Un mar de fuego rodeaba una enorme piedra donde Carla yacía semiconsciente,
sus muñecas, tobillos y cuello estaban sujetos por grilletes encadenados a la
parte inferior del piso.
Frente a ella había una figura alada de cabello largo y brillante, en su
mano derecha sostenía un arma similar a la espada de Dios, pero agrietada y
rota en algunas partes.
-¡No!... Por favor… - Suplicaba la chica, mientras trataba inútilmente de
liberarse de los grilletes – ¡Dame otra oportunidad!... Dame otra oportunidad
esta vez no fallaré… ¡Te lo juro!
Ante el horror de la joven la figura levantó su espada sobre su cabeza y
luego la clavó con violencia en su estómago, creando una herida de la que
brotaron gusanos blancos.
Carla emitió un grito de dolor y de horror, mientras que el ser frente
de ella abría sus alas y comenzaba a volar, alejándose de ella. En ese momento
las flamas que parecían contenidas por su presencia empezaron a propagarse por
la piedra donde estaba encadenada la joven.
-¡Por favor regresa! – Gritó con desesperación la chica - ¡Regrésame!
Esta vez no fallare… ¡No es justo! ¡Todos tuvieron una segunda oportunidad!
Mientras que suplicaba clemencia el fuego comenzaba a quemarle el
cuerpo.
Carla Moon Haya, abrió los ojos estaba en la parte trasera de una
ambulancia, lo primero que sintió fue la máscara de oxígeno en su rostro, luego
pudo ver su ropa dañada, la cual dejaba ver heridas de quemaduras en varias
partes de su cuerpo: sus brazos, piernas y vientre.
Aun le latía el corazón a toda velocidad, por el sueño que había tenido…
había sido tan real, tan doloroso que se forzó a si misma a pensar que sólo
había sido un sueño y nada más que eso.
Luego comenzó a repasar lo que había sucedido: había estado en el
despacho oval viendo por la ventana y pensando cuál sería su siguiente
movimiento, cuando un misil a una velocidad hipersónica se acercaba, al percatarse
de ello trató de escapar pero tenía menos de dos segundos para evacuar el lugar
por lo que se dio cuenta que le sería imposible eludir el impacto, así que dio un
salto lo más lejos que pudo del punto de colisión y al caer hizo que la tierra
salga del suelo cómo en Arabia Saudita formado una bóveda a su alrededor.
Pero esta estructura no fue lo suficientemente fuerte para soportar el
impacto, pero si redujo el daño lo suficiente para no matarla. La chica había
sido lanzada por los aires a través de uno de los cristales de la ventana por
la explosión, lo último que recordaba era ver la casa blanca volar en pedazos
por los aires, junto con ella.
-¡Está despierta! – Gritó un médico a su costado con visible entusiasmo.
– Señorita Carla es bueno saber que sobrevivió.
La voz de la persona a su costado hizo que se detenga en su
razonamiento. No sabía quién era pero dada la situación actual podía inferir
por su uniforme celeste que era un médico de emergencia americano.
Trato de mover el brazo para sacarse la máscara pero el dolor que sentía
por las quemaduras era muy agudo por lo que se detuvo emitiendo un leve gemido.
-¡Por favor no se mueva! –Indicó el médico – Su estado es muy delicado,
no sé cómo pudo sobrevivir a esa explosión… solo puedo pensar que fue un
milagro de Dios.
Esa deducción casi hace que Carla emita una pequeña risa, ¿Milagro de
Dios?... No… que ella esté viva era un error de cálculo, ¿pero de quién? ¿De
Salvador? ¿Del inútil de James? ¿De ese Norcoreano loco? ¿De los tres juntos? Tenía
muchas dudas y pocas respuestas.
-¡Carmen! ¿Cómo van los signos vitales de la señorita? – Gritó el médico
a una enfermera de piel cobriza, pelo negro y con un uniforme similar en el
otro lado de la ambulancia.
-Pulso en 110 pero bajando, respiración 20 por minuto, presión arterial
y temperatura en rangos normales, la paciente se está estabilizando.
-Es bueno oír eso –Dijo sonriendo el médico.
Al oír esos parámetros Carla se tranquilizó, no estaba tan mal, no había
perdido ninguna de sus extremidades y las quemaduras que podía ver sólo eran de
segundo grado, con su habilidad de regeneración podría estar de pie en sólo un
par de días.
La ambulancia se detuvo frente al hospital conmemorativo de Sibley, en
sólo un minuto un grupo de cuatro enfermeros entre ellos la señora Carmen, bajaron
a Carla en la camilla y comenzaron a correr hacía su interior.
-Doctor Connor, ¿ella es la única sobreviviente de la explosión? –
Pregunto un fornido enfermero moreno al hombre que había estado con Carla en la
ambulancia.
-Es la única que encontramos – respondió el médico mientras corría atrás
de la camilla – Pero dejamos dos ambulancias más junto al equipo de rescate, si
hay alguien más con vida allí lo encontraran.
Entraron al área de emergencia, mientras que atravesaban todos los
pasadizos Carla pudo notar que las habitaciones estaban en su mayoría
desocupadas, pudo ver médicos y enfermeros conversando entre ellos con calma,
algo completamente atípico dado que ese hospital siempre tenía mucho
movimiento, pero luego pensó “Entre más cerca estamos de nuestra muerte, más
cerca estamos de Dios, no importa que tan ateo una persona crea ser, el propio
instinto de supervivencia humano te hace que creas que siempre debe haber una esperanza
más allá” con lo que pudo intuir que seguramente este escenario se replica en
todos los hospitales del mundo.
El grupo entró en un ambiente en el cual comenzaron a tratar las heridas
de Carla, luego de que vieran que se normalizó sus signos vitales, le quitaron
la máscara de oxígeno, transcurrida una hora de trabajo y con las heridas
vendadas procedieron a retirarse los enfermeros quedando solos Carla y el
Doctor Connor.
-Tienes algunas contusiones, y quemaduras en varias partes del cuerpo. –
Comenzó de describir el médico mientras que apuntaba en unas hojas sobre un
tablero de madera– Ya hemos desinfectado las heridas por lo que no hay riesgo
de que se presente alguna infección, pero requerirás unos días de reposo antes
que puedas volver a tus actividades normales, ¿Puedes decirnos que fue lo que
pasó?
Carla estaba tranquila, había podido pensar, en ese tiempo como debía
actuar, primero necesitaba ser prudente no estaba segura quien había lanzado
ese misil y por la pregunta del doctor es posible que haya sido de un tipo que
no era rastreable por los sistemas de seguridad normales, además aún no sabía exactamente
qué tipo de personas había quedado sobre la tierra, por lo que debía manejar
cierta prudencia, pero debía mantener una imagen específica ante esta crisis.
-No lo sé… -Comenzó mientras brindaba una sonrisa pero manteniendo un
tono de desconcierto- Todo sucedió tan rápido… el arrebatamiento... la
explosión… creo que necesito descansar un poco antes de poder entender cómo
debo encarar esta situación.
El doctor Connor asintió, y colgó el tablero en la parte delantera de la
cama.
-Comprendo, estoy de acuerdo. Puede estar tranquila, señorita Carla. Sus
heridas se curaran, no es algo muy grave.
-Todo se lo debo a usted y su pronto ayuda… Gracias… de no haberme
encontrado a tiempo quizás estaría en este momento sobre una piedra totalmente inmóvil.
-Por favor no diga eso…-Respondió el doctor Connor- Ahora más que nunca
vamos a necesitar de usted, por favor descanse y recupérese lo más pronto
posible.
Eran las palabras que la joven quería oír, le ofreció una amable sonrisa
al doctor y luego asintió. Comenzó a cerrar los ojos para dar la impresión que
estaban comenzando a dormirse. Al ver esto el Connor salió de la habitación
haciendo el menor ruido posible.
Pasaron algunas horas, en las que Carla aprovechó para descansar y
tratar de recuperarse, pero también pudo ver noticias de cómo estaba la
situación mundial. Los noticieros no cesaban de transmitir imágenes de personas
sufriendo por la desaparición de sus seres queridos y la búsqueda de respuestas
racionales de lo que había sucedido, los países más pobres fueron donde hubo
mayor porcentaje de personas desparecidas, era natural debido a que esas
sociedades solían ser más religiosas que las de países ricos.
Luego de la media noche una figura entró en el ambiente, vestía el
uniforme de enfermero pero era más corpulento que los demás.
-Por lo visto te es fácil entrar y salir de lugares sin ser detectado. –Dijo
con arrogancia la joven.
-Esa es sólo una de mis habilidades, -Respondió Damian mientras caminaba
hacía la cama de la joven – pero en este caso fue particularmente fácil ya que
el personal está muy distraído viendo la televisión, la única área que está con
trabajo es la de psiquiatría.
-Puedo comprender que muchas personas se nieguen a entender lo que ha
pasado…. Bueno eso nos puede ser útil.
El hombre acerco una silla a la cama y se sentó en ella con el respaldar
hacia adelante para apoyar los brazos.
-Bueno, por lo visto casi te hacen polvo y se termina esto de la peor
forma posible para nosotros.
Carla sintió un ligero tono de reproche en las palabras de Damian, era
consciente que para él era muy fácil criticar, no había estado en el frente, no
había tenido que lidiar con todos los problemas que ella ha enfrentado y no
esperaba que su cerebro tenga una postura empática, así que prefirió ignorarlo.
-Esta situación puede ser más beneficiosa de lo que crees… si jugamos
bien nuestras cartas podremos darle una vuelta.
-Soy todo oídos…Dime que es lo que piensas hacer.
La chica había aprovechado su tiempo en el hospital para definir su plan
de contrataque con sus enemigos y como cumplir la misión que se le había
encomendado.
-Veras Damian… Ahora que ha sucedido el rapto y todas las personas que tenían
lo necesario para estar en el cielo están fuera del tablero, podemos deducir
que sólo han quedado aquellos que tienen la cabeza llena de dudas y los que
eligieron libremente tener a Lucifer como su señor y salvador ¿No es así?
- Pues si eso parece –Respondió Damian- Pero ahora si no has visto las
noticias, la gente se está volviendo más religiosa, ya que están comenzando a
atar cabos de lo sucedido con lo escrito en la biblia.
-Las he visto, y si efectivamente este es el momento en que las personas
que le dieron su espalda a Dios, lo buscan con desesperación, ya sea por volver
a ver a sus seres queridos, por salvarse a sí mismos o por que ante este fenómeno
que no puede ser explicado por la ciencia humana han aceptado la realidad de
que existe una entidad superior que no está sujeta a los principios de la
física… Independiente del motivo todos ellos necesitan algo… ¿Sabes a que me
refiero?
El razonamiento de Carla iba algo rápido para Damian por lo que le
costaba un poco asimilar todo lo que decía, pero de todas formas trató de
responder algo.
-¿Una biblia?
Decepcionada, pero consiente de las limitaciones del sujeto la chica
respondió.
-No exactamente… Necesitan una guía sí, pero si a ellos en su momento no
les sirvió las escrituras sagradas de la Tora, la biblia o El Corán, ahora quizás
no haya cambiado tanto su perspectiva como para ser su única salida… Yo me
refiero a algo con lo que les sea más fácil identificarse… Algo así como un
Pastor… Creo que ya sabes a donde quiero llegar ¿verdad?
Con mucho entusiasmo Damian respondió.
-Ya veo quieres que yo sea su Pastor y así los pueda guiar lo más cerca
posible a nuestro señor… Me parece un excelente plan.
Casi al límite de su paciencia ante una respuesta tan soberbia Carla
aclaró la situación.
-No creo que tengas ni la capacidad social ni la apariencia adecuada
para ser quién guie a millones de personas confundidas… Esa posición déjamela a
mi… Después de todo yo soy quien puede transmutar la materia a su antojo.
-De acuerdo… -Aceptó el hombre, que en el fondo sabía que la posición de
maestro y guía no era algo que iba con el - ¿Y cuál es mi parte en todo este plan?
La joven ya estaba lista para esa pregunta y como responderla de forma
clara y sencilla para que Damian lo pueda comprender perfectamente.
-Tú tienes una parte sumamente importante en esto… Debes contactar con
todos los seguidores de nuestro señor en todo el mundo, no solo los 10 mil que
hay acá… Si no con cuanto aliado nuestro que podamos encontrar y darle el
siguiente mensaje.
-¿Qué mensaje? – Preguntó con mucha curiosidad.
-El regreso de nuestro señor está cerca, quemen las iglesias, mezquitas,
sinagogas y demás templos que serán catalogados paganos. Destruyan toda imagen
que se haya hecho de algo del cielo, tal y como dice el libro del éxodo. Nadie
podrá ser enviado al cielo si no es adorándome y a través de mi bendición.
-Entiendo… Al hacer eso todas las personas que quedan adoraran a nuestro
señor.
-Así es, el plan seguro tendrá cambios conforme se vaya desarrollando,
pero en esencia es lo que te he dicho.
La joven sabía que si todo se desarrollaba de acuerdo a sus
expectativas, tendría al mundo a sus pies pero aun había un cabo suelto, uno
muy importante que no podía subestimar.
-Bueno entonces procederé a comunicarme con todos los luciferistas
alrededor del mundo para darles a conocer lo que debemos hacer para preparar la
llegada de nuestro señor.
-Espera…-Lo detuvo Carla antes que se levantara de la silla.-Necesito
algo más…
Damian se quedó callado, esperando nuevas instrucciones que complementen
las anteriores.
-Necesito que ubiques a James Burt… Estoy segura que está detrás del
incidente en la casa blanca-Decía mientras apretaba los dientes con ira. – Una vez
que lo hayas encontrado no hagas nada. Ni se te ocurra acercarte… déjamelo a mí.
-Bueno…- Respondió el hombre - ¿Y una vez que lo encuentre… que harás
con él?
-Lo incineraré…. Junto a todos los que estén cerca de el. –Respondió Carla
mientras cerraba su puño con furia.
No hay comentarios:
Publicar un comentario