar mucho acerca del uso que le iban a dar a su trabajo sus clientes.
-¿Para cuándo los necesitas?
-Para mañana.
-¿Qué?...-EL chico casi se va para atrás al oír esa respuesta- Diana, te creía una chica más inteligente, ¿es que crees que esto se puede conseguir con solo una llamada telefónica? Es prácticamente imposible que te consiga una visa de estas en un día… y no hablemos de dos.
La chica ya estaba preparaba para esa respuesta sabía que lo que pedía era cualquier cosa menos sencilla, pero ya estaba preparada para manejar la situación.
-Di un número Erwin… yo sé que sabes que hilos jalar y que manos sobornar para conseguir esto para mañana.
Al oír eso el chico hizo una sonrisa de orgullo y se giró, dándoles la espalda. Caminó hacia su escrito y sobre un papel escribió algo, lo tomo entre dos de sus dedos y se lo ofreció a sus visitantes, al ver esto Emilio y Diana avanzaron hacia él y fue la chica quien tomo el papel, al ver lo que había escrito su amigo no pudo contener su impresión.
-¿Qué?- gritó- ¡Diana! No puedes aceptar eso, es una locura con ese dinero podrías…
Antes que acabara la frase la joven puso su mano frente al rostro de Emilio dándole a entender que no necesitaba de su opinión. Con tranquilidad sacó de su bolso negro un talonario de cheques, en uno de ellos escribió cuidadosamente la cifra que Erwin había escrito en el papel, luego de eso lo arrancó y se lo entrego diciendo:
-Tendrás otro igual mañana si cumples tu parte del trato.
-¡Wow! De verdad debes estar emocionada por hacer turismo allá.
-En éxtasis.
-Bueno dulzura, necesito sus pasaportes, no esperaras que les de las visas como unas calcomanías para que las peguen ustedes mismos ¿verdad?
Ambos sacaron los documentos mencionados, Emilio tenia serás dudas de dejar algo tan importante en manos de alguien con la apariencia de un vagabundo, de hecho si no fuera por que confiaba plenamente en Diana y porque no necesita un pasaporte en su propio país de ninguna manera se lo hubiera dejado.
-Bueno eso será suficiente muchachos- dijo Erwin mientras recibía los documentos- tendrán sus papeles en regla mañana mismo, me pondré a trabajar en ello en este instante ya que al tratarse de un cheque de Diana Bonilla, no es necesario ni siquiera comprobar si realmente tiene o no fondos la cuenta bancaria.
-Encantador, realmente encantador- respondió la chica en tono irónico- pero dejémonos de tonterías, sé que lo primero que harás ni bien pongamos un pie fuera de este lugar es depositar el cheque en tu cuenta bancaria para asegurarte de mañana poder comprobar la liquidez del mismo. Pero no te demores mucho ya que si quieres ver a su hermano gemelo del mismo monto debes tener nuestros documentos listos cuando estemos de regreso.
El chico rió por lo bajo, y le respondió.
-Belleza e inteligencia en abundancia en una sola persona… es algo difícil de ver en estos días… ¿Por qué no trabajas conmigo Diana? Juntos podríamos hacer grandes cosas.
-Gracias, pero temo que si pasara mucho tiempo contigo mi cuerpo incubaría una nueva cepa de virus Hantavirus y no tengo la menor intención de volverme la placa Petri de estudio de nadie.
La expresión en el rostro de Erwin reflejaba confusión e incomprensión, por lo que solo pudo atinar a responder:
-¿Por qué diablos a veces te da por hablar en un idioma que solo te podrían entender los marcianos o alguien de tu propio planeta?
Emilio sintió una extraña sensación al darse cuenta que no podía estar más de acuerdo con esa frase, en ocasiones Diana podía ser extremadamente extraña tanto al actuar como al hablar. Por toda respuesta la chica le brindó una sonrisa, dio media vuelta y comenzó a alejarse hacia la puerta.
-Esperamos ver una muestra de tu habilidad y conexiones en el mundo del tráfico documentario para mañana Erwin. Emilio, vayámonos y dejemos a nuestro amigo hacer lo suyo.
Al oír a su amiga el chico hizo un gesto de despedida y se fue caminado detrás de ella. Ambos bajaron las escaleras y cuando estaban cerca de la puerta que daba a la calle notaron como la camarera que los había atendido subía rápidamente hacia la oficina donde habían estado.
-Lo sabía, va a enviar a depositar el cheque enseguida –dijo Diana con un aire de suficiencia- bueno Emilio, la parte fácil ya está hecha.
- Si, tienes razón la parte fácil… ya está.
Se sentía raro que conseguir documentos de forma ilegal sea la parte fácil de cualquier cosa.